Mientras Leonardo Viotti insiste con los lavacoches, los verdaderos problemas de Rafaela siguen esperando

RAFAELA Por Carlos Zimerman

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Por Carlos Zimerman

Mientras Leonardo Viotti vuelve a encabezar comunicados oficiales para destacar la prohibición de los lavacoches en la vía pública, la pregunta es inevitable: ¿ese es realmente el principal problema de Rafaela?

El Municipio volvió a presentar como un gran logro una política que lleva meses promocionando. Operativos permanentes, controles diarios, presencia territorial, coordinación entre distintas áreas y hasta acompañamiento social para quienes realizaban esa actividad. Todo un despliegue de recursos para un tema que, guste o no, está muy lejos de ser el drama central que viven los rafaelinos.

Si el mismo nivel de obsesión, planificación y recursos estuviera destinado a la seguridad vial, probablemente hoy Rafaela tendría menos accidentes, menos lesionados y menos familias destruidas por la pérdida de una vida humana.

Porque mientras el Gobierno municipal insiste una y otra vez con los lavacoches, la realidad golpea todos los días.

Las estadísticas de siniestros viales siguen siendo alarmantes. Las calles continúan llenas de pozos. La señalización es deficiente en numerosos sectores. La educación vial prácticamente no existe como política pública sostenida. Los controles parecen responder más a la recaudación que a una verdadera estrategia de prevención. Y las consecuencias están a la vista: cada vez más accidentes y cada vez más personas lesionadas.

Pero el relato oficial insiste.

La Municipalidad afirma que trabaja para construir una ciudad "ordenada, segura y con reglas claras".

Reglas claras sería que las calles puedan transitarse sin esquivar cráteres.

Reglas claras sería que exista una verdadera política de seguridad vial que evite seguir perdiendo vidas.

Reglas claras sería que la ciudad deje de estar cada día más sucia.

Reglas claras sería que las veredas de todos los barrios puedan caminarse y no solamente las de la avenida Santa Fe.

Reglas claras sería encontrar una solución definitiva al problema de las aves que cubren de excremento plazas, veredas y edificios públicos.

Reglas claras sería dejar de financiar al Municipio únicamente aumentando impuestos mientras los servicios siguen deteriorándose.

La sensación es que Leonardo Viotti encontró en los lavacoches el enemigo perfecto.

Un problema visible, sencillo de comunicar y políticamente rentable.

Porque cuesta creer que, con semejante cantidad de problemas estructurales, el Gobierno municipal siga colocando este tema como si fuera la gran batalla de la gestión.

Da la impresión de que algún gurú de campaña le aseguró al intendente que, si machaca una y otra vez con los lavacoches, mejorará su imagen y eso terminará traduciéndose en votos.

Puede ser una estrategia electoral.

Lo que ese supuesto asesor quizás olvidó decirle es que la imagen de un intendente no mejora por repetir un comunicado, sino por gestionar.

Y esa es precisamente la principal deuda de esta administración.

Después de casi tres años de gobierno, resulta cada vez más difícil encontrar grandes obras, políticas innovadoras o transformaciones que hayan cambiado la calidad de vida de los rafaelinos.

En cambio, sí abundan los problemas cotidianos: calles deterioradas, veredas intransitables, suciedad, inseguridad vial, presión tributaria creciente y una ciudad que, en muchos aspectos, parece haberse quedado sin rumbo.

Perseguir lavacoches puede dar un buen título. Gobernar una ciudad exige mucho más que eso.

Porque los votos quizá se consigan con marketing, pero las vidas se salvan con gestión.

Y hoy Rafaela necesita con urgencia un intendente más preocupado por resolver los problemas reales de la ciudad que por alimentar una agenda pensada para la próxima elección.

Está bien que los lavacoches estén prohibidos. Nadie discute eso. Lo que discutimos es que el intendente Leonardo Viotti haya convertido este tema en el eje casi excluyente de su gestión, como si fuera el único problema que tiene Rafaela.

La ciudad enfrenta desafíos mucho más profundos: seguridad vial, calles destruidas, pozos, veredas intransitables, suciedad, presión impositiva, falta de obras y de gestión. Esos son los problemas que afectan todos los días a miles de vecinos y que también merecen la misma decisión política que hoy se pone en los operativos contra los lavacoches.

Intendente, póngase a trabajar en serio. Gobernar es mucho más que repetir comunicados y hacer de un solo tema una bandera permanente. Deje de pensar todo el día en la próxima elección y empiece a pensar en la gente que lo eligió para resolver los problemas de la ciudad. Rafaela necesita un intendente gestionando, no un candidato en campaña permanente

Señor intendente: REGLAS CLARAS POR FAVOR

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