Alta demanda de dólares y reservas en alza: el contraste que marca el inicio de 2026

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
  • El Banco Central compró más de u$s2.700 millones en enero y elevó las reservas a u$s45.560 millones.
  • La demanda de dólares por parte de los ahorristas creció tras las elecciones de octubre de 2025.
  • El Tesoro colocó deuda en dólares al 5,9% anual para cubrir vencimientos futuros.
  • El contexto internacional muestra mercados volátiles y activos refugio en alza.
  • El dólar MEP subió desde la asunción de Javier Milei, aunque con menor ritmo en el último año.
  • El desafío central es consolidar la estabilidad macroeconómica y recuperar la confianza.

El comienzo de 2026 exhibe una postal económica con matices. Mientras los argentinos sostienen una marcada preferencia por el dólar como refugio de valor, el Banco Central de la República Argentina acumula reservas y el Tesoro logra colocar deuda en moneda extranjera para ordenar vencimientos futuros. El contraste entre la conducta de los ahorristas y las variables macroeconómicas es uno de los rasgos más llamativos del arranque del año.

En enero, la autoridad monetaria adquirió u$s2.713 millones y elevó las reservas a u$s45.560 millones. En paralelo, los depósitos en dólares en el sistema financiero alcanzan los u$s42.000 millones, mientras que el stock de préstamos en esa moneda ronda los u$s20.000 millones. Los números reflejan una mayor disponibilidad de divisas en el sistema, aun cuando la demanda minorista se mantiene firme.

Desde las elecciones de octubre de 2025, la compra de dólares por parte del sector privado no dejó de crecer. En noviembre se adquirieron u$s1.597 millones, en diciembre u$s2.186 millones y en enero u$s2.613 millones. Al mismo tiempo, las ventas descendieron de manera sostenida. El comportamiento sugiere que, pese a la mejora de ciertos indicadores fiscales y financieros, persiste una cultura de cobertura frente a la incertidumbre.

El Tesoro, por su parte, mantiene superávit fiscal primario y colocó un bono en dólares por u$s250 millones con vencimiento en octubre de 2027 a una tasa del 5,9% anual. El movimiento apunta a garantizar el repago de compromisos futuros en un contexto en el que el riesgo país para ese tipo de instrumento se ubica en torno a los 240 puntos básicos. Según los datos oficiales, el déficit de cuenta corriente acumulado en 12 meses es de u$s1.850 millones, mientras que la cuenta financiera arroja un superávit de u$s12.949 millones, cifra que más que compensa el rojo externo.

En el plano internacional, el escenario financiero tampoco ofrece señales claras. Compañías como Amazon y Mercado Libre reportaron resultados positivos, pero sus acciones retrocedieron ante la cautela de los inversores frente a fuertes planes de inversión futura, especialmente en inteligencia artificial. El mercado privilegia balances sólidos, pero penaliza la expansión agresiva en un contexto global incierto.

La guerra entre Rusia y Ucrania continúa, mientras que Estados Unidos no logra cerrar un acuerdo político con Irán. A esto se suman tensiones comerciales y fallos judiciales que alteran el esquema arancelario norteamericano. El resultado es un mercado internacional errático, con activos que pierden brillo y capitales que buscan refugio.

El Bitcoin, que llegó a cotizar en torno a los u$s126.000, retrocedió a la zona de u$s64.000. El oro y la plata atraviesan una toma de ganancias, mientras que el bono del Tesoro estadounidense a 10 años rinde menos del 4% anual, consolidándose como activo defensivo. La Reserva Federal, en tanto, no da señales de una baja inmediata de tasas, aunque la renta de largo plazo descendió por la búsqueda de seguridad.

En la Argentina, el dólar MEP pasó de $858,82 a fines de noviembre de 2023 a $1.419,54 en la actualidad. Desde la asunción de Javier Milei, la suba acumulada es del 65,3%, aunque en los últimos 12 meses el avance fue más moderado. Aun así, la demanda persiste, en un fenómeno que combina memoria inflacionaria y desconfianza estructural.

En este contexto, algunos analistas señalan que los bonos en dólares bajo legislación local, como el AN29, ofrecen rendimientos superiores a la tasa nominal que pagan, al cotizar por debajo de la par. Otros instrumentos en pesos también exhiben tasas atractivas, a la espera de una recuperación económica que podría comenzar a evidenciarse entre marzo y abril si la inflación mantiene su sendero descendente.

La economía argentina transita así un delicado equilibrio: fortalece reservas, exhibe superávit fiscal y mejora su perfil financiero, pero enfrenta una demanda persistente de dólares por parte de una sociedad acostumbrada a protegerse frente a la volatilidad. El desafío será transformar esa estabilidad incipiente en confianza sostenida.

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