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Caputo apuesta al impuesto PAIS para equilibrar las cuentas, con un dólar importador súper alto y cepo para rato

ECONOMÍA 14/12/2023 Fernando Gutiérrez*
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Luis Caputo confirmó lo que había insinuado el discurso inaugural de Javier Milei: primará, durante el arranque de la gestión, una visión fiscalista, de manera que todo el esfuerzo estará puesto en equilibrar las cuentas. Y temas que han sido bandera de la campaña presidencial, como disminuir la presión impositiva y liberar el tipo de cambio, quedarán para una segunda fase.

El temor del Gobierno es que si se unifica el tipo de cambio y se libera el cepo, pueda generarse en el corto plazo un pico hiperinflacionario. Y, de hecho, Caputo definió que su objetivo de corto plazo es evitar esa crisis potencial.

Dólar para importaciones más alto y cepo para rato

La contundencia del ajuste fiscal se ve reflejada, sobre todo, en la no renovación de contratados del Estado con antigüedad menor a un año, así como en la eliminación de los subsidios, incluyendo a rubros históricamente protegidos como el transporte público.

Ahí se plantea el primer gran test para la gestión de Milei. Es probable que estas medidas generen protestas, lo que obligará al presidente a extremar su capacidad política y comunicativa para sostener el apoyo de la opinión pública.

Los subsidios económicos representan un 11% del total del gasto público. En el acumulado enero-noviembre representan $4,8 billones, expresado en pesos de noviembre. El ministro no aclaró cómo sería la graduación en la que se propone la eliminación de los subsidios, pero dio a entender que será rápida y que no habrá excepciones de índole regional, como la que actualmente rige para el transporte en el área metropolitana de Buenos Aires.

El otro tema aguardado que expectativa era el dólar. Y Caputo dejó varios temas sin definir, salvo el del precio al que se harán las operaciones oficiales el miércoles. Si bien tendrá un alza mayor que el valor con el que se había especulado en la previa -se hablaba de $650 y el precio fijado por Caputo es de $800-, seguirá por debajo de lo que hoy marcan las cotizaciones del mercado paralelo.

¿Es mucho o es poco un dólar a $800?: si la referencia es el mercado de futuros Rofex, está bien y hasta supera las expectativas, dado que se estaban pactando contratos hasta $754 para fin de año.

En cambio, en comparación con el mercado paralelo, sigue estando un 20% debajo de la cotización del mercado.

En términos históricos, es el valor más alto desde la salida del régimen de convertibilidad. Una estimación del economista Salvador Vitelli marca que la cotización anunciada por Caputo es la equivalente a $3,5 del año 2002. O, dicho de otra forma, que aquel dólar de "overshooting" que superó los $4 en medio de la crisis, equivaldría hoy a $938.

La apuesta fuerte al impuesto PAIS

Claro que en este caso el precio del dólar no puede analizarse por separado del nuevo esquema de impuestos para el comercio exterior. Si el incremento impositivo que se aplique a la importación es, como se está especulando, de un 30% -es un punto que el ministro no aclaró-, el verdadero dólar para comprar mercaderías del exterior será de $1.040.

Y el dólar de los exportadores no agropecuarios, en cambio pasaría a ser de $560, dado que a los $800 del dólar oficial habrá que restarle el costo del impuesto PAIS, que en los hechos funcionará como retenciones a la exportación.

De momento no está claro cuánto será la carga impositiva sobre el comercio exterior, porque el impuesto PAIS quedaría fijado en 17,5% pero habría otros impuestos, como retenciones, que serían aplicables. Contabilizando solamente el efecto del impuesto PAIS, el dólar de importación quedaría en $940, mientras que el exportador sería de $660.

En todo caso, el objetivo es claro: habrá un dólar muy alto para importar, y seguirá siendo relativamente bajo para la exportación. El primer punto es comprensible para un gobierno que está preocupado por recomponer las reservas del Banco Central.

La duda es si este nuevo esquema cambiario será lo suficientemente atractivo como para que los exportadores, en especial los del sector agropecuario, liquiden divisas que ayuden a pasar los críticos meses del verano. En los últimos días trascendió que el objetivo del ministro es que el campo aporte una cifra superior a u$s4.000 millones, entre la venta de la campaña de trigo y la liquidación del remanente de soja que quedó guardado en los silobolsas.

A juzgar por lo que insinuó Caputo, que no dudó en calificar la cifra de $800 como atractiva para los exportadores, todo indica que el tema ha sido objeto de sondeos previos y que se llegó a un consenso.

El otro motivo por el cual Caputo introduce el factor del impuesto PAIS es, como él mismo lo admitió, el afán recaudatorio. El ministro admitió que, para la filosofía liberal del gobierno de Milei, gravar las exportaciones -ya sea con las retenciones del campo o con el impuesto que ahora se hará extensivo al resto de los rubros exportadores- es una medida distorsiva, que no debería existir.

