La tensión del Gobierno ya está puesta en la historia que arranca el domingo a la noche

POLÍTICA 11 de noviembre de 2021 Por Eduardo AULICINO
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Quedó en las crónicas como el acto que no pudo ser después de la derrota en las PASO: había sido convocado sorpresivamente por movimientos sociales para respaldar al Presidente y resultó suspendido por el propio Alberto Fernández para evitar, sin éxito, la crisis de gabinete finalmente forzada por Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, el acto de esas organizaciones y de la CGT está convocado con anticipación para el miércoles de la semana próxima, tres días después de las elecciones. Es un gesto fuerte, ante una perspectiva electoral difícil, pero resulta antes que nada una señal sobre la interna del poder que viene.

El final de la campaña ya está jugado. Y la cita de hoy en Merlo -fruto de diversos cambios, políticos antes que funcionales- refleja en parte la complejidad del cuadro doméstico del frente oficialista. La decisión de acotar las características terminó de ser explicada por la necesidad de bajar el perfil frente al impacto de los últimos casos de inseguridad y el expuesto malestar social. Es un capítulo de la sucesión de modificaciones que sufrió la idea original. Y eso mismo refiere a las especulaciones y preparativos para el día después.


El cambio realmente significativo fue alimentado más por las encuestas cualitativas -valoración de la gestión y de los principales referentes- que por los números de intención de voto, los más riesgosos. El contrapunto fue evidente. El Presidente y CFK con sostenida imagen negativa, por un lado, y gobernadores del PJ que mantienen buena o razonable valoración, por el otro. Eso explicó en buena medida la decisión de “provincializar” el último tramo de la campaña. Fue una manera elegante de presentar la decisión de “desnacionalizar” la puesta en escena, es decir, jugar a mano de los jefes locales mejor posicionados y despegar un poco del desgaste de Olivos y del Instituto Patria.

El acto para coronar la estrategia electoral había sido previsto para el sábado pasado, con nueva y ampliada postal de unidad: Alberto Fernández, CFK, Sergio Massa, Máximo Kirchner, la mayoría de los gobernadores, legisladores y, finalmente, candidatos. En ese orden, con la explicación también amable según la cual la marca representa más que los integrantes de las listas.

Los gobernadores prefirieron privilegiar sus distritos y aprovechar el último fin de semana habilitado formalmente para defender su propio capital político en una elección de medio término: imagen personal y legisladores locales. Los referentes nacionales, y en especial el kirchnerismo duro, reaccionaron de manera pragmática, porque están en juego el quorum propio en el Senado y las posiciones en Diputados.

Valen dos ejemplos. El oficialismo considera abiertas las chances en La Pampa y por esa razón ponen fichas a la gestión local. En sentido inverso, evalúan muy difícil revertir el cuadro en Chubut sobre todo después de la pasada visita presidencial y de la política frente a grupos violentos que se reivindican mapuches.


La ex presidente está en proceso de recuperación luego de la intervención quirúrgica que se le practicó hace una semana. No viajará a Santa Cruz para votar, por recomendación médica, y quedó en suspenso hasta hoy mismo su participación en el acto de Merlo. Más aún, si estará presente en el escenario del domingo. Se especulaba hasta anoche con un saludo grabado. El punto, más allá del tema exclusivamente de salud, será el contenido del mensaje y no tanto si es presencial o virtual.

Ese es el mayor interrogante para lo que ocurra a partir de la noche del domingo. Se verán los números. El foco sigue puesto en el Gran Buenos Aires, descartado un repunte en las secciones del interior provincial. Ese es un tema que inquieta no sólo por el impacto nacional, sino también en función de la Legislatura bonaerense, con su Cámara alta en manos de Juntos por el Cambio.

A escala nacional, importa por supuesto el resultado global de la elección de diputados, con el antecedente de la ventaja anotada por JxC, y pesa en particular la disputa en los ocho distritos que renuevan senadores. Sería un cimbronazo para CFK y el oficialismo en general si sólo logran revertir el cuadro en La Pampa, donde la oposición se impuso en septiembre. Las primarias registraron triunfos del Frente de Todos en Tucumán y Catamarca, y caídas en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Corrientes y Chubut.

Sin embargo, y aún en el peor escenario poselectoral, nada puede ser analizado mecánicamente, como copia de los días posteriores a las PASO. Es un interrogante cuál será la estrategia de la ex presidente: no es una carta explosiva la única alternativa y puede ser también potente su silencio frente al poder dañado.

En cualquier caso, también se perfilan otros actores. Resulta significativa la movida de la CGT -junto a su reunificación con conducción compartida- y de las principales organizaciones sociales alistadas con el Gobierno, es decir, el Movimiento Evita, la CCC y Somos Barrios de Pie. La convocatoria formal al acto del miércoles es por la celebración del Día de la Militancia, homenaje al primer regreso de Perón, en 1972, luego del largo exilio. El gesto anticipa su decisión de revertir lo que consideran falta de reconocimiento en el espacio del oficialismo.

Los jefes sindicales y los dirigentes de los movimientos sociales tienen cuentas pendientes en especial con la ex presidente y con el kirchnerismo duro. Unos, por el destrato de CFK en el armado de las listas y otros, por la competencia territorial con La Cámpora. No son los únicos motivos, pero resultan ilustrativos.

Con todo, tampoco en este renglón debería ser lineal la lectura política. No se trata de un alineamiento cerrado con el Presidente, sino de un mensaje que incluye a Olivos: expone la decisión de disputar lugar en la interna del poder. Algo parecido expresan distintos jefes provinciales. Ya nada es como asomaba en diciembre de 2019.

Fuente: Infobae

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