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Melconian cuestionó el rumbo económico de Milei y advirtió por el impacto del dólar sobre la actividad

  • Melconian sostuvo que el Gobierno deberá establecer prioridades porque considera difícil acumular reservas, reactivar la economía y profundizar la desinflación al mismo tiempo.
  • El economista cuestionó la apreciación del peso y advirtió que el nivel del tipo de cambio puede afectar la competitividad de las empresas argentinas.
  • Consideró que el problema de la inflación excede el dato mensual y está relacionado con expectativas e inercias que dificultan una reducción más rápida.
  • Advirtió que existe una fuerte desigualdad entre los sectores que se benefician de la recuperación y aquellos que permanecen afectados por la falta de actividad.
  • Destacó el potencial de la minería y la energía para generar dólares, pero señaló que esos ingresos no garantizan por sí mismos una recuperación generalizada.
  • Planteó que el Gobierno enfrenta un desafío económico y político de cara a 2027, especialmente frente a los votantes que apoyaron a Milei pero no se identifican con los extremos.

Carlos Melconian lanzó una dura advertencia sobre la estrategia económica del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la administración deberá modificar algunas de sus prioridades si pretende conseguir una recuperación más amplia de la economía. El economista puso especialmente el foco en el nivel del tipo de cambio y consideró que el esquema actual genera dificultades para empresas que enfrentan costos elevados medidos en dólares.

Para Melconian, el Gobierno ingresó en una etapa en la que deberá optar entre objetivos que, según su análisis, resultan difíciles de alcanzar simultáneamente. Acumular reservas, reactivar la economía, sostener la estabilidad cambiaria y profundizar la reducción de la inflación forman parte de una combinación que, a su entender, exige establecer prioridades.

El economista consideró que la falta de reservas constituye una de las principales restricciones. La necesidad de que el Banco Central vuelva a acumular divisas convive con la búsqueda de una recuperación de la actividad y con el objetivo oficial de mantener bajo control los precios. En ese contexto, planteó que el Gobierno deberá modificar su estrategia para evitar que la política cambiaria termine profundizando las dificultades productivas.

Uno de sus principales cuestionamientos estuvo dirigido a la apreciación del peso. Según su diagnóstico, el tipo de cambio actual genera una presión creciente sobre las empresas argentinas porque muchos costos internos aumentan en términos de dólares, mientras numerosos sectores todavía no alcanzaron una recuperación suficiente de sus ventas.

El problema, sostuvo, no consiste solamente en determinar cuál debería ser el valor de la moneda estadounidense, sino en evitar que el esquema cambiario se convierta en una barrera para la producción. En su visión, mientras avanzan las reformas estructurales, el Gobierno debería otorgar mayor margen de competitividad a las empresas para evitar que una parte importante del entramado productivo quede comprometida.

Melconian también relativizó el debate sobre el dato puntual de inflación de julio, que alcanzó el 2,1%. Para el economista, la discusión sobre si el índice fue ligeramente menor o mayor resulta secundaria frente a la persistencia de una inflación anual todavía elevada.

Su preocupación está relacionada con la dificultad para quebrar las expectativas y la inercia inflacionaria. En ese sentido, recordó procesos anteriores de estabilización y señaló que los programas exitosos requirieron previamente un reordenamiento de precios relativos. A su entender, el Gobierno pudo haber generado expectativas demasiado optimistas sobre la velocidad con la que la inflación desaparecería.

Otro de sus cuestionamientos apuntó a la desigual distribución de los beneficios de la actual etapa económica. Melconian describió una economía en la que existe un grupo reducido de sectores que consigue expandirse con fuerza, mientras una proporción considerable de empresas y trabajadores permanece estancada o atraviesa dificultades.

La minería y la energía aparecen, en su análisis, como actividades con perspectivas favorables porque generan dólares genuinos. Sin embargo, advirtió que el crecimiento de esos sectores no garantiza por sí mismo una recuperación generalizada. El desafío consiste en conseguir que los recursos generados por esas actividades se transformen en mayor inversión, empleo y consumo dentro de la economía.

El economista también diferenció entre evitar una crisis financiera y lograr una recuperación económica integral. Según su diagnóstico, la estabilidad puede impedir un escenario de mayor gravedad, pero no necesariamente significa que la mayoría de la población esté percibiendo una mejora.

En relación con la gestión económica, cuestionó aspectos vinculados con el liderazgo, el programa y la secuencia de las medidas. También apuntó contra la estrategia del ministro Luis Caputo, al considerar que la política económica concentra demasiada atención en el frente cambiario y financiero mientras la actividad y la desinflación enfrentan dificultades.

De cara a 2027, Melconian planteó además un interrogante político. Consideró que existe un sector importante del electorado que respaldó a Milei pero que no se identifica con posiciones extremas y que podría cambiar su apoyo si no encuentra mejoras concretas en su situación económica.

La advertencia del economista combina así una crítica cambiaria, otra vinculada con la inflación y una preocupación por la actividad. Su diagnóstico apunta a que la estabilidad macroeconómica constituye un avance, pero resulta insuficiente si no logra transformarse en crecimiento extendido y en una mejora perceptible para una parte más amplia de la sociedad.