Optimismo inversor en el exterior y cautela en el frente local: la mirada del CEO de Banco Galicia

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los inversores internacionales mostraron optimismo durante la Argentina Week en Nueva York.
  • El superávit fiscal y la desaceleración inflacionaria aparecen como factores clave.
  • Los sectores de minería, energía y agro concentran gran parte del interés inversor.
  • La Ley de Inocencia Fiscal todavía no genera un flujo significativo de depósitos.
  • El sistema bancario enfrenta un aumento de la morosidad en créditos a individuos.
  • Los analistas ven a 2026 como un año de transición hacia una recuperación económica.

La reciente realización de la Argentina Week en Nueva York dejó un balance positivo entre los ejecutivos del sistema financiero que participaron del encuentro. Uno de ellos fue Diego Rivas, CEO de Banco Galicia, quien destacó el clima favorable que transmitieron los inversores internacionales durante las reuniones con funcionarios y empresarios argentinos. Sin embargo, advirtió que ese optimismo todavía no se refleja con la misma intensidad en la dinámica económica local.

Según explicó el ejecutivo, el evento permitió mostrar una imagen de cohesión institucional que fue bien recibida por los actores del mercado. La presencia del presidente Javier Milei, del ministro de Economía Luis Caputo y del titular del Banco Central Santiago Bausili, junto con gobernadores de distintos signos políticos y representantes del sector privado, fue interpretada como una señal de gobernabilidad y de compromiso con el rumbo económico.

En ese contexto, Rivas señaló que los inversores internacionales manifestaron expectativas favorables sobre el futuro de la economía argentina. El principal factor detrás de ese optimismo, según describió, es el cambio en las variables macroeconómicas registrado en el último tiempo, especialmente el logro del superávit fiscal y el proceso de desaceleración de la inflación.

El ejecutivo también destacó el interés que generan algunos sectores productivos clave, particularmente aquellos vinculados a la generación de divisas. La minería, la energía y el complejo agroindustrial aparecen entre los rubros que despiertan mayor atención por parte de potenciales inversores, debido a las oportunidades de expansión que ofrecen en el mediano plazo.

No obstante, el entusiasmo detectado en el exterior contrasta con ciertas señales de prudencia en el mercado interno. Uno de los puntos mencionados por Rivas fue la escasa respuesta inicial que está teniendo la denominada Ley de Inocencia Fiscal, una iniciativa impulsada por el Gobierno para incentivar el ingreso de dólares al sistema financiero y favorecer la remonetización de la economía.

El ejecutivo explicó que, por el momento, el flujo de depósitos vinculados a ese régimen es menor al observado durante el último blanqueo de capitales, que finalizó en mayo de 2025. A diferencia de aquel programa, la normativa actual está dirigida a contribuyentes que se adhieran al Régimen Simplificado de Ganancias, un esquema pensado para personas con determinados niveles de ingresos y patrimonio.

En ese marco, Rivas aclaró que las entidades financieras continúan aplicando las políticas de control habituales en materia de prevención del lavado de dinero. Si bien el Banco Central y la Unidad de Información Financiera promueven un enfoque regulatorio basado en el análisis de riesgos, los bancos deben seguir verificando el origen de los fondos que ingresan al sistema, en línea con las normas internacionales de cumplimiento.

Otro de los temas abordados por el CEO de Banco Galicia fue la estrategia del Gobierno respecto del acceso al financiamiento externo. En línea con la posición expresada por el ministro de Economía, el ejecutivo consideró que, en la actual etapa, el país no tiene una necesidad urgente de volver a emitir deuda en los mercados internacionales.

Desde su perspectiva, la combinación de superávit fiscal y acumulación de reservas permite afrontar los compromisos financieros sin recurrir de inmediato a nuevas colocaciones de bonos. Además, sostuvo que aumentar la oferta de títulos en el mercado podría dificultar la reducción del riesgo país, un factor clave para mejorar las condiciones de financiamiento en el futuro.

En el plano del sistema bancario, Rivas reconoció que uno de los principales desafíos recientes ha sido el aumento de la morosidad, especialmente en los créditos otorgados a individuos. Según explicó, el deterioro en la capacidad de pago de los clientes estuvo más vinculado a la pérdida de poder adquisitivo que a la destrucción de empleo.

A pesar de esa situación, el ejecutivo estimó que los indicadores de mora comenzaron a mostrar señales de estabilización y podrían mejorar gradualmente a lo largo del año. En ese sentido, describió a 2026 como un período de transición hacia una etapa de crecimiento más sostenido, aunque sujeto a la evolución de variables clave como el riesgo país, las tasas de interés y la estabilidad macroeconómica.

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