Caputo defendió el rumbo económico y aseguró que 2027 será un año “súper tranquilo”

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Caputo descartó utilizar fondos públicos para asistir a los bancos por la suba de la mora.
  • Aseguró que las entidades financieras ya refinancian créditos y que el problema no representa un riesgo sistémico.
  • Pronosticó que 2027 será un año económico “súper tranquilo”, incluso con elecciones presidenciales.
  • Destacó la acumulación de reservas y el programa financiero de 2026 y 2027 como pilares de estabilidad.
  • Ratificó que el Gobierno mantendrá una política económica “más ortodoxa que nunca”.
  • Planteó que el crecimiento dependerá de la apertura al mundo, la inversión privada y la reducción de impuestos y regulaciones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó el rumbo económico del Gobierno durante su exposición en la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde defendió la gestión oficial frente a las críticas, descartó un rescate estatal para los bancos ante el aumento de la mora y aseguró que el escenario económico de 2027 será “súper tranquilo”, pese a tratarse de un año electoral.

En su discurso, el funcionario sostuvo que la Argentina logró modificar su posición en el plano internacional y afirmó que pasó de ser un país “irrelevante” a convertirse en un “modelo” dentro del G20. Además, rechazó las interpretaciones que describen el programa económico como un esquema exclusivamente financiero y reivindicó la estrategia aplicada por la administración de Javier Milei.

Uno de los ejes de su presentación fue la situación del sistema financiero y el incremento de la mora en algunos segmentos del crédito. Caputo fue categórico al descartar cualquier intervención estatal para asistir a las entidades bancarias y remarcó que los costos de esa situación no deben recaer sobre los contribuyentes.

“No podemos usar la plata de los contribuyentes para compensar a entidades financieras cuyo trabajo es dar crédito”, afirmó, al sostener que se trata de un desafío que debe resolverse dentro del propio sistema financiero.

Según explicó, parte del problema responde a un proceso de adaptación luego de años en los que, a su juicio, los bancos tuvieron mayores incentivos para financiar al Estado que para expandir el crédito al sector privado. En ese contexto, aseguró que la mora tenderá a disminuir porque las entidades están renegociando préstamos con sus clientes mediante refinanciaciones a más largo plazo y con tasas más bajas.

Como ejemplo, destacó que el Banco Nación ya concretó más de 100.000 operaciones de refinanciamiento por un monto cercano a los 500.000 millones de pesos. Para el ministro, ese comportamiento demuestra que el sistema cuenta con herramientas para administrar la situación sin que ello represente un riesgo para la estabilidad financiera.

Caputo también dedicó parte de su intervención a las perspectivas para 2027, un año que coincidirá con las próximas elecciones presidenciales. En contraste con los pronósticos que anticipan posibles turbulencias, aseguró que espera un escenario de mayor estabilidad.

No obstante, aclaró que el Gobierno diseña su estrategia económica contemplando escenarios adversos y no bajo supuestos optimistas. En ese sentido, recordó que la administración nacional presentó con anticipación el programa financiero correspondiente a 2026 y 2027 con el objetivo de reducir la incertidumbre y fortalecer la previsibilidad.

Entre los factores que, según su visión, consolidan esa posición, mencionó la acumulación de reservas internacionales y los acuerdos de financiamiento alcanzados durante la gestión. En ese marco, sostuvo que el Banco Central incorporó cerca de 15.000 millones de dólares en reservas.

El ministro vinculó directamente la posibilidad de atravesar una crisis económica con el estado de los fundamentos macroeconómicos. Desde esa perspectiva, argumentó que un país con equilibrio fiscal, reservas fortalecidas y mayor consistencia financiera ofrece menos margen para procesos de desestabilización.

Asimismo, afirmó que el Gobierno mantendrá sin cambios su orientación económica durante el proceso electoral y aseguró que la política oficial será incluso más ortodoxa en materia fiscal y monetaria. Según planteó, será finalmente la sociedad la que decida en las urnas si respalda ese modelo o si opta por un cambio de rumbo.

En el tramo final de su exposición, Caputo abordó la situación del sector productivo y sostuvo que durante los últimos años la industria operó con distintos tipos de subsidios vinculados a costos, energía, tipo de cambio y controles de precios. Sin embargo, aseguró que ese esquema no evitó una fuerte contracción de la actividad industrial durante la etapa final de la administración anterior.

Como alternativa, planteó que el crecimiento económico dependerá de una mayor integración con los mercados internacionales y de un proceso de reconversión empresarial impulsado por inversiones privadas. Para ello, consideró que el Estado debe avanzar en una reducción de impuestos, menos regulaciones, menores costos financieros y mejoras en infraestructura para potenciar la competitividad del sector privado.

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