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Por el inédito derrumbe del consumo, empresas comienzan a revisar los últimos aumentos de precios

ECONOMÍA 23/12/2023 Claudio Zlotnik*
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El primer aviso llegó desde Cañuelas. Después de una suba explosiva del 50% en los precios de la hacienda en pie en apenas tres jornadas, las ventas de carne se derrumbaron. El consumo previo a las Fiestas se desplomó a menos de la mitad. Una secuencia tan vertiginosa como habían sido los ajustes alcistas.

En los primeros días de esta semana, en el mercado de Hacienda se vio una rebaja en los precios de 20% a 22%.

Los ejemplos también se propagan entre empresas que elaboran alimentos de almacén. Desde fideos a harinas y el denominado "laterío" -enlatados de legumbres y pescados- que multiplicaron por dos y hasta por tres los precios desde fines de noviembre, una vez que pasó el balotaje.

Tras aumentos por devaluación, empresas bajan sus precios

Una de las principales marcas envasadoras de café había informado un aumento del 93% en las horas posteriores a la asunción de Javier Milei. Una semana después, retrotrajo parte del ajuste, que terminó siendo del 35%.

Hay más: una de las empresas que manda en el mercado de alimentos "secos" había advertido a mayoristas y cadenas de supermercados que remarcaría un 13% la totalidad de los productos. A las 72 horas dio marcha atrás con la decisión. A la hora de enviar la lista definitiva se decidió mantener todo como estaba, sin ningún incremento.

Hay casos también en el rubro de la construcción, en donde se anunciaron ajustes de hasta 80% hace dos semanas, y que ahora se aliviaron a la mitad.

Supermercados y almacenes se guían por el consumo: ¿corrida en suspenso?

"Ante la incertidumbre, las empresas pusieron cualquier precio. Se cubrieron, cuidaron sus stocks. Ahora, algunas reconocen que se les fue la mano", apunta el director de una cadena mayorista a iProfesional.

Carrefour dio indicios de que algo de eso sucedió. En los últimos días, sus clientes contaron en las redes sociales que la empresa dejó de comprarles a los fabricantes que se habían excedido en los aumentos. Y que por ese motivo habían quedado algunas góndolas más raleadas de lo habitual.

Lo concreto es que las compañías fabricantes están siguiendo el pulso del consumo. Quieren ver el impacto en sus ventas tras las abruptas subas en los precios antes de tomar nuevas decisiones.

Una de esas empresas líderes mandó a medir en tiempo real el volumen de ventas de sus productos de consumo masivo para no perder pisada al efecto de los ajustes.

De fondo, los propios ejecutivos admiten que la economía había perdido total referencia de precios y que, tras la asunción del nuevo Gobierno, ahora existe una visión de un par de meses por delante. Nadie espera otra devaluación al menos durante el primer trimestre de 2024.

Desde los supermercados observan que, en las previas a las Fiestas, todavía no se evidencia un colapso en las ventas a pesar de la brusca aceleración inflacionaria.

Pero, al mismo tiempo, admiten que la dinámica luce muy preocupante. "La gente está reventando las tarjetas adelantando consumo. Sabe que hay aumentos todas las semanas. El efecto aguinaldo ayuda a que se sostengan las ventas, pero esto va a cambiar en enero", destacan desde el supermercadismo.

La apuesta de Caputo: desinflar la inflación "a los palos"

Caputo necesita imperiosamente que la inflación desacelere de manera brusca. No a la misma velocidad con que subió, pero el ministro requiere que los precios muestren una clara tendencia hacia la baja desde el primer mes del 2024.

La apuesta es que sea la recesión la que discipline a los precios. Se trata de una dinámica que algunas grandes empresas ya tomaron. Lo dicho más arriba.

El ministro sabe que muy pronto tendrá que soltar los precios de otros sectores. Posiblemente en enero vendrá un ajuste en los pasajes de colectivos y de trenes. Y que para marzo o abril ya será el turno de las tarifas de la luz y el gas.

Sin una baja de la inflación, esos pasos serán muy complicados de asimilar.

El modelo de Caputo de utilizar al ancla cambiaria -con un crawling peg del 2% mensual por los próximos meses- no evitará una fuerte apreciación del tipo de cambio que sea necesario ajustar, de nuevo, con una devaluación. Una de las cuestiones básicas es de qué manera la sociedad va a tolerar un nuevo ajuste, teniendo en cuenta que a la pérdida de poder adquisitivo por la inflación se sumará una suba en la tasa de desempleo.

A todas luces, el tándem Milei-Caputo busca asegurarse los dólares necesarios -ahora- para llegar con chances de estabilizar a partir de marzo o abril, con la entrada de las divisas de la cosecha gruesa.

Esa será la única manera de asegurar la incipiente estabilidad del mercado cambiario.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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