La asamblea plenaria del Consejo Económico y Social de Santa Fe encendió una señal de alerta al manifestar su preocupación por el deterioro de la actividad económica y sus consecuencias sobre el empleo en la provincia.
El pronunciamiento fue aprobado por unanimidad en Rosario, tras un encuentro que reunió a más de veinte entidades junto a autoridades provinciales, encabezadas por el gobernador Maximiliano Pullaro.
Durante la jornada, el secretario de Trabajo, Julio Genesini, presentó un informe sobre la situación laboral, mientras que el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, detalló las inversiones en curso y las políticas implementadas para amortiguar el impacto de la crisis. El cierre estuvo a cargo del propio Pullaro, quien volvió a mostrarse crítico del rumbo económico nacional.
El documento advierte sobre un “escenario de elevada complejidad”, marcado por factores como altas tasas de interés, atraso cambiario y un mercado interno debilitado. Según el análisis compartido por el Consejo, esta combinación ya se traduce en caída de la actividad industrial, cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo, con efectos que se extienden a toda la economía provincial.
Frente a este panorama, las entidades reclamaron medidas a nivel nacional que apunten a reactivar el consumo, facilitar el acceso al crédito productivo y mejorar la competitividad, sin descuidar la protección de la producción local en el contexto internacional.
El Consejo, que funciona desde 2016 y reúne a actores del ámbito productivo, sindical y académico, volvió a posicionarse como un espacio clave de articulación. En ese sentido, subrayó la necesidad de sostener un diálogo institucional “respetuoso y constructivo” como condición indispensable para enfrentar la crisis.
Entre los firmantes del documento se encuentran organizaciones empresarias, cámaras industriales, entidades del agro, espacios tecnológicos y centrales sindicales, lo que refleja la amplitud del diagnóstico y la coincidencia en torno a la gravedad del momento.
En el cierre, las instituciones reafirmaron su compromiso con un modelo de desarrollo centrado en la producción, el trabajo y la equidad, en un contexto donde los desafíos económicos empiezan a impactar con fuerza en el tejido social.



































