¿Monedas en competencia? Caputo apuesta por el "peso fuerte" y genera un debate sobre su impacto en la brecha

ECONOMÍA Marcos Phillip*
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En la segunda rueda de la semana, el dólar blue se vendía este martes, a $1.440 en las cuevas del microcentro porteño. En el segmento bursátil, el dólar contado con liquidación se negocia a $1.330, mientras que el dólar MEP opera en $1.333.

El gobierno argentino tomó medidas decididas para reducir la emisión de pesos, cerrando lo que los analistas denominan "canillas": el superávit fiscal, los intereses de Leliqs y Pases, y los puts. Esta estrategia, aplaudida por el FMI y la comunidad empresarial, busca controlar la inflación y estabilizar la economía.

Sin embargo, la medida no está exenta de interrogantes. La esterilización de pesos generó cierta tensión en el mercado, con una caída en bonos y acciones. Además, la liquidación del agro menguando y la demanda en alza ponen presión sobre las reservas internacionales del Banco Central.

Expertos advierten que si bien la baja emisión busca hacer el peso escaso, la canilla de las Lefis (Letras de Liquidez) en manos de los bancos podría aumentar la cantidad de dinero en circulación. Además, indicaron que subir la tasa de interés para controlar la emisión también tiene sus riesgos. Presiona al Tesoro y puede tener consecuencias negativas para la economía a mediano plazo. Un "carry trade" inducido por la alta tasa podría generar una apreciación cambiaria momentánea, pero con efectos adversos en el empleo y el sector externo a largo plazo.

En este contexto, la pregunta que queda es si la estrategia del gobierno, si bien audaz en su intento de controlar la emisión, es sostenible en el tiempo y cuáles serán sus efectos colaterales. La clave estará en complementar las medidas con reformas micro e institucionales que aumenten la productividad y la inversión, generando un crecimiento genuino de la economía.

Las canillas y la llave de paso

De acuerdo con Econviews, el gobierno está embarcado en cerrar las canillas de la emisión, pero la del financiamiento no registra ningún tipo de oposición, sino más bien todo lo contrario. En este sentido, indicaron que el FMI y toda la comunidad de economistas y empresarios celebran que el gobierno tenga superávit y esa canilla esté no sólo cerrada sino prácticamente clausurada.

Para los expertos, la segunda canilla que se cierra es la de los intereses de las Leliqs y Pases; y la tercera canilla es la de los puts, es decir las opciones de venta de bonos que tenían las entidades financieras contra el Banco Central, detallando que el 78% de los puts se cancelaron, es decir que queda potencialmente "un hilito de agua".

"Tampoco nos preocupaba tanto porque con cepo el ejercicio de un put hace que los bancos tengan más Pases o Lefis. Y para cuando se levante el cepo, tampoco era tan grave dado que los bancos son entes regulados y esa emisión adicional se podía resolver sin mayores problemas. Pero se entiende la preocupación del gobierno. Además, los puts se resolvieron con un mecanismo de mercado, lo que es importante teniendo en cuenta como se resolvió lo de la generación eléctrica en donde las firmas tuvieron que ´poner el hombro´", detallaron.

Por último, explicaron que la cuarta canilla es más problemática, dado que apunta a esterilizar los pesos que se emitan para comprar dólares. El punto correcto que tiene el equipo económico es que, con cepo, el exportador no necesariamente cuando vende dólares aumenta la demanda de pesos, y de ahí la necesidad de esterilizar.

"Pero esto debería cambiar una vez que se salga del cepo porque eso sería ignorar la demanda de pesos. El problema estuvo en que al mercado no le gustó o en palabras de algunos integrantes del equipo económico "no nos entienden". Bajar la brecha era en realidad el objetivo y algo bajó: de 55 a 43%. Pero a un costo de mayor riesgo país y nerviosismo en el mercado de bonos", estimaron.

Con menos reservas y más tensión

Para el equipo de Estrategia de Cohen, la estrategia del gobierno de bajar la brecha cambiaria a costa de sacrificar reservas internacionales no es bien digerida por el mercado que contestó con una caída de bonos y acciones.

Al respecto, los analistas interpretaron que  el aumento de los dólares financieros de los últimos dos meses se dio por la debilidad que tiene el mercado cambiario dado que, con el esquema de dólar blend para los exportadores y los flujos de importaciones normalizados, el BCRA prácticamente dejó de comprar divisas en el mercado cambiario antes de lo previsto y deberá afrontar un segundo semestre mucho más tenso.

Según los expertos, la liquidación del agro irá menguando y la demanda estará en alza, lo que le da menos respaldo al BCRA para contener el tipo de cambio en una eventual salida del cepo.

"Mientras tanto, el gobierno se sigue enfocando en el mercado de pesos tratando de cerrar todas las canillas de emisión monetaria: además de eliminar los pases pasivos también logró reducir un 80% los puts con los bancos, al tiempo que anunció que los pesos que compró desde fines de abril los irá esterilizando vendiendo dólares al CCL. También adelantó que el Tesoro comprará los dólares para pagar los vencimientos de intereses de enero, lo cual pone más presión a las reservas internacionales", señalaron.

Peso fuerte y competencia de monedas

De acuerdo con la consultora que dirige Miguel Kiguel, el ministro Caputo insiste en que, en la competencia de monedas, la moneda fuerte será el peso, porque sin emisión los pesos van a ser escasos y la gente va a tener que vender dólares para pagar sus obligaciones. Sin embargo, señalaron que esa afirmación genera dudas, producto de que no es cierto que no va a haber más emisión de pesos, porque queda abierta la canilla de los bancos que pueden aumentar la cantidad de dinero vendiéndole las Lefis que tienen en cartera al Banco Central.

Según los analistas, el anuncio de cero emisión monetaria se refiere a la Base monetaria amplia, que incluye pasivos remunerados del Banco Central (hoy las Lefis) que en general no se consideran dinero. Usando los números actuales, el Banco Central podría más que duplicar la base monetaria convencional sin que aumente la base monetaria amplia.

"Ahora bien, hacer el peso escaso también implica hacer subir la tasa de interés. No hay magia ahí. Subir la tasa de interés en el corto plazo genera una presión adicional para el Tesoro por el lado de las Lefis. En el mediano plazo una tasa de interés muy alta no sólo puede tener consecuencias para la economía, sino que puede inducir mucho "carry trade", más apreciación cambiaria y eso es pan para hoy hambre para mañana", comentaron.

Según Econviews, el tipo de cambio apreciado es un mal necesario cuando te va muy bien. Es decir que, si en el futuro hacemos todas las reformas micro e institucionales, se aumenta la productividad y la inversión florece aparecerá un dólar barato. Pero hasta que eso no ocurra, alertaron que los efectos y riesgos de la apreciación para el empleo y el sector externo son importantes.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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