En Córdoba se avanza con la vacuna contra el coronavirus

CORONAVIRUS Por Agencia de Noticias del Interior
La vacuna que se está desarrollando en Córdoba tiene la ventaja que es de aplicación oral
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En los últimos días se volvió viral un video de una entrevista que lleva el explosivo título: “Argentina ya tiene la vacuna oral del Covid-19 y no se la tiene en cuenta”.

El entrevistado es Hugo Luján, investigador y director del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (Cidie) de la Universidad Católica de Córdoba y el Conicet. La entrevista fue realizada en Mantra FM.

Efectivamente, Luján está trabajando en una vacuna oral contra el Covid-19, pero recién está en las primeras etapas.

 
Para desarrollar una droga o una vacuna se deben pasar varias etapas: preclínica, cuando se estudia en modelos animales, y luego los ensayos en personas de fase 1, 2 y 3, en los que se prueba seguridad, efectividad, y dosis a diferentes escalas y tipos de población.

El proyecto de Luján está en la etapa preclínica. El investigador comentó en qué consistía su proyecto y cuáles eran los tiempos. Y aseguró que a fines de año podría tener los primeros resultados en animales, positivos o negativos.

Ahora explicó que las pruebas en animales están provocando una respuesta de linfocitos T citotóxicos (capaces de neutralizar las células infectadas) y de anticuerpos en mucosa (IgA), además de las ya conocidas IgM e IgG, de la inmunidad sistémica.

Además, se están iniciando pruebas en Francia en ratones ACE2 humana. La proteína ACE2 de las células humanas es la que utiliza el Sars-Cov-2 para ingresar y producir la infección.

 
También comenzarán pruebas con ratones viejos y diabéticos, un modelo que sirve para probar la inmunización en una población muy afectada por el Covid-19, pero a la cual una vacuna podría generarle algún efecto secundario más grave.

Sin apoyo oficial

Luján es investigador superior de Conicet, la máxima jerarquía. Tiene publicaciones en revistas como Science y Nature, conseguidas solo desde Argentina sin colaboración internacional, un logro que pocos científicos locales han podido concretar. Varios de sus desarrollos tienen patentes internacionales.

 
En su laboratorio trabajan otros 12 becarios, técnicos e investigadores de Conicet. “Esto es una sobrecarga a los proyectos en curso que tenemos que seguir haciéndolos”, comentó Luján.

Al inicio de la pandemia, el Ministerio de Ciencia de la Nación abrió dos líneas de subsidios especiales para proyectos sobre Covid-19. Luján no pudo acceder a ninguna de ellas. “El proyecto fue rechazado porque íbamos a tardar mucho”, comentó.

Hay otros dos desarrollos de vacunas nacionales del equipo de Juliana Cassataro (Universidad Nacional de San Martín) y de la Universidad Nacional del Litoral y de las empresas Cellargen Biotech y Biotecnofe de Santa Fe. Ambos recibieron apoyo financiero del Ministerio de Ciencia de la Nación.

“Con 50 millones de dólares se puede generar una vacuna local y luego hay empresas locales que la podrían producir en un acuerdo o una intervención similar a lo que se hizo con las industrias que fabrican respiradores”, comentó Luján a La Voz.

Mientras que en la entrevista radial aclaró: “El dueño de nuestros desarrollos es el Estado a través del Conicet, es responsabilidad de ellos avanzar si los resultados son positivos”.

Pruebas en Argentina

En la última semana, se conocieron varios proyectos de vacunas que se probarán en la población argentina. Se trata de desarrollos de otros países (Alemania, China, Reino Unido) que necesitan probar su efectividad en una población que tenga altas posibilidades de poder contagiarse.

Si bien se requiere de investigadores y de profesionales médicos muy capacitados para realizar estos ensayos, se trata de un desarrollo extranjero. Como Argentina permite realizar los ensayos, logra alguna ventaja en el acceso a estas vacunas si se demuestran que son efectivas.

Plataforma oral

La vacuna cordobesa está basada en una plataforma que ya se está probando para dengue, virus sincicial, influenza y hanta.

Utiliza partículas similares al virus que van recubiertas por proteínas purificadas del parásito Giardia lamblia. Eso permite que la vacuna se pueda administrar por vía oral.

Esta formulación tiene varias ventajas:

No se necesita material descartable para la inyección, ya que la vacuna se puede incorporar a un alimento.
Esta plataforma es muy resistente a las temperaturas, por lo que tampoco necesita cadena de frío.
Tampoco requiere incorporar adyuvantes, sustancias como metales pesados o lípidos que se agregan en otras inmunizaciones para fortalecer la respuesta inmunológica. “De por sí, las proteínas del parásito que recubren al antígeno de la vacuna son muy inmunogénicas”, comentó Luján.
Genera inmunidad de mucosa (activa los anticuerpos IgA secretora), además de la sistémica, como las vacunas inyectables. La inmunidad de mucosa es importante en virus respiratorios porque nos protege de que los patógenos ingresen al organismo.


“Estamos trabajando seriamente y con buenos resultados. Sabemos que las vacunas que ahora están en la fase 3 son de primera generación y es muy probable que no sean las más eficaces y mejores para la población. Por eso hay varios proyectos en el mundo, como el nuestro, que siguen en curso”, comentó Luján.

Fuente: La Voz del Interior

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