El Gobierno refuerza el control del gasto y amplía el rol de Manuel Adorni en la autorización de erogaciones

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

G7SRER5BCJFQ7AJLDMTGRBD7EY

  • El Gobierno incorporó la firma del jefe de Gabinete en la autorización de distintas erogaciones del Estado
  • La medida busca reforzar el control político sobre transferencias de fondos y partidas presupuestarias
  • Los Aportes del Tesoro Nacional seguirán siendo evaluados por Economía e Interior antes de su aprobación
  • La decisión suma una tercera instancia de validación dentro del circuito administrativo
  • Manuel Adorni consolidó su rol dentro de la mesa política del oficialismo
  • El nuevo esquema apunta a coordinar las decisiones financieras con la estrategia política del Gobierno

El Gobierno nacional avanzó en una reconfiguración del esquema interno de control sobre el uso de recursos públicos al habilitar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a intervenir en la autorización de distintas erogaciones del Estado. La medida se inscribe en una estrategia impulsada por el presidente Javier Milei y por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, orientada a reforzar los mecanismos de supervisión sobre las transferencias de fondos y a concentrar la validación política de esas decisiones.

Hasta ahora, buena parte de los desembolsos del Estado —entre ellos las transferencias a las provincias a través de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN)— no requerían la firma directa del jefe de Gabinete. Si bien la Jefatura participaba previamente en la tramitación administrativa de los expedientes, la instrumentación final quedaba en manos de otras áreas del Ejecutivo, principalmente del Ministerio del Interior y del Ministerio de Economía.

En la práctica, los ATN se canalizaban a través de la cartera política, actualmente conducida por Diego Santilli, mientras que el equipo económico encabezado por Luis Caputo evaluaba cada solicitud en función de distintos parámetros. Entre ellos se contemplaban la situación fiscal, la evolución de los ingresos por coparticipación, el contexto político y la disponibilidad de recursos dentro del fondo destinado a ese tipo de asistencia.

Con la nueva disposición, el Ejecutivo incorporó una instancia adicional de validación que, según explican en el oficialismo, busca fortalecer el control sobre las decisiones que implican transferencias de dinero o habilitación de partidas presupuestarias. La ampliación del esquema de firmas otorga al jefe de Gabinete un rol más activo en la autorización de estos movimientos financieros y lo posiciona como una figura central dentro del circuito de aprobación.

Desde la Casa Rosada descartan que el cambio represente una limitación para las áreas que ya intervenían en la asignación de recursos. En cambio, sostienen que el objetivo es introducir una especie de “embudo” administrativo que permita revisar con mayor detenimiento cada expediente antes de su aprobación definitiva. De acuerdo con esa explicación, se trata de reforzar el control político sin alterar la participación de los ministerios responsables de evaluar los aspectos técnicos y fiscales de cada transferencia.

Los Aportes del Tesoro Nacional constituyen uno de los instrumentos más sensibles dentro del esquema de financiamiento federal. A diferencia de los fondos coparticipables, que se distribuyen automáticamente entre las provincias, los ATN se asignan de manera discrecional por parte del Poder Ejecutivo. Esa característica suele generar tensiones con los gobernadores, que en reiteradas oportunidades reclaman una mayor previsibilidad en el envío de recursos.

La decisión del Gobierno de reforzar los controles internos se produjo en la previa de un viaje oficial del presidente a Estados Unidos junto a parte de su gabinete. En ese contexto, la administración libertaria avanzó con ajustes en la dinámica de funcionamiento de su mesa política, el espacio donde se discuten las principales decisiones estratégicas del oficialismo.

Dentro de ese esquema, Adorni consolidó su influencia en el entramado de poder del Ejecutivo. Tras asumir la conducción de la Jefatura de Gabinete y desplazar definitivamente la estructura heredada de su antecesor, Guillermo Francos, el funcionario pasó a desempeñar un papel clave tanto en la gestión administrativa como en la coordinación política del gobierno.

En los últimos meses, su figura se consolidó como uno de los principales interlocutores entre el presidente y los distintos actores del sistema político. En el oficialismo destacan que su presencia se volvió habitual en las reuniones donde se definen las estrategias legislativas y las decisiones que impactan en la relación con las provincias.

La incorporación de su firma en el circuito de aprobación de erogaciones busca, además, alinear las decisiones presupuestarias con la estrategia política del gobierno. Según explican dentro del oficialismo, cada transferencia relevante deberá contemplar no sólo los criterios técnicos del Ministerio de Economía sino también el contexto parlamentario y las negociaciones que el Ejecutivo mantiene con distintos sectores.

En ese marco, la mesa política del oficialismo aparece como el ámbito donde confluyen las principales definiciones del gobierno. Allí se coordinan tanto las iniciativas legislativas que el Ejecutivo pretende impulsar en el Congreso como los movimientos administrativos que forman parte del segundo tramo de la gestión.

Con este nuevo esquema, el Gobierno apuesta a consolidar un sistema de control más centralizado sobre el uso de los recursos públicos, al mismo tiempo que refuerza el peso político de la Jefatura de Gabinete dentro de la estructura del Poder Ejecutivo.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE