Cáncer y envejecimiento: por qué los diagnósticos aumentan después de los 50 y cómo prevenir

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La Fundación SALES lleva casi cinco décadas dedicada a la investigación de distintos tipos de cáncer y al acompañamiento de pacientes y sus familias. Con 48 años de trabajo en el área, la entidad observa una tendencia que se repite en gran parte del mundo: la enfermedad aparece con mayor frecuencia en edades avanzadas.

Actualmente, el cáncer está asociado en gran medida al envejecimiento. A partir de los 50 años, los diagnósticos comienzan a incrementarse y, en los países desarrollados, la edad promedio al momento de detectarlo ronda los 70. Este fenómeno está directamente relacionado con el aumento de la expectativa de vida, producto de los avances científicos y tecnológicos, pero también con una mayor exposición acumulada a distintos factores de riesgo a lo largo de los años.

Desde la fundación destacan que muchos de esos factores pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida. “Dentro de este grupo encontramos algunos que son modificables y que, con ciertos cambios, pueden convertirse en factores de protección o prevención”, explicó Marisa Oviedo Romero, psicóloga a cargo del área Familiares y Cuidadores del Programa Autocuidado de la institución.

En ese sentido, la especialista subrayó la importancia de sostener hábitos saludables: llevar una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad, descansar alrededor de ocho horas diarias y mantener una hidratación adecuada. También recomendó evitar o abandonar el consumo de sustancias como el tabaco y el alcohol, cumplir con el calendario de vacunación para adultos mayores y asistir periódicamente a controles médicos.

Cambios biológicos y factores ambientales

El proceso natural de envejecimiento también genera transformaciones en el organismo que pueden favorecer la aparición de la enfermedad. Entre ellas se encuentran el deterioro progresivo del sistema inmunológico —conocido como inmunoenvejecimiento—, la disminución de la capacidad del cuerpo para reparar el ADN y una mayor vulnerabilidad de las células.

A estos cambios se suman factores ambientales que pueden influir en el desarrollo del cáncer, como la exposición prolongada a los rayos ultravioleta, la contaminación ambiental, el humo del cigarrillo y el contacto con determinadas sustancias químicas.

La importancia del entorno y el acompañamiento

Cuando se confirma un diagnóstico, el abordaje médico no solo contempla el estado físico del paciente, sino también su situación emocional, su red de apoyo y su historia personal frente a la enfermedad. En ese contexto, el entorno familiar cumple un rol fundamental.

El acompañamiento de familiares y cuidadores no se limita a la organización de tratamientos o a las tareas cotidianas. La contención emocional, la escucha activa y el respeto por las decisiones del paciente son aspectos clave para atravesar el proceso con mayor bienestar y preservar la calidad de vida.

Prevención y detección temprana

La edad avanzada, los antecedentes familiares, la predisposición genética y la exposición a factores ambientales cancerígenos forman parte de los principales factores de riesgo. Sin embargo, especialistas señalan que muchos de ellos pueden reducirse mediante hábitos saludables, controles médicos periódicos y cambios sostenidos en el estilo de vida.

En ese sentido, el cumplimiento del calendario de vacunación en adultos mayores y la realización de chequeos médicos regulares resultan herramientas fundamentales para favorecer la detección temprana y mejorar las posibilidades de tratamiento.

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