Aportes previsionales: la brecha entre lo declarado y lo pagado cayó 65% desde 2023

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La brecha entre trabajadores declarados y aportes previsionales efectivamente acreditados cayó 65% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.
  • La cantidad de empleadores aportantes al SIPA se redujo en 22.035 unidades durante el período analizado.
  • La relación entre trabajadores cotizantes y aportantes alcanzó 91% en mayo de 2026, por encima del promedio histórico.
  • Los trabajadores dependientes disminuyeron, mientras que crecieron los registros correspondientes a autónomos y monotributistas.
  • Construcción, industria y transporte concentraron las principales caídas sectoriales en cantidad de trabajadores aportantes.
  • El análisis por tamaño de empleador indica que la reducción real de empresas y asalariados habría sido mucho menor que la caída bruta del padrón previsional.

La distancia entre los trabajadores declarados ante el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y aquellos cuyos aportes fueron efectivamente acreditados registró una fuerte reducción durante los últimos dos años y medio. Según los datos correspondientes a mayo de 2026, la diferencia alcanzó a 767.448 personas, frente a los 2.197.496 casos contabilizados en noviembre de 2023, último mes de la gestión de Alberto Fernández.

La disminución fue de 1.430.048 trabajadores, equivalente a un 65%, y constituye una mejora significativa en el indicador de morosidad previsional utilizado para medir la distancia entre las obligaciones declaradas por los empleadores y los pagos efectivamente realizados al sistema jubilatorio. El dato, sin embargo, no permite determinar por sí solo cuál fue la causa de cada movimiento.

En mayo de 2026 había 516.222 empleadores aportantes al SIPA, mientras que en noviembre de 2023 eran 538.257. Esto representa una reducción de 22.035 unidades. En paralelo, la cantidad de trabajadores aportantes pasó de 11.112.309 a 8.847.720, una caída de 2.264.589 personas.

La magnitud de esa disminución debe analizarse con cautela porque no equivale necesariamente a una pérdida de puestos de trabajo de la misma proporción. Durante el mismo período, los empleados registrados se redujeron en unos 645.000 trabajadores, mientras que la informalidad laboral aumentó en aproximadamente 758.000 personas. Parte de la diferencia observada puede estar relacionada con modificaciones y depuraciones del padrón previsional.

La comparación de los meses de mayo desde 2003 también muestra un cambio significativo. En noviembre de 2023, la relación entre trabajadores cotizantes y aportantes apenas superaba el 80%, uno de los registros más bajos de las últimas dos décadas. Solo durante los años más críticos de la pandemia se habían observado niveles inferiores. En mayo de 2026, en cambio, esa proporción alcanzó el 91%, por encima del promedio histórico de aproximadamente 86%.

El comportamiento también varió según el tamaño de los empleadores. Las microempresas fueron las que más unidades perdieron, aunque la interpretación requiere cuidado. El segmento de empleadores con un solo asalariado se redujo en 11.419 casos, mientras que el de dos trabajadores cayó en 5.171. En esos grupos aparecen no solo pequeños comercios o emprendimientos, sino también consorcios que registran encargados de edificios y hogares particulares que tienen personal doméstico registrado. Por lo tanto, una baja en el padrón no necesariamente significa el cierre de una empresa.

En el extremo contrario, el segmento de empleadores que poseen entre 41 y 50 trabajadores fue el único que mostró una evolución positiva, con 150 unidades adicionales y 6.875 trabajadores más. Esa expansión tampoco puede interpretarse automáticamente como creación de nuevas empresas, ya que puede responder a cambios en las dotaciones o regularizaciones.

Las empresas de mayor tamaño concentraron, en términos absolutos, una parte importante de la caída. Los empleadores con más de 5.000 trabajadores pasaron de 88 a 78, con una reducción de 161.715 trabajadores aportantes en conjunto. En las compañías de entre 1.501 y 2.500 asalariados también se registró una caída relevante, de 25.442 personas.

Por categoría laboral, los trabajadores dependientes fueron los más afectados: pasaron de 6.120.024 a 5.738.513, una reducción del 6,2%. En sentido inverso, los autónomos aumentaron 32,3%, mientras que los monotributistas crecieron 6,1%. Estos movimientos pueden estar vinculados con nuevas incorporaciones, regularizaciones o cambios desde el empleo asalariado hacia modalidades independientes.

Por actividad, la construcción encabezó la caída, con 77.391 trabajadores aportantes menos. Le siguieron la industria manufacturera y el transporte y almacenamiento. En cambio, agro y pesca registró un crecimiento de 28.257 trabajadores.

El conjunto de los datos sugiere que la cantidad de empleadores que dejaron de figurar en los registros fue considerablemente menor que la cifra bruta de 22.000 unidades inicialmente observada. Al relacionar las variaciones de trabajadores y los promedios por establecimiento, la estimación apunta a unos 3.800 empleadores menos y alrededor de 57.100 asalariados afectados, una magnitud muy inferior a la que surgiría de interpretar directamente la caída del padrón.

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