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Moreno reinterpreta el tablero global y plantea un giro estratégico frente a Milei

  • Plantea que Trump impulsa una reindustrialización con rasgos cercanos al peronismo.
  • Sostiene que Milei adopta una posición funcional a los intereses chinos.
  • Critica la globalización irrestricta y los subsidios industriales de China.
  • Propone que el peronismo se alinee estratégicamente con Estados Unidos.
  • Pronostica un triunfo electoral cómodo de Trump basado en la economía.
  • Advierte que Argentina debe fortalecer su industria y soberanía productiva.

Desde Mendoza, Guillermo Moreno volvió a ocupar un lugar central en el debate político al trazar una lectura singular del escenario geopolítico internacional y del posicionamiento argentino. El ex secretario de Comercio Interior y referente del espacio Principios y Valores contrapuso las estrategias de Javier Milei y Donald Trump, y sostuvo que, mientras el presidente argentino se muestra funcional a los intereses de China, el ex mandatario estadounidense adopta decisiones económicas que, a su entender, lo acercan a postulados históricos del peronismo.

En declaraciones radiales, Moreno afirmó que Trump está impulsando un proceso de reindustrialización en Estados Unidos, con políticas orientadas a fortalecer el empleo, regular sectores estratégicos y atraer inversiones productivas. Según su análisis, ese rumbo implica una ruptura con la globalización irrestricta y prioriza la economía real por sobre la especulación financiera. “En economía, no hay ninguna duda: es medio peronista”, sintetizó, al señalar que ese modelo busca que el crecimiento beneficie directamente a los trabajadores norteamericanos.

Para Moreno, la clave del enfoque trumpista radica en recuperar el control nacional sobre áreas sensibles de la economía. En ese marco, destacó medidas que incentivan la inversión doméstica y extranjera bajo reglas claras, con límites a la distribución de dividendos y una mirada estratégica sobre los salarios en sectores críticos. Desde su perspectiva, ese esquema es incompatible con la lógica de la globalización tal como se desarrolló en las últimas décadas.

El ex funcionario fue particularmente crítico con China y su política de subsidios industriales, a la que consideró una amenaza para los países que no protegen su aparato productivo. En ese sentido, advirtió que la orientación de Milei podría dejar a la Argentina en una posición de debilidad estructural. “China subsidia y destruye industrias en todo el mundo. Si no defendés lo tuyo, quedás afuera”, sostuvo, al tiempo que reivindicó la idea de que los países deben priorizar sus mercados internos y su región inmediata.

Moreno también cuestionó la noción de “tercera posición” en el actual contexto global. A su entender, el peronismo debería alinearse de manera explícita con Estados Unidos si Trump consolida su liderazgo, ya que su visión económica coincide con principios históricos del movimiento. “América es para los americanos”, afirmó, retomando una consigna que, según explicó, hoy se traduce en la defensa del trabajo nacional y la soberanía económica.

En ese marco, el dirigente se mostró convencido de que Trump volverá a imponerse en las elecciones presidenciales estadounidenses. Basó su pronóstico en un argumento clásico: la centralidad de la economía en el voto. “La víscera más sensible sigue siendo el bolsillo”, recordó, citando a Juan Domingo Perón, y auguró un fuerte crecimiento de la economía norteamericana que allanaría el camino a un triunfo electoral amplio.

La lectura de Moreno incluye una advertencia directa para la Argentina. Consideró que mantener una relación excesivamente cercana con China, mientras Estados Unidos consolida su poder económico y tecnológico, puede resultar perjudicial en términos estratégicos. En su visión, el país debería fortalecer su industria, producir más y exportar con valor agregado, en lugar de depender de una potencia que compite de manera desigual mediante subsidios masivos.

En el cierre de su planteo, Moreno insistió en la necesidad de recuperar una agenda de desarrollo nacional. “No podemos depender de la estrategia de China. Tenemos que producir, exportar y ser competitivos en la región”, sostuvo, al proponer una inserción internacional alineada con aquellos países que, según su criterio, comparten intereses estratégicos con la Argentina.

Más allá de las controversias que generan sus definiciones, el ex secretario volvió a poner sobre la mesa un debate de fondo: cómo pararse en un mundo en reconfiguración, atravesado por disputas comerciales, tensiones geopolíticas y un cuestionamiento creciente a la globalización tal como se la conoció.