Qué efectos generaría en el sector privado la dolarización completa de la economía

ECONOMÍA Por Alfredo ROMANO
La Argentina hace tiempo que optó por el bimonetarismo, por la creciente desconfianza en el peso, y provocó la estanflación. Es necesario volver a una moneda única generalmente aceptada
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Desde hace tiempo insisto en la necesidad de recuperar confianza, credibilidad y, sobre todo, generar un ámbito de estabilidad sostenida para que el sector privado argentino pueda desarrollarse sin impedimentos. Nada de esto será posible si el país sigue insistiendo con el bimonetarismo, el mayor mal que aqueja a la economía y que resulta ser el disparador de muchísimos de los problemas que enfrentan los argentinos a diario.

La economía se puede definir como un automóvil con cuatro cubiertas, donde cada una de ellas son necesarias y fundamentales para que el vehículo pueda trasladarse y cumplir su función. Cada una representa: confianza, previsibilidad, estabilidad y seguridad. Si alguna no se mueve en la misma dirección, la economía empezará a percibir los problemas, que van desde caída del consumo, hasta el derrumbe de la inversión en equipamiento, bajas ventas, menor desarrollo, mayor inflación, disminución del salario real, menor calidad de los servicios públicos, entre muchas variables más.

Sin embargo, lo fundamental es entender lo valioso que significan cada “rueda” para la economía y que, lamentablemente, en Argentina todavía no se entiende, y por eso se insiste con distintas propuestas económicas que no permiten estructurar de raíz un plan que genere confianza, previsibilidad, estabilidad y seguridad.
Lógicamente, un auto no se construye solo con cuatro cubiertas al igual que una economía, pero sí resultan ser necesarias y fundamentales para que cumpla su función primordial, la cual puede lograrse con una dolarización completa en la Argentina, y que permitirá beneficios al sector privado en su conjunto, porque permitirá recuperar:

Confianza: en economía es un indicador fundamental que condiciona distintas acciones que lleva adelante cada agente económico, como comprar, vender, invertir, planificar;

Previsibilidad: es clave para poder acertar acerca de cómo será ese futuro incierto, al mejorar la calidad de los pronósticos.
Estabilidad: básicamente lo que todo argentino ha carecido en los últimos 100 años, significa lo contrario de volatilidad: cambios bruscos en el tipo de cambio por ejemplo; y;

Seguridad: ¿Quién puede desarrollarse en un lugar donde se siente inseguro?

A pesar de que muchos colegas fundamentan que la dolarización no va a resolver todos los problemas del país, -que a priori coincido plenamente-, difiero en que sí resulta ser el catalizador, puntapié inicial, para construir una economía donde se pueda confiar, tener previsibilidad, vivir en estabilidad y sobre todo, con seguridad jurídica.
La dolarización completa actúa sobre las ruedas del auto, consolidando y dándole robustez a cada una de las cubiertas para que el país pueda desarrollarse no sólo en el corto sino en el largo plazo.

Al estudiar cada uno de los programas económicos puestos en práctica en la Argentina, se concluye que se agotaron todas las propuestas posibles, excepto una que resulta ser radical, disruptiva, y totalmente distinta a lo visto en el pasado: la dolarización completa.

 

Derivaciones sobre la economía real

Genera estabilidad monetaria, cimiento fundamental para confiar en la economía y decidir invertir, comprar, desarrollar un negocio. Todo empresario y emprendedor argentino quiere tener estabilidad en el tipo de cambio;

Baja sustancial de la inflación. No hay economía en el mundo que pueda crecer en términos reales con suba de precios a ritmo de dos dígitos altos por año. Es un flagelo que diariamente destruye nuevas células sanas, debilita al emprendedor, destruye negocios, enferma a los jubilados porque deterioro el poder adquisitivo y mata a niños que ingresan en la pobreza por no contar sus padres con el mínimo ingreso para acceder a una vida digna.

Genera un ambiente pronegocios e inversión: Al desaparecer la incertidumbre cambiaria, se frena la fuga de capitales, la inversión deja de caer, renace la previsibilidad y el país vuelve a andar en la senda de la reactivación y el crecimiento.

Caída dramática del costo financiero y, por ende, explosión del crédito de largo plazo, frente a niveles muy bajos actuales, reflejo de la carencia de una moneda fuerte y erosionada por la elevada inflación; el principal beneficiario será la empresa pyme y el consumidor en general.

Catalizador para llevar adelante reformas impositivas y laborales: Facilita las chances reales que se lleven adelante cambios profundos en la economía y se pueda planificar en una Argentina modernizada.

Desarrollo de los mercados de capitales: Genera un escenario posible para canalizar el ahorro y recrear canales de inversión en la economía real.

En conclusión, para que cualquier auto en el mundo funcione necesita que sus cuatro ruedas se encuentren sanas, alineadas y en condiciones. En el caso de una economía, la situación es similar ya que ninguna en el mundo logra crecer en términos reales si no cuenta con previsibilidad, confianza, seguridad y estabilidad. La dolarización en la Argentina será el puntapié inicial para construir, fortalecer y robustecer esas cuatro condiciones tan necesarias para que la economía funcione y crezca en el corto, mediano y largo plazo.

Fuente: Infobae

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