Doble vara: mientras Leonardo Viotti gasta 85 millones en césped, el Concejo intenta disciplinar¿expulsar? a Fabricio Dellasanta

RAFAELA R24N

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En Rafaela quedó expuesto, sin maquillaje, el verdadero funcionamiento del poder local: rapidez quirúrgica para disciplinar al que denuncia y una parsimonia sospechosa cuando se trata de controlar al Ejecutivo.

Mientras el Concejo Municipal —en bloque, sin fisuras— avanzó contra Fabricio Dellasanta por sus dichos, en un claro intento de callarlo, nadie mostró el mismo ímpetu para cuestionar una decisión mucho más tangible: el gasto de 85 millones de pesos impulsado por el intendente Leonardo Viotti para cambiar el césped de la Plaza 25 de Mayo.

“Para perseguir al que denuncia, velocidad máxima. Para controlar el gasto, silencio absoluto.”

La contradicción es brutal.

Por un lado, concejales que se escandalizan por palabras.
Por el otro, los mismos concejales que no dicen una sola palabra frente a un gasto millonario, evitable y, como mínimo, discutible.

Porque no estamos hablando de una obra estructural ni de una urgencia social. Estamos hablando de pasto. Literal.

Y peor aún: de un gasto que podría haberse reducido a menos del 10% simplemente sembrando en lugar de comprar césped listo.

“No les molesta cómo se gasta la plata. Les molesta quién lo dice.”

El mensaje es claro: el problema no es la gestión, el problema es la exposición.

Fabricio Dellasanta incomoda porque muestra lo que otros prefieren ocultar:

  • sueldos elevados,
  • escasa productividad,
  • acuerdos silenciosos,
  • y un Concejo más preocupado por alinearse que por controlar.

“El delito no es gastar mal: el delito es contarlo.”

Mientras tanto, el intendente Leonardo Viotti avanza sin resistencia real. Sin preguntas incómodas. Sin debates profundos. Con un Concejo que parece más dispuesto a proteger que a auditar.

Y ahí aparece la verdadera dimensión del problema.

No es solo una discusión política.
Es un sistema.

Un sistema donde:

  • el Ejecutivo gasta,
  • el Legislativo mira,
  • y el que denuncia estorba.

“No es un error: es un esquema de funcionamiento.”

Porque si realmente les preocupara el interés de la ciudad:

  • estarían discutiendo prioridades,
  • estarían exigiendo explicaciones,
  • estarían defendiendo cada peso de los contribuyentes.

Pero no.

Eligen otra cosa.

Eligen:

  • disciplinar al incómodo,
  • cuidar sus propios privilegios,
  • y sostener un equilibrio que les garantice tranquilidad política y proyección electoral.

“No gobiernan para la gente: administran para sí mismos.”

La escena final es tan clara como incómoda:
un concejal al que buscan callar,
un intendente que gasta sin control,
y un cuerpo legislativo que actúa más como escudo que como contrapeso.

Rafaela merece algo mejor que esto.

Merece un Concejo que controle, no que encubra.
Que discuta, no que discipline.
Y que entienda, de una vez por todas, que el poder no es para protegerse entre ellos.

Es para rendir cuentas.

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