Renovada expectativa por la cumbre de Guzmán con el FMI: ¿hay chances de acuerdo antes de las elecciones?

ECONOMÍA 07 de julio de 2021 Por Claudio Zlotnk*
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En el entorno de Martín Guzmán no tienen ninguna duda: esta es la última oportunidad que tendrá el ministro para arribar a un acuerdo con el Fondo Monetario antes de las elecciones. Es lo que quiere el titular de Hacienda. Cree que es necesario cerrar trato antes de los próximos vencimientos con el organismo, y es lo que les vino planteando tanto a Alberto Fernández como a Cristina Kirchner.

Guzmán se subirá hoy miércoles a un avión rumbo a Italia, donde participará de la reunión de ministros de Hacienda y banqueros centrales del G20, a partir de mañana jueves.

Será la segunda vez en un mes y medio que Guzmán se reúna con Georgieva. Desde ese momento, la Argentina llegó a un acuerdo con el Club de París para postergar el vencimiento de la deuda hasta fin de marzo de 2022, a cambio de abonar u$s430 millones.

El Gobierno tiene hasta esa fecha para cerrar un acuerdo con el Fondo y así evitar un default con el Club. Está claro que la Casa Rosada no quiere ningún default.

La cuestión, ahora, es si apura un acuerdo con el FMI antes de los próximos vencimientos de la deuda: son dos, de unos u$s1.900 millones cada uno, primero en septiembre y el otro en diciembre.

Antes de eso, muy probablemente el próximo mes, el Gobierno recibirá los u$s4.400 millones que le corresponden a la Argentina por la ampliación del capital del Fondo Monetario. Son DEGs (por ese valor en dólares) que irán a engrosar las reservas.

La pregunta del millón es si Allberto Fernández ordena pagar con ese dinero los vencimientos. O, en cambio, decide quedárselos y firma antes el acuerdo con Washington que le permita refinanciar los pagos.

El argumento de Guzmán suena lógico: pretende preservar ese dinero, fortalecer las reservas del Banco Central, y llegar a un acuerdo antes de septiembre. De esa forma, dice a su equipo, se evitaría cualquier color de cabeza ante la posibilidad de un nuevo cimbronazo en el mercado cambiario.

Como ya publicó iProfesional, los técnicos del FMI ya le transmitieron a Guzmán que esas divisas deberían servir para reforzar las debilitadas reservas del BCRA. Se calcula que las reservas netas alcanzan a unos u$s7.000 millones. Que disminuirían sensiblemente en caso de tener que pagar esos vencimientos.

"¿Para qué usar esos dólares si en pocos meses hay que firmar el acuerdo igual?", desliza, como opinión, un colaborador del ministro.

El propio Sergio Massa, en su reciente paso por los Estados Unidos, dejó un mensaje similar. Frente a un grupo de 15 fondos de inversión -los más relevantes para la Argentina dada su tenencia en bonos del país-, el titular de la cámara de Diputados dijo que él está a favor de un acuerdo antes de las elecciones. Y opinó que esa jugada no tendría costos políticos para el Gobierno en medio de la campaña electoral.

La posibilidad de un acuerdo rápido con el Fondo tomó impulso entre funcionarios del gabinete económico después del discurso de Cristina el último jueves en Lomas de Zamora. Allí, la vicepresidenta hizo alusión a los vencimientos con el FMI. Más allá de las críticas a la oposición por ese acuerdo que redundó en un endeudamiento para el país por u$s45.000 millones, CFK no dijo en ningún momento que el Gobierno impugnaría o denunciaría esa deuda.

En todo caso, mencionó que toda la dirigencia política debe comprometerse en buscar la manera de encontrarle una solución a la cuestión.

Textualmente dijo: "Debemos hacer todos un gran esfuerzo para encontrar una forma de abordaje y de discusión de nuestros problemas a partir de números y de cosas reales y concretas que les han sucedido a los argentinos. Como vamos a afrontar este endeudamiento que tenemos que pagar en este gobierno, pese a que no lo contrajimos".

Para algunos funcionarios del equipo económico, el hecho de que la vicepresidenta reconociera la gravedad del escenario en vez de repudiar el endeudamiento, ya de cara a la campaña electoral, puede ser una señal de lo que se viene.

Hay un dato adicional: la posibilidad de que Guzmán, desde Italia, mantenga una comunicación virtual con Janet Yellen, la poderosa secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, una funcionaria clave en la búsqueda del acuerdo de la Argentina con el FMI.

La preocupación de Guzmán

¿Para qué serviría un acuerdo antes de las elecciones? Básicamente para reforzar las reservas. Para la Argentina se trata de un indicador clave.

En las últimas dos semanas ya se notó una mayor tensión en el mercado cambiario. Aun cuando el Banco Central sigue siendo comprador neto de divisas -cierto que en un nivel más flojo que el mes pasado-, se vio una presión sobre las cotizaciones de los dólares "alternativos", que en el comienzo de la semana volvieron a superar los $170 en los casos del "blue" y del "contado con liqui". Sólo la intervención del BCRA, a través del mercado de bonos, logró pinchar esa tendencia decididamente alcista.

Guzmán quiere evitar problemas. Ya vio lo trabajoso que fue bajar la cotización del blue de los $195 de octubre del año pasado.

En el equipo económico saben perfectamente que el aumento de la brecha tiene costos. La suba de los dólares "alternativos" también presionan sobre los precios de la economía. No hay un "pass through" al estilo de una devaluación del "oficial", pero sí se nota un traslado de la suba del dólar gradual y selectivo.

Sucedió en diversos sectores: desde materiales de la construcción a autos y autopartes, además de incrementos en los costos de insumos importados.

La escalada del blue y, sobre todo, del dólar contado con liqui presiona también sobre las importaciones (empresas que buscan adelantar compras en el exterior) y lo mismo sobre las ventas de dólares "ahorro" en los bancos, que en los últimos seis meses fueron tan sólo testimoniales, pero que volverían a crecer si manda la incertidumbre.

Cierto es que ahora hay un "súper cepo" que no existía hasta septiembre del año pasado. Y que las compras de dólares en el home banking tienen límites muy precisos. Pero hay una cuestión: si no hay dólares en el BCRA, cualquier salida puede provocar una tensión desmedida hacia la economía real (suba de costos, precios finales y desabastecimiento de mercadería).

Un dato clave: en los segundos semestres de los años electorales, el Banco Central suele ser un fuerte vendedor de reservas.

En promedio, tomando las últimas elecciones, esas ventas netas promediaron los u$s5.000 millones a lo largo del semestre. Un nivel -qué duda cabe- imposible de afrontar con el actual nivel de reservas netas.

¿Habrá acuerdo rápido, como quiere Guzmán?

Este viaje es clave. Pero no sólo eso. A diferencia de lo que sucedía allá por marzo, cuando el ministro estuvo en Nueva York y les dijo a los inversores que las negociaciones estaban avanzadas, dando a entender que estaba a punto de cerrar trato, ahora la duda también refiere a si habrá tiempo para abrochar todo antes de que caigan los vencimientos.

En algunos pasillos del poder responde con una sola cosa: "Hace falta decisión política. Eso, nada más". Y nada menos.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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