Kicillof y Capitanich cuestionaron el rumbo económico de Milei y reforzaron sus vínculos dentro de la oposición

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Axel Kicillof y Jorge Capitanich compartieron un encuentro político en Resistencia y cuestionaron el rumbo económico del Gobierno.
  • Capitanich sostuvo que el superávit fiscal se consigue mediante un fuerte ajuste sobre la economía real.
  • El Gobierno informó un superávit financiero de $244.897 millones, pese al elevado pago de intereses de deuda.
  • La oposición cuestionó que los resultados fiscales no reflejen la situación de trabajadores, consumidores y sectores productivos.
  • La visita de Kicillof a Chaco fortaleció sus vínculos con dirigentes sindicales y referentes territoriales.
  • El encuentro alimentó las especulaciones sobre la construcción de una alternativa peronista de cara a 2027.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el senador nacional y ex gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, compartieron una jornada política en Resistencia en la que analizaron la situación económica y social del país bajo la administración de Javier Milei. El encuentro permitió exhibir coincidencias sobre el rumbo del Gobierno nacional y volvió a poner en escena la discusión dentro del peronismo sobre la construcción de una alternativa para 2027.

La reunión se produjo durante la visita de Kicillof a Chaco, donde participó de distintas actividades institucionales y políticas. El gobernador bonaerense fue recibido por Capitanich, con quien mantuvo un intercambio sobre la evolución de las principales variables económicas y las consecuencias que ambos atribuyen a las políticas implementadas por el Ejecutivo nacional.

El eje central de las críticas estuvo puesto en el superávit fiscal que el Gobierno presenta como uno de los principales resultados de su gestión. Para Capitanich, ese equilibrio no puede analizarse únicamente desde las cuentas públicas, sino que debe ser contrastado con la evolución del empleo, los salarios, el consumo y la actividad económica.

El senador sostuvo que el superávit presentado por el Ejecutivo no representa necesariamente una economía en recuperación. Desde su perspectiva, el resultado fiscal se habría conseguido mediante una reducción del gasto público que impacta sobre distintos sectores de la economía real, además de una menor transferencia de recursos hacia provincias y universidades.

La discusión volvió a tomar fuerza luego de que el Ministerio de Economía informara un resultado financiero positivo de $244.897 millones. El dato fue explicado a partir de un superávit primario de $2.960.333 millones y pagos de intereses de deuda por $2.715.436 millones.

El resultado fue presentado por el Gobierno como una señal de fortaleza fiscal, especialmente porque se produjo durante un período con una elevada concentración de vencimientos financieros. El pago de intereses incluyó obligaciones correspondientes a bonos Globales y Bonares.

Sin embargo, desde la oposición surgieron cuestionamientos sobre la manera en que deben interpretarse esos números. El argumento central es que el equilibrio fiscal no sería suficiente para demostrar una mejora general de la economía si al mismo tiempo se registra una contracción de la actividad, una pérdida del poder adquisitivo o dificultades para sostener el empleo.

Capitanich profundizó esa mirada al plantear que detrás de los números fiscales existe un costo económico y social que, según su análisis, debe ser considerado al evaluar la gestión de Milei. La crítica se inscribe en una discusión más amplia dentro del peronismo, que busca definir cómo confrontar con el oficialismo sin limitar el debate exclusivamente a las variables macroeconómicas.

La presencia de Kicillof en Chaco agregó además una dimensión política al encuentro. El gobernador bonaerense participó en Resistencia del acto de asunción de la nueva conducción de la CGT local y posteriormente presentó un libro. La visita fue interpretada dentro del espacio opositor como parte de una estrategia destinada a fortalecer vínculos con dirigentes y sectores sindicales de distintas provincias.

El contacto con Capitanich también adquiere relevancia por la trayectoria del dirigente chaqueño y por su actual presencia en el Senado. Ambos representan sectores del peronismo que cuestionan con dureza el programa económico del Gobierno nacional, aunque el escenario hacia 2027 todavía se encuentra abierto y sin definiciones electorales concretas.

La construcción de una alternativa opositora requerirá, en ese sentido, combinar la discusión económica con una estrategia política capaz de reunir a distintos sectores del peronismo y ampliar su representación territorial. La actividad de Kicillof fuera de Buenos Aires forma parte de ese proceso de acercamiento con dirigentes provinciales.

Por ahora, el encuentro entre ambos dirigentes dejó como principal señal una coincidencia: para Kicillof y Capitanich, el resultado fiscal debe ser evaluado junto con lo que sucede en la economía cotidiana. El debate sobre si el superávit constituye una señal de recuperación o el resultado de un fuerte ajuste continuará ocupando un lugar central en la disputa política de los próximos meses.

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