Milei impulsa la continuidad de del padre del ministro Mahiques en Casación en medio de tensiones políticas

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno solicitó la renovación de Carlos Mahiques en la Cámara de Casación
  • El pedido se anticipa al límite constitucional de edad del magistrado
  • La designación coincide con la asunción de su hijo como ministro de Justicia
  • La Cámara de Casación es clave en causas de alto impacto político
  • Mahiques cuenta con una extensa trayectoria pero también recientes polémicas
  • El Senado deberá definir su continuidad en un contexto de fuerte tensión institucional

En un contexto atravesado por definiciones sensibles en el ámbito judicial, el presidente Javier Milei envió al Senado un pedido formal para renovar la designación del juez Carlos Alberto Mahiques como integrante de la Cámara Federal de Casación Penal. La iniciativa busca extender su permanencia por un nuevo período de cinco años, en una decisión que combina consideraciones institucionales con un trasfondo político que no pasa inadvertido.

El planteo del Poder Ejecutivo se anticipa al límite de edad que establece la Constitución para los magistrados. Mahiques cumplirá 75 años en noviembre, umbral a partir del cual debería dejar su cargo salvo que obtenga una nueva designación con acuerdo del Senado. En ese marco, la Cámara alta deberá evaluar su continuidad a través de una audiencia pública prevista para mediados de abril, instancia en la que también se habilitará la participación ciudadana mediante la presentación de observaciones y preguntas sobre su trayectoria.

La renovación de Mahiques adquiere una dimensión particular por el momento en que se produce. Su hijo, Juan Bautista Mahiques, asumió recientemente como ministro de Justicia, lo que intensifica el foco sobre los vínculos familiares y su eventual impacto en la dinámica institucional. La coincidencia temporal entre ambos hechos alimenta el debate sobre la independencia judicial y la relación entre los distintos poderes del Estado.

Más allá de estas consideraciones, el Gobierno entiende que la continuidad del magistrado en la Cámara de Casación resulta estratégica. Se trata del máximo tribunal penal del país, con competencia sobre causas de alta relevancia, incluyendo expedientes por corrupción, narcotráfico y delitos económicos complejos. En ese escenario, la permanencia de jueces con experiencia es vista como un factor de estabilidad en un ámbito clave para la administración de justicia.

En particular, Mahiques integra una de las salas que ha intervenido en decisiones de impacto político. Entre ellas, se encuentra el tratamiento de una causa por injurias que involucró al propio presidente Milei y al empresario Jorge Fontevecchia, en la que el tribunal confirmó el sobreseimiento del actual mandatario. Este antecedente refuerza la centralidad del tribunal en la resolución de conflictos que trascienden lo estrictamente judicial.

La figura de Mahiques también está atravesada por su extensa trayectoria en el ámbito público. Con más de cinco décadas en el fuero penal, ocupó distintos cargos, entre ellos el de ministro de Justicia en la provincia de Buenos Aires durante la gestión de María Eugenia Vidal. Su perfil lo ubica como un actor con peso propio dentro del sistema judicial, pero también como parte de una red de relaciones que ha sido objeto de cuestionamientos.

En los últimos meses, el magistrado enfrentó críticas que volvieron a poner su nombre en el centro de la escena. Entre ellas, la renuncia a una subrogancia tras la difusión de su participación en un evento privado vinculado a un dirigente del fútbol. Este episodio reavivó las discusiones sobre la cercanía entre sectores del poder judicial y otros ámbitos de influencia, en un contexto donde la transparencia se mantiene como una demanda persistente.

Pese a estas controversias, el Ejecutivo decidió avanzar con su pliego, reafirmando su respaldo a la continuidad del juez. La decisión se inscribe en una estrategia más amplia que busca consolidar posiciones en ámbitos clave del sistema institucional, especialmente en momentos en que se proyectan reformas de fondo en materia penal.

La definición final quedará en manos del Senado, que deberá ponderar tanto los antecedentes del magistrado como las objeciones que puedan surgir durante el proceso. En un escenario político atravesado por tensiones y reconfiguraciones, la discusión sobre la permanencia de Mahiques en Casación se proyecta como un nuevo capítulo en el vínculo entre justicia y política.

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