Tener diabetes puede afectar la vida sexual

SALUD Y NUTRICIÓNAna COHENAna COHEN

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La diabetes suele asociarse con complicaciones cardiovasculares, renales, visuales o neurológicas. Pero hay otra consecuencia que muchas veces queda fuera de la consulta médica y del debate público: el impacto sobre la vida sexual. Puede presentarse en hombres y en mujeres, aunque en ellas sigue siendo menos estudiado, menos detectado y mucho menos conversado.

No se trata solo de una cuestión de deseo. Los niveles altos de glucosa sostenidos en el tiempo pueden dañar vasos sanguíneos y nervios, dos mecanismos clave para la respuesta sexual. A esto se suman factores hormonales, infecciones urinarias o vaginales, estrés y el desgaste propio de una enfermedad crónica. El resultado puede ser una combinación de molestias físicas y sufrimiento emocional que afecta la calidad de vida.

El problema es significativo. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2022 el 14% de los adultos vivía con diabetes, el doble que en 1990, y más de la mitad de los mayores de 30 años no recibía tratamiento. A su vez, la Federación Internacional de Diabetes indicó que 1 de cada 9 adultos tiene diabetes y más de 4 de cada 10 no lo sabe.

Qué ocurre en mujeres y por qué se habla poco

En las mujeres, la diabetes puede provocar disminución del deseo sexual, menor lubricación, dolor en las relaciones y dificultad para alcanzar el orgasmo. También favorece infecciones como candidiasis, que vuelven el encuentro incómodo o doloroso.

El especialista Nicolás Mendoza Ladrón de Guevara explica que estas disfunciones son alteraciones persistentes en la respuesta sexual que generan malestar y remarca que la diabetes impacta especialmente porque afecta el sistema vascular y neurológico. De hecho, pueden afectar hasta el doble a mujeres con diabetes en comparación con aquellas que no la padecen.

Un punto clave es el subregistro: a los hombres se les pregunta con más frecuencia por su vida sexual que a las mujeres, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos.

En hombres: más visible, pero igual subconsultado

En los varones, la complicación más frecuente es la disfunción eréctil, que puede deberse a daño nervioso, mala circulación o alteraciones hormonales.

La especialista Sharon J. Parish señala que es la disfunción sexual más común en hombres y que quienes tienen diabetes tipo 2 triplican el riesgo de padecerla. Además, pueden aparecer otros problemas como alteraciones del deseo o enfermedad de Peyronie.

Según un estudio publicado en Metabolism Open, la prevalencia global de disfunción sexual en personas con diabetes alcanza el 61,4%, con cifras de 58,8% en mujeres y 65,9% en hombres.

Cuándo consultar y cómo abordarlo

La buena noticia es que tiene tratamiento y mejora con abordajes adecuados. Es fundamental no naturalizar los síntomas ni atribuirlos únicamente a la edad.

Se recomienda consultar si aparecen:

  • falta de deseo sexual persistente
  • dolor o sequedad en las relaciones
  • dificultad para lograr o mantener una erección
  • problemas de excitación o sensibilidad
  • infecciones urinarias o genitales recurrentes
  • impacto emocional o en la pareja

El tratamiento puede incluir mejor control de la glucemia, revisión de medicación, terapia hormonal, lubricantes, actividad física y acompañamiento psicológico o sexológico.

Como resume Mendoza Ladrón de Guevara, el abordaje debe ser individualizado y, muchas veces, multidisciplinario.

En definitiva, la sexualidad también es salud. En el contexto de la diabetes, hablar de este tema no es secundario: puede ser clave para detectar complicaciones, mejorar síntomas y elevar la calidad de vida.

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