El “festival de importaciones” que denunció Cristina Kirchner dará paso a un mayor endurecimiento de los controles cambiarios

ECONOMÍA 22 de junio de 2022 Por Pablo Wende*
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Cristina Kirchner criticó duramente el “festival de importaciones” que –según su visión- está ocurriendo en la Argentina. Inmediatamente arremetió contra los organismos que no consiguen articular políticas para frenar los abusos que se producen a la hora de acceder a dólares al tipo de cambio oficial. El discurso apunta al tema más acuciante que tiene por delante el Gobierno (junto con la inflación), es decir la falta de dólares y las dificultades que tiene el Banco Central para acumular reservas.

La Vicepresidenta ya venía advirtiendo que sacarle dólares al Banco Central “se ha transformado en un deporte”. Fue hace menos de un mes, cuando criticó que el Gobierno le otorgara USD 200 millones a Techint para que importe tubos de acero para el gasoducto Néstor Kirchner desde Brasil. Ayer volvió a la carga: “Por qué no le dijeron a la empresa Usiminas (donde participa Techint) que le pida un préstamo al BNDES en vez de conseguir los dólares al tipo de cambio oficial de $ 127?”.

Pero fue más allá, al criticar a la Justicia por la gran cantidad de amparos que permitieron a importadores acceder al mercado oficial, pese a no haber conseguido la autorización por parte de las autoridades de aplicación. La Vicepresidenta además habló de falta de coordinación y no se salvó nadie: el ministerio de Producción, AFIP y el Banco Central.

Las palabras de Cristina se concentran en un tema acuciante que deberá enfrentar el Gobierno en lo inmediato: las complicaciones para acumular reservas y la persistente fuga de capitales. La vicepresidenta volvió a mencionar además de las dificultades que presenta una economía “bimonetaria” como la Argentina.

El objetivo expresado, por lo tanto, pasa por ponerle un freno a lo que ella entiende es un “festival” de importaciones. Ella misma describió las maniobras de las compañías que aprovechan el acceso al mercado oficial para conseguir grandes ganancias, aprovechando la elevada brecha cambiaria. Incluso el flamante ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, avisó que monitorearán a aquellas compañías que acceden al mercado cambiario para acumular stocks de mercadería.

Más allá de las quejas de Cristina, el Gobierno tiene concretamente la necesidad de equilibrar el mercado cambiario. El Banco Central prácticamente no pudo acumular reservas, pese a que el precio de la soja y otras materias primas que exporta la Argentina llegaron a niveles récord.

La necesidad de importar energía, que multiplicó su costo por cuatro, generó estragos en el plan que el Gobierno había trazado con el FMI al firmarse el acuerdo en enero de este año. En mayo se habría llegado a un récord histórico de importaciones, superando los USD 7.500 millones.

Ahora el objetivo será imponer nuevas restricciones al cepo cambiario que, según reconoció la propio Cristina Kirchner, no es todo lo rígido que podría. El motivo es fácil de entender: el Gobierno ya no tiene reservas disponibles para seguir abasteciendo al mercado.

La proximidad del segundo semestre acelera los tiempos y obliga a tomar decisiones. Seguramente se vendrán nuevos criterios para definir quién puede acceder al mercado cambiario. Scioli adelantó al asumir la semana pasada que la prioridad será para la energía y la producción. Se irá posiblemente a un esquema aún más discrecional que el actual, donde cada vez menos compañías tendrán la posibilidad de acceder al mercado oficial.

Otra opción del Banco Central es acelerar la suba del dólar oficial. Pero no queda mucho margen, porque una suba que vaya mucho más allá del 4% mensual tendría un fuerte impacto sobre la inflación. Al descartar la posibilidad de una devaluación brusca, a pesar de que la brecha cambiaria se acerca al 100%, la única manera de “cuidar” los dólares es cerrar el grifo de acceso al mercado cambiario.

Cristina Kirchner apuntó exclusivamente a las importaciones, pero no habló de otras fuentes de salida de dólares, como el turismo, los pagos de deuda o el acceso al “dólar solidario”, reservado solo para un grupo de ahorristas. Por lo tanto, no habría que esperar mayores trabas en esos segmentos.

 

 

* Para www.infobae.com

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