El temblor global golpea a la Argentina mientras el dólar local se repliega

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La caída de Wall Street y la tensión en Medio Oriente golpearon a acciones y bonos argentinos
  • El alza del petróleo y la incertidumbre global presionaron sobre los mercados emergentes
  • El riesgo país subió a 633 puntos y los bonos en dólares retrocedieron
  • El dólar oficial bajó y alcanzó su nivel más bajo en un mes
  • El Banco Central compró reservas y consolidó un saldo positivo en el año
  • El mercado local mostró una dinámica cambiaria distinta al resto de la región

La volatilidad internacional volvió a impactar de lleno sobre los activos argentinos en una jornada marcada por el pesimismo en los mercados globales. La persistente tensión en Medio Oriente, junto con la suba del precio del petróleo y la incertidumbre sobre la política monetaria en Estados Unidos, generaron un cóctel adverso que arrastró tanto a acciones como a bonos locales, en sintonía con el mal clima financiero internacional.

Los principales índices de Wall Street registraron caídas de entre 1% y 2%, sin señales de recuperación en el corto plazo. El trasfondo de estas pérdidas se encuentra en la escalada del conflicto en Medio Oriente, que mantiene en vilo a los inversores por su potencial impacto sobre el suministro energético global. En ese contexto, el precio del petróleo continuó en alza: el barril de Texas avanzó 2,4% hasta los 97,83 dólares, mientras que el Brent trepó 3,3% y superó los 112 dólares, alcanzando niveles máximos desde 2022.

La repercusión de este escenario no tardó en sentirse en la plaza local. El índice S&P Merval retrocedió 1,6%, reflejando la cautela de los inversores ante un contexto externo cada vez más incierto. En paralelo, los bonos soberanos en dólares sufrieron una baja promedio del 1,1%, mientras que el riesgo país avanzó hasta los 633 puntos básicos, en una señal de que las condiciones financieras siguen siendo exigentes para la Argentina.

En el segmento de acciones que cotizan en Nueva York, el comportamiento fue dispar. Mientras los papeles de YPF lograron una leve suba del 0,8%, impulsados por el repunte del crudo, otras compañías como IRSA y Bioceres registraron caídas pronunciadas, evidenciando la fragilidad del mercado ante shocks externos.

El deterioro del clima financiero global también está vinculado a un cambio en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense. La persistencia de presiones inflacionarias, en parte alimentadas por el encarecimiento de la energía, llevó a los inversores a descartar recortes de tasas por parte de la Reserva Federal en el corto plazo. Este escenario de tasas más altas afecta especialmente a los mercados emergentes, que dependen del financiamiento externo y enfrentan mayores costos para acceder al crédito.

Analistas del mercado coinciden en que este contexto obliga a la Argentina a redoblar esfuerzos en materia financiera. La posibilidad de emitir deuda en el exterior aparece cada vez más lejana, lo que refuerza la necesidad de encontrar alternativas de financiamiento en el ámbito local. En ese sentido, el elevado nivel de depósitos privados en dólares podría abrir una ventana para colocar instrumentos atractivos, aunque bajo condiciones exigentes.

Sin embargo, en contraste con el mal desempeño de los activos financieros, el mercado cambiario local mostró una dinámica diferente. El dólar mayorista volvió a retroceder y cerró en 1.390,50 pesos, su nivel más bajo en un mes. La tendencia bajista se explicó por una persistente oferta de divisas que superó a una demanda sin demasiada convicción, lo que permitió sostener la apreciación del tipo de cambio oficial.

El Banco Central tuvo un rol activo en la jornada, al adquirir 172 millones de dólares, lo que representó casi la mitad del volumen operado en el mercado de contado. Esta intervención permitió reforzar las reservas internacionales, que se ubicaron en 43.808 millones de dólares, consolidando una tendencia de acumulación que se mantiene desde comienzos de año.

En el mercado paralelo, el dólar blue también registró una baja y se ubicó en 1.420 pesos, acumulando una caída significativa en lo que va de 2026. Este comportamiento contrasta con el fortalecimiento global del dólar frente a otras monedas, lo que sugiere una dinámica local condicionada por factores propios más que por la tendencia internacional.

La evolución del tipo de cambio en la Argentina, en sentido inverso al de otras economías de la región, refleja un escenario particular donde la política cambiaria y la intervención oficial logran desacoplar parcialmente al peso de las tensiones externas. No obstante, el impacto del contexto global sobre los activos financieros deja en evidencia que el país no está aislado de los vaivenes internacionales.

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