Banco de Bosques: con $500 pesos comprá 16m2 de bosque para protegerlo y compensar las emisiones de CO2

NACIONALES 21 de septiembre de 2021 Por Juliana ARGAÑARAZ
LUQNGKO6BFC3DEJE6K2P5QFJDI
"En Argentina a cada hora desaparece un monte del tamaño de una cancha de fútbol" (Charles J Sharp)

No dejar una huella (de carbono) en el mundo es prácticamente imposible. Cada acción humana, corporativa o comunitaria tiene un impacto en el planeta, y la acumulación de años y años emitiendo gases de efecto invernadero ha generado la crisis climática que el mundo atraviesa actualmente.

A diferencia de décadas pasadas, ahora hay una conciencia creciente sobre la importancia de ocuparse de esta huella de carbono, y para eso existen dos opciones: reducirla y compensarla.


La huella de carbono, explica Darío Rodríguez, a cargo del Programa Carbono de la Fundación Banco de Bosques, “es el impacto que vos tenés hoy en el cambio climático, la forma de entender cómo impacta cada uno en este famoso cambio”.

“La búsqueda internacional es tender a ser carbono neutrales, y para eso tendríamos que reducir la huella con energía más eficiente, consumiendo menos, reduciendo la basura. Pero vivimos en un mundo donde el carbono reina, es virtualmente imposible no emitir huella de carbono. Toda actividad humana va a emitir, entonces el segundo paso es compensar”, agrega.


Compensar es la forma de reparar el daño hecho, y hay distintas maneras de hacerlo. Una de ellas es mediante la compra de bosques nativos en peligro. “Están en venta y el destino es siempre el mismo: se pasa topadora, se prende fuego para ‘limpiarlo’ y después hacer producción”, dice Rodríguez.

Emiliano Ezcurra, director y creador de Banco de Bosques, cuenta cómo nació la idea de la Fundación. “Una tarde mirando los clasificados del mercado inmobiliario de tierra, salían a la venta muchas fincas, campos, con un valor muy bajo por hectárea. Veía que esas propiedad estaban en el corazón de la frontera agropecuaria: Chaco, Jujuy, parte de Formosa, norte de Santa Fe, y eran justamente campos que decían ‘apto desarrollo’, que significa que se pueden desmontar, que tienen permiso de desmonte”.

“En Argentina a cada hora desaparece un monte del tamaño de una cancha de fútbol. Viene la topadora, elimina el bosque, y arma monocultivo. Entonces pensamos en salir al rescate de esos campos, y como si fuésemos una gran unión de donantes de metros cuadrados, poder efectivamente comprarlos”, recuerda. Así, uniendo esta idea con una tecnología de geolocalización, comenzó el trabajo.

Cada persona u organización que quiera donar dinero puede aportar para comprar un pedazo de bosque, y de esta manera protegerlo, ya que evita que se desmonte y que así se emitan toneladas de carbono.

“En Misiones, por ejemplo, una hectárea desmontada emite más de 550 toneladas de CO2”.

Gracias a Banco de Bosques y los aportantes ya se salvaron miles de hectáreas, que se donaron al Estado Nacional y se convirtieron en muchos casos en parques nacionales, después de largos procesos burocráticos.

-En Chaco, la estancia La Fidelidad -de 128.000 hectáreas- se compró gracias a donaciones y hoy es el Parque Nacional El Impenetrable. Allí se protegen especies de flora como Palo santo, Quebracho colorado, Quebracho blanco, matico, mistol e itín; y varias especies animales: pecarí quimilero, pecarí labiado, yaguareté, tatú carreta, aguará guazú, oso hormiguero gigante y tapir.

-En Ricanor, en la zona de El Chaltén, Santa Cruz, se salvaron más de 5000 hectáreas con lenga, ñire, notro, guindo y numerosas herbáceas y musgos; además de huemules, pumas, carpintero magallánicos y pato de los torrentes.

-En Misiones se compraron dos pequeñas chacras dentro de parques provinciales: una de 41 hectáreas en Caá Porá, y otra de 104 ha. que aún se está completando con donaciones que faltan. Allí viven yaguaretés, pecaríes de collar y labiados, corzuelas pardas y enanas, tiricas, zorros pitocos, monos caí, ocelotes, tapires, y una enorme variedad de aves (es la zona del país con mayor diversidad). De la fauna local forman parte el palo rosa, ibirá pita, grapia, herbáceas y helechos de numerosas especies, y musgos.

 

A compensar

Lo que nació bajo la idea de proteger la biodiversidad local tomó un nuevo impulso cuando se combinó con la iniciativa de usar la compra de tierras para que personas y empresas puedan compensar sus huellas de carbono.

“Nació la idea de darles una utilidad, hacer que ese carbono no se emita. Si no va a haber topadora no va a haber emisión, entonces puedo certificar ese carbono y puede constituir un bono que permita neutralizar las emisiones a aquellas empresas que lo quieran hacer”, explica Ezcurra. “Ya no por la lógica de la biodiversidad sino por la lógica del carbono”.

A la vez, el interés de las compañías por neutralizar sus huellas es creciente. Según cuenta el fundador del Banco, 2020 fue un año récord en ese sentido. “Había muchísimo interés y una oportunidad espectacular para todas esas empresas que querían neutralizar las emisiones”, dice.

Para hacerlo, hay que calcular la huella de cierta acción o evento, y después comprar la cantidad de hectáreas necesarias para compensar el carbono emitido por esa actividad.


“Se considera cuánta gente asiste, la duración, qué transporte se usa -un avión emite mucho más que una bicicleta, por ejemplo-, si se usan luces o hay catering”, explica Darío Rodríguez. “Si los eventos son virtuales calculás los servidores y las computadoras”, agrega.

A cambio de esta compensación, las empresas reciben una certificación que los acredita como “carbono neutrales”, algo cada vez más codiciado en el mundo moderno.

“Hoy si compensás tu huella no tenés ventaja impositiva, deberían poder deducirlo de los impuestos, pero no pasa”, lamenta Rodríguez.

La donación mínima para el Banco de Bosques es de 200 pesos, lo que permite comprar partes de bosques, a razón de 14 pesos el metro cuadrado. Para donar y conocer más de la iniciativa, visitar la web oficial de la Fundación.

Fuente: Infobae

Te puede interesar