Pero claro, no son momentos como para despreciar un impuesto que está recaudando en torno de $200.000 millones por mes y que ya representa más de 5% en la torta tributaria. De hecho, el mes pasado su importancia relativa fue hasta superior al de las retenciones de la exportación agrícola.

Esos números de recaudación corresponden a un impuesto PAIS que, para las importaciones, tuvo hasta ahora una alícuota de 7,5%, un valor que probablemente será aumentado. Esto da la pauta de que, para un año en el que se pronostica un fuerte repunte de las exportaciones, el impuesto PAIS se convertirá en un protagonista fundamental en el objetivo de equilibrar las cuentas fiscales.

Con el nivel actual de importaciones -u$s5.839 se registró en octubre-, un impuesto PAIS que rondase el 30% equivaldría a más de u$s1.750 millones mensuales. A primera vista, una alícuota de 30% parece una suba muy abrupta, pero lo cierto es que Caputo planteó que tiene que dejar de haber una discriminación hacia el campo, y hoy los productores sojeros están pagando retenciones por 33%.

¿La inflación se "comerá" al nuevo dólar?

El discurso de Caputo fue, en realidad, apenas un esbozo de lo que será su política económica, pero no terminó de describir un plan. En su intención de ser didáctico y contundente al describir la necesidad del ajuste fiscal, optó por no incurrir en detalles técnicos, de manera que el mercado quedó con varias dudas sobre cómo se continuará.

Posiblemente en la reunión a la que fueron convocados los directivos de los bancos por las nuevas autoridades del Banco Central se terminen de conocer algunos detalles fundamentales.

Por ejemplo, si habrá un "crawling peg" para evitar que a este salto devaluatorio le ocurra lo mismo que a Sergio Massa, que después de subir un 22% el tipo de cambio tras las PASO, tardó apenas dos meses en perder completamente la competitividad ganada, por causa de la erosión inflacionaria.

Dado que el propio Caputo admitió que la inflación subirá en los próximos meses, se podría presumir que el tipo de cambio no quedará fijo sino que, en alguna medida, irá deslizándose para que no se diluya el incentivo exportador. Sin embargo, es un punto que no está del todo claro, porque también existe la posibilidad de que se quiera, en los primeros meses, usar al tipo de cambio como ancla para contrapesar los aumentos de precios.

Como siempre, será el tipo de cambio paralelo el que dará la respuesta a si el nuevo esquema cambiario es bien recibido por el mercado o si se considera que la devaluación quedó corta. La reacción en "real time" tras el anuncio de Caputo fue una leve suba en el dólar cripto, que ronda los $1.060.

De confirmarse esa tendencia, entonces el equipo económico habrá cumplido uno de sus principales objetivos: disminuir la brecha, que quedaría en torno de 33%, la mitad de la que hasta la semana pasada separó al paralelo del "dólar exportador".

Claro que para que esa reacción se consolide faltan muchos detalles sobre cuál será la normativa que regirá al dólar financiero. En otras palabras, la expectativa del mercado es que se alivien las restricciones para que el público pueda tener libre acceso al mercado de divisas y que se deroguen las normas que generaron la proliferación de tipos de cambio para sectores específicos.

¿Y la bola de Leliqs?

Hubo un gran ausente en el discurso de Caputo: el pasivo del Banco Central, mejor conocido como "la bola de Leliqs y pases pasivos", que hoy asciende a $24 billones. Fue algo que llamó la atención, después de que el propio Milei definiera ese problema como una potencial bomba inflacionaria, equivalente a un déficit fiscal de 10 puntos del PBI.

El hecho de que Caputo haya puesto todo el énfasis en el origen fiscal de la crisis y que ni siquiera haya mencionado este pasivo del BCRA parece alinear el diagnóstico oficial con el de los economistas que argumentan que, en realidad, las Leliqs no constituyen un problema en sí mismo sino que son un reflejo del exceso de emisión para financiar el rojo fiscal.

De todas maneras, se descuenta que el ministro no seguirá los consejos en el sentido de dejar que sea la inflación la que "licúe" esa bola de Leliqs, sino que buscará la "solución de mercado" a través de un canje por bonos del Tesoro a un plazo que oxigene la situación financiera.

Es un punto sobre el cual sigue habiendo ansiedad, porque dependiendo de cómo se resuelva se terminará de definir la velocidad a la cual se normalizará el mercado cambiario, con un eventual desarme del cepo. Los trascendidos previos al discurso del ministro apuntaban a que, después del ingreso de los dólares de la cosecha, se promovería la unificación cambiaria, pero lo cierto es que Caputo no dio ninguna señal de que se esté pensando en esa situación como una posibilidad para el corto plazo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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