Las reservas del Central rozan los 50.800 millones de dólares: ¿alcanzan para dolarizar la economía?

ECONOMÍA David FRENKEL

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El activo bruto del Banco Central de la República Argentina alcanzó los 50.800 millones de dólares tras registrar un incremento diario de 315 millones de dólares impulsado principalmente por la valorización del oro y el fortalecimiento de divisas internacionales. Sin embargo, este repunte contable contrasta con la dinámica del mercado oficial, donde la autoridad monetaria apenas pudo absorber 15 millones de dólares en la última jornada, confirmando una marcada desaceleración en el ritmo de compras diarias del organismo. En paralelo, el mercado mayorista mostró una leve contracción al cotizar en 1.508 pesos por unidad, manteniendo las brechas cambiarias con las cotizaciones alternativas en niveles relativamente acotados.

Frente a la consolidación de este piso en las tenencias brutas, resurge el debate técnico sobre si la Argentina se encuentra en condiciones de ejecutar un proceso de dolarización. A primera vista, la cifra total sugiere una masa crítica tentadora para encarar la conversión cambiaria. No obstante, al descontar encajes bancarios, préstamos internacionales y swap de divisas, las reservas netas disponibles se ubican muy por debajo del total bruto, resultando insuficientes para absorber la base monetaria actual y los pasivos remunerados a un tipo de cambio de mercado que no genere un salto hiperinflacionario ni una devaluación drástica del poder adquisitivo.

Asimismo, la fragilidad de la acumulación genuina de divisas representa el mayor obstáculo estructural para el cambio de régimen monetario. Para sostener una dolarización sin acudir a un endeudamiento externo masivo, el país necesita un flujo constante y previsible de dólares comerciales. Sin embargo, la incapacidad del Banco Central para retener un porcentaje significativo del volumen operado demuestra que la oferta privada aún resulta absorbida en su casi totalidad por la demanda de importaciones y pagos de deuda. Sin un superávit de divisas holgado y de carácter permanente, prescindir de la moneda local implicaría un riesgo elevado de liquidez para el sistema financiero.

Por consiguiente, aunque el incremento de los activos brutos fortalece el balance contable de la entidad monetaria y otorga cierta estabilidad al tipo de cambio en el corto plazo, la liquidez neta real resulta escasa para respaldar un esquema de dolarización inmediata. La estrategia económica deberá enfocarse prioritariamente en sanear la posición neta del organismo y consolidar el saldo comercial positivo antes de evaluar la eliminación definitiva del peso, evitando así desequilibrios drásticos en la capacidad de pago de la economía argentina.

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