Rubinstein ya prepara estrategia fiscal para 2023 (y cierra 2022)

ECONOMÍA 24 de agosto de 2022 Por Carlos Burgueño*
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Gabriel Rubinstein se instaló este lunes en su despacho del quinto piso del Palacio de Hacienda e inmediatamente comenzó su gestión estudiando los números cruciales sobre los que tendrá que trabajar, y asumió la primera misión importante: preparar los datos duros para que los operadores locales primero, y los técnicos y técnicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) después, se convenzan de que la meta anual de un déficit fiscal final de 2,5% para el 2022 es posible. O que la distorsión no sea escandalosa, y se ubique como creen muchos analistas privados de la rama ortodoxa en el 3,5% final. Algo que necesariamente derivaría en la alternativa de pedirle al organismo financiero un waiver en la meta más importante firmada y comprometida en el Facilidades Extendidas vigente.

Para esto, el flamante viceministro de Economía estudió seriamente en su primera jornada como secretario de Programación Económica, los números fiscales cerrados en las últimas horas. Y que le permiten al funcionario tener argumentos para confiar (e intentar convencer posteriormente a los operadores financieros), en que la meta de 2,5% es posible. Según el informe que leyó Rubinstein, “en línea con lo establecido por el Ministro de Economía en el sentido de ordenar las cuentas públicas para cumplir con el presupuesto vigente, recientemente modificado por el DNU 331/2022, el mes de julio muestra una serie de correcciones que permiten retomar un sendero fiscal compatible con un déficit anual del Sector Público Nacional de -2,5% de PBI”.

Según los datos con que cuenta el nuevo secretario, el en julio, el Sector Público Nacional registró un déficit primario de $75.947,3 millones “contemplando el límite anual para el cómputo de los ingresos provenientes de las rentas de la propiedad vinculadas a las emisiones primarias de títulos públicos equivalente al 0,3% del PBI”. Siguiendo esta línea, en los primeros siete meses del año se acumula un resultado primario de -$876.628,7 millones; lo que implica un -1,1% del PBI. Con lo que, sin descontar el excedente consistente con la meta de déficit primario de 2,5% del PBI, el déficit primario para el mes de julio resultó de unos $1.945,3 millones.

Si los números y porcentajes se proyectaran para el resto del año, en los últimos cinco meses del año (incluyendo agosto), habría un aproximado de 1,3/ 1,4% de déficit más para carretear. El problema de siempre es diciembre, mes en el que el gasto se incrementa y las necesidades fiscales puede trepar hasta un punto del PBI. Rubinstein deberá revisar allí la carta mágica en tiempos inflacionarios: cuántos pesos extras se generarán entre agosto y octubre, ante la aceleración de precios del período julio-septiembre. Y si la segmentación de tarifas de servicios públicos genera algún aporte extra.

Según los datos de julio, y luego de algunas correcciones contables habilitadas y legalizadas, se confirmaría una desaceleración del crecimiento real del gasto primario, en virtud de la política de ordenamiento y consolidación de las cuentas públicas, establecidas desde la llegada de Sergio Massa a Economía; las que, se promete, se profundizarían a partir de septiembre. Especialmente a partir de la publicación de ayer en el Boletín Oficial de la Decisión Administrativa N° 826/2022, de fecha 20 de agosto de 2022, donde se dispone una compensación de créditos presupuestarios, rebajándolos en varias jurisdicciones e incrementándolos en el Tesoro por $210.000 millones. Se considera en el equipo económico que es uno de los instrumentos clave para contener el nivel de erogaciones para la última parte del año.

 

 

* Para www.ambito.com

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