



Tini Stoessel y Rodrigo de Paul eligieron un refugio en Los Ángeles que mezcla rusticidad con influencias japonesas. Su alojamiento, una casa que destaca por su conexión con la naturaleza, evita el lujo ostentoso, enfocándose en el bienestar y la calma.
Al llegar, los visitantes son recibidos por un gran gong, que no solo adorna la entrada, sino que invita a la meditación y el equilibrio, estableciendo el tono de la vivienda. La construcción se organiza alrededor de un pequeño lago artificial, cuyas formas irregulares y la vegetación abundante crean un ambiente sereno, reflejando principios estéticos orientales.

Los pasillos de madera que transitan por el jardín evocan los puentes típicos de paisajes asiáticos y fomentan un recorrido contemplativo. La arquitectura, que combina rusticidad y sofisticación, se basa predominantemente en la madera, generando calidez e integración con el exterior a través de amplios ventanales que permiten la entrada de luz natural.

Inside, la sala de música destaca por su equipamiento profesional y un ambiente acogedor. Con pisos de madera y luz cálida, este espacio creativo invita a pasar horas trabajando, manteniendo la música como una prioridad para Stoessel, incluso durante su estancia en Los Ángeles.
El dormitorio sigue la misma estética tranquila, con tonos neutros y un diseño funcional que promueven el descanso. Esta elección por un entorno relajado y sofisticado refleja una creciente tendencia hacia la búsqueda de espacios que transmiten paz y comodidad.














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