


Pablo Moyano vuelve a escena y profundiza la grieta sindical frente a la reforma laboral
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- Pablo Moyano regresó al primer plano sindical con una postura confrontativa frente a la reforma laboral.
- Se sumó al frente gremial ultraopositor liderado por la UOM, Aceiteros y las CTA.
- Su estrategia contrasta con la línea moderada que impulsa la CGT y su padre, Hugo Moyano.
- El nuevo espacio anunció movilizaciones y la posibilidad de un paro cuando se trate la reforma.
- Moyano cuestionó a gobernadores y al peronismo por su falta de reacción frente al proyecto.
- La disputa sindical vuelve a evidenciar la fragmentación del movimiento obrero ante la agenda del Gobierno.
Mientras la CGT transita una estrategia prudente y de negociación frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno, el mapa sindical comenzó a mostrar fisuras más visibles. La reaparición pública de Pablo Moyano, tras varios meses de bajo perfil, expuso con nitidez esa tensión: el dirigente camionero decidió romper su repliegue político-sindical y sumarse a un nuevo frente gremial de perfil abiertamente confrontativo, en abierta disidencia con la línea que sostiene su padre, Hugo Moyano, desde la central obrera.
El regreso de Pablo Moyano al primer plano no fue improvisado. Luego de mantenerse concentrado en la presidencia del Club Deportivo Camioneros y alejado de la conducción sindical, eligió una puesta en escena calculada. Por la mañana se reunió con Abel Furlán, líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y principal referente del armado ultraopositor a la reforma laboral. Horas más tarde, reforzó el mensaje con declaraciones radiales de alto contenido político, en las que dejó en claro que su estrategia pasa por la movilización y la confrontación directa.
Desde ese espacio, Moyano calificó al proyecto oficial como una reforma “regresiva” y planteó que implica un retroceso profundo en derechos laborales y previsionales. Su diagnóstico fue acompañado por una definición de método: la calle como escenario central de la disputa. En ese sentido, confirmó su adhesión al frente que integran la UOM, la Federación de Aceiteros, las dos CTA y otros sindicatos que ya anunciaron un plan de lucha con movilizaciones en distintas provincias y la posibilidad de un paro cuando la iniciativa llegue al Senado.
El nuevo frente gremial lanzó una agenda propia que marca distancia con la CGT. La primera protesta está prevista en Córdoba, seguida por una movilización en Santa Fe y, finalmente, una concentración masiva el día en que el Congreso trate la reforma laboral. La estrategia apunta a escalar el conflicto y condicionar el tratamiento parlamentario, en contraste con la conducción cegetista, que prioriza el diálogo con el Gobierno y la búsqueda de cambios parciales en el texto.
En su reaparición, Pablo Moyano también dirigió críticas hacia varios gobernadores por su posible acompañamiento legislativo al proyecto. Apuntó especialmente contra mandatarios provinciales que, según su visión, construyen discurso con simbología peronista pero respaldan iniciativas que recortan derechos laborales. Ese señalamiento amplió el eje del conflicto: ya no sólo se trata de una pulseada entre sindicatos y Gobierno, sino también de un mensaje hacia el peronismo y sus liderazgos territoriales.
El dirigente camionero vinculó la falta de reacción sindical con una crisis de conducción política más amplia. Para Moyano, la ausencia de una referencia clara dentro del peronismo explica, en parte, la fragmentación de respuestas frente a la reforma. En ese marco, apostó a que la presión callejera pueda forzar una suspensión o postergación del debate parlamentario, o al menos endurecer la resistencia social al proyecto.
Aunque evitó un ataque frontal contra la CGT, quedó en evidencia su distancia con la actual conducción. Moyano recordó su renuncia a la central obrera en 2024 y dejó en claro que no comparte la lógica de negociar antes de lanzar un plan de lucha. Mientras Camioneros mantiene presencia formal en el triunvirato cegetista, su figura más visible vuelve a ubicarse en la vereda opuesta, acompañando a los sectores que proponen una confrontación sin matices.
La reaparición de Pablo Moyano reconfigura el escenario sindical en un momento clave. Con la reforma laboral avanzando en el Congreso, el movimiento obrero vuelve a exhibir su histórica fragmentación, entre quienes apuestan al diálogo y quienes consideran que sólo la presión en la calle puede frenar el avance del proyecto oficial.








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