



La vitamina C es un nutriente clave para el organismo: fortalece el sistema inmunológico, participa en la formación de tejidos y favorece la cicatrización. Está presente principalmente en frutas y verduras frescas, y cumple funciones esenciales como la producción de colágeno y la neutralización de radicales libres. Además, contribuye al buen funcionamiento de los sistemas nervioso, óseo y sanguíneo, y su consumo adecuado previene enfermedades por deficiencia como el escorbuto.
Un aspecto menos conocido es que la vitamina C puede interactuar con ciertos medicamentos. Según especialistas, dosis altas pueden afectar la eficacia o generar efectos adversos cuando se combinan con antiinflamatorios, anticoagulantes, hormonas o antidepresivos. Por eso, antes de tomar suplementos, es fundamental consultar con un profesional de la salud.
Aunque hoy el escorbuto es poco frecuente, puede aparecer en personas con dietas pobres en frutas y verduras, adultos mayores, fumadores o pacientes con problemas digestivos. Entre los síntomas más comunes se destacan fatiga, sangrado de encías y mala cicatrización.
Dosis, absorción y recomendaciones
La vitamina C es hidrosoluble, lo que significa que el cuerpo no la almacena y necesita un aporte diario constante. El excedente se elimina rápidamente por la orina.
- Requerimiento diario: entre 65 y 90 mg
- Límite máximo seguro: hasta 2000 mg por día
Consumir más cantidad no implica mayores beneficios. De hecho, la absorción disminuye cuando las dosis son muy altas, ya que el intestino tiene una capacidad limitada.
Si bien es difícil excederse solo con alimentos, el uso de suplementos en altas dosis puede provocar:
- Diarrea
- Malestar digestivo
- Cálculos renales
Cuando el exceso juega en contra
Un dato importante es que, en cantidades muy elevadas (más de 3000 mg diarios), la vitamina C puede cambiar su función: pasa de ser antioxidante a prooxidante, lo que significa que podría favorecer el daño celular en lugar de prevenirlo.
Además, el exceso se asocia a:
- Náuseas y acidez
- Aumento del ácido úrico
- Mayor riesgo en personas con hemocromatosis, ya que incrementa la absorción de hierro
Un nutriente que debemos incorporar sí o sí
A diferencia de muchos animales, los humanos no pueden producir vitamina C, por lo que dependen exclusivamente de la alimentación para obtenerla. Esta característica se debe a una mutación genética que impide su síntesis natural.
Cómo cubrir los requerimientos de forma saludable
La mejor estrategia sigue siendo una alimentación variada, con alimentos como:
- Cítricos (naranja, mandarina, limón)
- Kiwi
- Frutillas
- Pimientos
- Verduras de hoja verde
En caso de necesitar suplementos, deben indicarse de manera personalizada. No solo por la dosis, sino también por posibles interacciones con medicamentos.
Conclusión
La vitamina C es fundamental, pero más no siempre es mejor. Mantener un consumo adecuado a través de alimentos frescos y evitar el uso excesivo de suplementos es clave para aprovechar sus beneficios sin riesgos.











Uñac impulsa internas abiertas en el PJ y busca anticipar la reorganización del peronismo

El impacto de los combustibles presiona la inflación de marzo y desafía la estabilidad de precios




















