


RA-10: el Gobierno prepara una sociedad mixta para llevar el reactor nuclear al mercado internacional
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- El Gobierno prepara una sociedad con participación privada para operar comercialmente el reactor RA-10.
- La CNEA conservará el control estratégico mediante una acción de oro con capacidad de veto sobre decisiones críticas.
- El socio privado deberá invertir unos 200 millones de dólares en una nueva planta de procesamiento de radioisótopos.
- El RA-10 acumula una inversión estatal estimada en 600 millones de dólares y registra cerca del 90% de avance.
- El proyecto busca multiplicar la producción de Molibdeno-99 y alcanzar una participación cercana al 20% del mercado mundial.
- La Argentina apuesta a convertir su experiencia científica y tecnológica nuclear en una plataforma de producción y exportación de alcance internacional.
El Gobierno nacional prepara una nueva estructura empresarial para administrar la etapa comercial del reactor RA-10, una de las obras estratégicas del sistema nuclear argentino. El proyecto contempla que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) conserve el control estratégico de la instalación y convoque mediante una licitación pública a un socio privado que se haga cargo de la operación, con el objetivo de reducir el costo para el Estado y ampliar la participación argentina en el mercado internacional de radioisótopos.
La iniciativa busca reproducir un esquema similar al de Conuar, una empresa de capitales mixtos que participa en la fabricación de combustibles y componentes para el sector nuclear. En este caso, el Estado mantendría una acción de oro con capacidad de veto sobre decisiones consideradas críticas, aun cuando la participación accionaria de la CNEA pueda ser inferior a la mayoría.
El futuro operador privado deberá asumir además la construcción de una nueva planta destinada al procesamiento de radioisótopos, una inversión estimada en unos 200 millones de dólares. Ese desembolso permitiría encuadrar el proyecto dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lo que busca mejorar las condiciones para atraer capital privado especializado.
El RA-10 tiene previsto iniciar su puesta en marcha nuclear a comienzos de 2027 y alcanzar la etapa de operación productiva hacia mediados de ese año. La obra acumula una inversión estatal estimada en 600 millones de dólares y registra alrededor de 90% de avance general.
El proyecto se encuentra en el Centro Atómico Ezeiza y nació en 2008, cuando la CNEA inició las tareas de ingeniería conceptual para reemplazar al reactor RA-3 y aumentar la capacidad argentina de producción de insumos utilizados en medicina nuclear. Las obras comenzaron en 2011, pero sufrieron diferentes interrupciones presupuestarias y modificaciones administrativas que extendieron considerablemente los plazos originales.
La situación comenzó a modificarse en 2024, cuando una revisión del proyecto determinó que el ritmo de ejecución podía llevar la finalización hasta 2030. Luego de un período de ocho meses destinado a renegociar contratos y reorganizar el esquema de trabajo, se firmó en febrero de 2025 una adenda con INVAP y empresas proveedoras para acelerar las tareas.
Desde entonces, la obra pasó a registrar un ritmo de ejecución cercano al 2% mensual. Además del 90% de avance global, el montaje de las instalaciones alcanza aproximadamente el 96%, mientras que los ensayos preoperacionales avanzan sobre buena parte de las tareas consideradas críticas.
El objetivo económico detrás de la nueva sociedad es que la operación cotidiana del reactor no implique una carga permanente para el presupuesto público. La CNEA conservaría, al mismo tiempo, una participación en los dividendos que genere la actividad comercial y las eventuales exportaciones.
La apuesta adquiere especial relevancia por el mercado internacional de radioisótopos. Uno de los productos centrales será el Molibdeno-99, utilizado como insumo para la producción de radiofármacos empleados en numerosos estudios de diagnóstico médico. La oferta mundial está concentrada en un grupo reducido de reactores de investigación y enfrenta periódicamente problemas de abastecimiento cuando algunas de esas instalaciones deben detenerse por mantenimiento o fallas.
La característica de estos productos agrega un desafío logístico: muchos radioisótopos tienen una vida útil muy corta, medida en horas o días. Por eso, además de la capacidad de irradiación, resulta fundamental contar con plantas de procesamiento y una logística eficiente que permita colocar rápidamente la producción en los mercados de destino.
Con el RA-10 en funcionamiento, Argentina proyecta multiplicar varias veces la capacidad actual del RA-3 y alcanzar una participación cercana al 20% del mercado mundial de Molibdeno-99. La instalación también tendrá otras aplicaciones científicas y tecnológicas, como la calificación de materiales, la evaluación de nuevos diseños de combustibles y el desarrollo de técnicas neutrónicas avanzadas.
Desde el Gobierno consideran que la nueva estructura empresarial permitirá transformar décadas de desarrollo científico en una plataforma comercial de alcance global. La Argentina ya cuenta con un entramado nuclear integrado por organismos científicos, empresas tecnológicas y compañías vinculadas con la generación eléctrica, los combustibles, la producción de agua pesada y la ingeniería de reactores.
La estrategia oficial apunta ahora a que esa capacidad tecnológica tenga una mayor participación económica en el exterior. El objetivo planteado es reducir la brecha entre el peso argentino en la cooperación técnica nuclear internacional y su todavía limitada participación en el mercado global.
En paralelo, el proyecto avanza hacia las últimas instancias técnicas y regulatorias. El cronograma contempla la preparación de los equipos de operación, nuevas pruebas, licencias de puesta en marcha y posteriormente las autorizaciones necesarias para iniciar la producción comercial.
El desafío para los próximos meses será completar las etapas pendientes y concretar la asociación con el capital privado. Si el esquema logra ponerse en marcha según los plazos previstos, el RA-10 no solo ampliará la capacidad científica y médica del país, sino que también podría convertirse en una pieza central de la estrategia argentina para recuperar protagonismo comercial en la industria nuclear internacional.






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