La recaudación en retroceso enciende alertas sobre el ritmo de la actividad económica

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
  • La recaudación cayó en términos reales durante el primer bimestre.
  • Las transferencias automáticas a provincias descendieron 7,2% entre enero y febrero.
  • El IVA registró una baja del 13,1%, reflejando debilidad en el consumo y la actividad.
  • Las importaciones mostraron fuertes caídas en bienes intermedios y de capital.
  • El Gobierno atribuye parte de la merma a medidas de alivio fiscal implementadas en 2025.
  • Los próximos datos oficiales serán clave para evaluar si la economía consolida o no una recuperación.

El discurso del presidente Javier Milei ante la Asamblea Legislativa dejó una imagen de firmeza en torno al rumbo fiscal. Ratificó la política de ajuste y el objetivo de sostener el superávit como ancla de su programa económico. Sin embargo, mientras el mensaje oficial pone el acento en la disciplina de las cuentas públicas, los números vinculados a la recaudación impositiva muestran señales que no terminan de alinearse con un escenario de recuperación sostenida.

El comportamiento de los ingresos tributarios en el inicio del año sugiere una dinámica más cercana a una economía estancada que a una en expansión. Aunque en diciembre se registró un salto intermensual del 1,8% en el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), un dato que sorprendió tras varios meses de variaciones mínimas, los registros posteriores invitan a la cautela. El primer bimestre refleja una caída significativa en los fondos automáticos que la Nación gira a las provincias por coparticipación.

De acuerdo con información oficial, en enero las transferencias automáticas descendieron 5,7% en términos reales, mientras que en febrero la baja fue aún mayor, del 7,5%. En apenas dos meses, las provincias dejaron de percibir $891.000 millones provenientes de impuestos nacionales coparticipables. La contracción obliga a las administraciones subnacionales a recalcular sus presupuestos, especialmente si pretenden mantener los equilibrios fiscales previos.

Los tributos más sensibles al nivel de actividad confirman esa tendencia. Reportes privados estiman que en febrero la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó 13,1% en términos reales. El Impuesto a las Ganancias retrocedió 0,9%, mientras que otros gravámenes coparticipados registraron una fuerte merma del 53,7%. Los Impuestos Internos descendieron 16,7% y Bienes Personales, 14%. El único rubro con mejora fue el impuesto a los Combustibles, que mostró un incremento del 14%, en tanto el monotributo moderó su ritmo de expansión y pasó de variaciones de tres dígitos a un alza del 80% en febrero.

Parte de estas caídas puede atribuirse a decisiones oficiales orientadas a reducir la presión tributaria, como la eliminación de percepciones en importaciones aplicadas el año pasado. Sin embargo, hasta el momento no se observa un efecto compensatorio en términos de mayor actividad que permita recomponer los ingresos fiscales.

La consultora Politikon Chaco informó que las transferencias automáticas distribuidas al conjunto de provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires totalizaron $5,44 billones en febrero, con una caída real del 7,5% interanual y un retroceso mensual del 9,5%. Se trató de la segunda baja consecutiva y la tercera en los últimos cinco meses, un dato que consolida la tendencia descendente.

En la misma línea, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) calculó que entre enero y febrero las transferencias a las provincias se redujeron 7,2% en términos reales. La entidad advirtió que, para preservar el resultado fiscal, las jurisdicciones deberán ajustar su gasto en proporción a la merma de recursos. El propio presidente anticipó que el Sector Público Nacional continuará con una política similar.

Este lunes se conocerán los datos oficiales de recaudación de febrero, que difundirá la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Las cifras vienen mostrando registros negativos desde julio del año pasado, lo que complejiza la interpretación de un eventual proceso de recuperación. En particular, la evolución del IVA y de los impuestos vinculados al comercio exterior será clave para evaluar el pulso de la economía.

Las importaciones, por ejemplo, cayeron 12% en términos reales en enero, con descensos más pronunciados en bienes intermedios (23%) y en piezas y equipos (32%). Se trata de indicadores tradicionalmente asociados al nivel de producción y a las expectativas empresariales.

Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señalaron que la baja del IVA responde en parte a la eliminación de percepciones sobre importaciones implementada el año pasado. Según esa entidad, febrero podría concentrar uno de los últimos impactos relevantes de esa medida administrativa.

En un contexto en el que el Gobierno sostiene que la economía inició un proceso de ordenamiento y estabilización, la trayectoria de la recaudación aparece como un termómetro central. Por ahora, los datos sugieren que el desafío no solo pasa por mantener el superávit, sino también por lograr que la actividad retome un sendero de crecimiento capaz de sostener los ingresos fiscales en el mediano plazo.

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