Con una estrategia que combina gestión y política, el gobernador de Maximiliano Pullaro viene consolidando desde Santa Fe una red de colaboración con otras provincias, en un contexto donde la presencia del gobierno nacional encabezado por Javier Milei resulta, según distintas miradas, cada vez más limitada.

En los últimos meses, la administración santafesina protagonizó al menos tres intervenciones concretas en apoyo a otros distritos. Una de ellas se dio frente a los incendios forestales en Chubut, gobernada por Ignacio Torres. Allí se enviaron brigadistas para colaborar en el combate del fuego, en una misión que se extendió por varios días.

Otro episodio tuvo lugar en Neuquén, donde Pullaro mantuvo un encuentro con el gobernador Rolando Figueroa. En ese marco, surgió un pedido de asistencia técnica vinculado a la seguridad urbana, especialmente en el área metropolitana impactada por el crecimiento de Vaca Muerta. A partir de ese intercambio, funcionarios neuquinos visitaron Rosario para interiorizarse en sistemas de videovigilancia utilizados en la provincia.

El tercer caso reciente fue la ayuda enviada a Tucumán tras inundaciones que afectaron a esa región. En diálogo con el gobernador Osvaldo Jaldo, la gestión santafesina dispuso el envío de repelentes producidos por su laboratorio estatal, como parte de una estrategia sanitaria vinculada a la prevención del dengue.

Si bien desde el entorno del mandatario descartan que estas acciones formen parte de una construcción electoral nacional, reconocen la intención de ganar protagonismo en el escenario político más amplio. La lógica, explican, no es proyectar una candidatura sino posicionarse como un actor con capacidad de articulación más allá de los límites provinciales.

En ese marco, también buscan diferenciarse de experiencias como la del espacio político de Juan Schiaretti en Córdoba, al que observan como un modelo de fuerte anclaje territorial pero con escasa proyección nacional. La apuesta, en cambio, es “entrar y salir” del debate nacional sin perder foco en la gestión local.

Desde la llamada Casa Gris sostienen que el repliegue del Estado nacional en áreas clave abrió un espacio que los propios gobernadores comenzaron a cubrir mediante acuerdos y सहयोग mutuo. Esta dinámica, sin embargo, se da en un equilibrio delicado: mantener autonomía política sin confrontar abiertamente con un gobierno que aún conserva respaldo en buena parte del interior del país.

En ese contexto, la estrategia santafesina fue definida como una “oposición temática”. Consiste en marcar diferencias con la Nación en áreas como obra pública o salud, evitar choques directos en otros temas sensibles, y coincidir en cuestiones donde existen intereses comunes, como la seguridad o ciertos aspectos económicos.

Así, entre gestos de cooperación interprovincial y una cuidadosa construcción política, Pullaro avanza en un esquema que combina pragmatismo y posicionamiento, buscando ampliar su influencia sin romper los equilibrios del escenario actual.