


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que el gobierno de Cuba podría caer “muy pronto” y sostuvo que las autoridades de la isla tienen “muchísimas ganas” de negociar con Washington. Las declaraciones se produjeron durante una entrevista con la cadena CNN, en la que el mandatario habló principalmente sobre la operación militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Según Trump, el conflicto en Medio Oriente atraviesa su séptimo día y los primeros ataques habrían provocado la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, junto a parte de su cúpula política y militar. En ese contexto, el presidente sugirió que Cuba podría convertirse en el próximo foco de presión política de su administración.
Durante la conversación telefónica con CNN, Trump aseguró que la isla caribeña estaría interesada en avanzar hacia un entendimiento con Washington. Señaló además que encargó a su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano-estadounidense, la tarea de explorar posibles conversaciones.
El mandatario indicó que, por el momento, su gobierno está concentrado en el conflicto con Irán, aunque dejó abierta la posibilidad de abordar el escenario cubano más adelante. “Tenemos tiempo, pero Cuba está lista después de 50 años”, afirmó.
Un día antes, en una entrevista con el medio Politico, Trump había sostenido que la eventual caída del gobierno cubano sería “la frutilla del postre” tras el operativo militar realizado en enero pasado en Venezuela. En esa acción, según el mandatario, fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, considerado uno de los aliados más cercanos de La Habana.
Trump también destacó la cooperación con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, con el que Estados Unidos anunció recientemente el restablecimiento de relaciones diplomáticas tras años de distanciamiento.
En paralelo, medios estadounidenses informaron sobre contactos entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario cubano Raúl Castro. Según esos reportes, las conversaciones habrían girado en torno a eventuales reformas económicas graduales en la isla y a una posible reducción progresiva de sanciones por parte de Washington.
La situación económica en Cuba se ha agravado en los últimos meses. Tras los cambios políticos en Venezuela a comienzos de enero, Estados Unidos exigió al gobierno interino de Caracas suspender los envíos de petróleo a la isla. Desde el 9 de enero no habría ingresado ningún petrolero al país, lo que profundizó la crisis energética y los apagones que afectan a gran parte de la población.
La interrupción del suministro de combustible también amenaza con impactar en sectores clave como el turismo, una de las principales fuentes de divisas para la economía cubana junto con la exportación de servicios médicos.
Actualmente, el sistema eléctrico del país opera con una capacidad muy limitada. Parte de los motores que funcionan con diésel y fueloil permanecen fuera de servicio por falta de combustible, mientras que 10 de las 16 unidades termoeléctricas del país no están operativas debido a tareas de mantenimiento o daños estructurales.
Ante este panorama, el coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, Francisco Pichón, advirtió sobre el riesgo de una posible crisis humanitaria en la isla. Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Völker Türk, sostuvo que el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, considerado por su oficina contrario al derecho internacional, está empujando al país hacia una situación crítica.
En otro frente diplomático, el gobierno cubano expresó su rechazo a la decisión del gobierno de Jamaica de cancelar el acuerdo de cooperación médica que mantenía con La Habana desde hacía más de cinco décadas. Según las autoridades cubanas, la medida se produjo bajo presiones de Washington.
El Ministerio de Relaciones Exteriores jamaicano explicó que el convenio se canceló después de que ambas partes no lograran acordar los términos de un nuevo acuerdo de cooperación.
Mientras tanto, las autoridades cubanas informaron sobre la muerte de uno de los heridos durante un incidente ocurrido la semana pasada en aguas territoriales del país. Según el Ministerio del Interior, un grupo de diez personas armadas intentó ingresar a la isla a bordo de una lancha con matrícula del estado de Florida.
Durante el enfrentamiento con guardacostas cubanos murieron cuatro de los ocupantes de la embarcación y otros seis resultaron heridos. Posteriormente falleció uno de ellos, identificado como Roberto Álvarez Ávila, lo que elevó a cinco el número total de víctimas mortales.
Las autoridades cubanas indicaron que la investigación continúa y que se obtuvieron nuevos elementos que apuntan a la participación de otras personas radicadas en Estados Unidos. De acuerdo con el reporte oficial, en la lancha se encontraron 14 fusiles, 11 pistolas y casi 13.000 municiones.
Según la versión de La Habana, el enfrentamiento se produjo cuando una fragata de guardacostas intentó identificar a la embarcación, cuyos ocupantes respondieron abriendo fuego. Este tipo de incursiones armadas desde el sur de Florida se registraron con frecuencia en los años posteriores al triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959.






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