La CGT evita el paro y apuesta a la vía judicial contra la reforma laboral

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • La CGT no convocará a paro ni movilización al Congreso durante la sesión por la reforma laboral.
  • La central marchará el lunes a Tribunales para respaldar una impugnación judicial contra la norma.
  • La protesta será limitada a dirigentes y delegados, sin convocatoria masiva.
  • El ala dura sindical criticó la postura moderada de la conducción cegetista.
  • En la reunión interna surgieron propuestas de paros sectoriales y mayor confrontación.
  • La CGT evalúa ampliar su estrategia con aportes técnicos y proyección política hacia 2027.

La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió no convocar a un paro ni movilizar al Congreso este viernes, cuando el Senado debatirá la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. En cambio, la central obrera optó por marchar el lunes próximo hacia el Palacio de Tribunales para respaldar la presentación judicial con la que buscará impugnar la norma una vez convertida en ley.

La decisión implica un posicionamiento más moderado frente a la ofensiva legislativa del oficialismo. La movilización prevista no incluirá una convocatoria masiva a trabajadores ni afiliados, sino que estará limitada a dirigentes y delegados sindicales. El esquema replicará el formato adoptado el 27 de diciembre de 2023, cuando la CGT marchó a Tribunales para acompañar la impugnación del DNU 70, en el inicio de la gestión libertaria.

La resolución se tomó en una reunión ampliada de la mesa chica cegetista realizada en la sede de UPCN, en la que predominó la postura de priorizar la estrategia judicial antes que una medida de fuerza inmediata. El encuentro dejó en evidencia las tensiones internas sobre cómo encarar el tramo final del debate parlamentario.

Desde el ala más combativa surgieron cuestionamientos. El Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que impulsa un paro de 36 horas con movilización, criticó la cautela de la conducción cegetista. El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, fue uno de los más duros al reprochar la falta de una convocatoria amplia y advertir que “la historia juzgará” el rol de cada dirigente en este proceso.

Durante la reunión, el líder de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, propuso avanzar con paros sectoriales en cada gremio para protestar por salarios y condiciones laborales. En la misma línea, Omar Maturano, de La Fraternidad, planteó convocar al Comité Central Confederal para definir nuevas acciones dentro del plan de lucha vigente.

Sin embargo, la postura que terminó imponiéndose fue la impulsada por los cotitulares cegetistas Jorge Sola y Cristian Jerónimo, con el respaldo de Gerardo Martínez (UOCRA), de evitar una protesta este viernes y concentrar esfuerzos en la ofensiva judicial del lunes.

En el debate interno también pesó la intervención de Armando Cavalieri, quien introdujo una mirada autocrítica al señalar que el sindicalismo enfrenta “un problema político”, en alusión a la fragmentación del peronismo que facilitó el avance parlamentario de la reforma. Según el dirigente mercantil, la CGT debe ampliar su horizonte y convocar a economistas y especialistas de distintas corrientes para elaborar propuestas propias, más allá de la resistencia a la ley.

La iniciativa fue acompañada por Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria, quien sugirió sumar también a referentes políticos y cuadros técnicos que ayuden a diseñar una plataforma con proyección electoral hacia 2027. A esa línea se plegaron Hugo Moyano (Camioneros) y Argentino Geneiro (gastronómicos), consolidando una mayoría favorable a combinar la vía judicial con un proceso de reorganización política del sindicalismo.

En paralelo, los abogados de la central evalúan la estrategia jurídica para impugnar la eventual ley. Según explicó Martínez, aún se analiza si la presentación se realizará en el fuero laboral o en el contencioso administrativo, dado que el planteo apuntará a cuestionar la constitucionalidad de la norma.

La decisión de evitar el paro en la jornada legislativa expone el delicado equilibrio que intenta mantener la CGT: por un lado, diferenciarse del Gobierno y sostener la oposición a la reforma; por otro, evitar una escalada de conflicto que pueda debilitar su capacidad de negociación futura. En ese marco, la conducción sindical privilegió una señal institucional hacia la Justicia y abrió, al mismo tiempo, un debate interno sobre su rol político en un escenario de cambios estructurales.

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