Vuelve el “Cristina Eterna”

OPINIÓN 02 de julio de 2022 Por Mónica Gutiérrez*
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No existe chance alguna de spoilear el vertiginoso reality en el que estamos metidos. La pregunta que todos se hacen es cómo termina esto. La respuesta solo está al alcance de algún mago, gurú o nigromante. Lo único claro es que estamos mal y vamos peor.

La trama que a diario nos ofrece el Gobierno corre entre lo patético y lo disparatado. Es un minuto a minuto de situaciones, declaraciones y decisiones que no sabemos adónde nos conducen. Los actores centrales de este drama colectivo parecen girar en una realidad paralela, desenganchados de todo contacto con el planeta tierra y pendientes solo de sus urgencias, fantasías y/o proyectos personales de poder.

La semana que hoy termina corrió enloquecedora para el común de los mortales. Las medidas anunciadas el lunes pusieron en estado de máxima alerta a todos los actores económicos, muy especialmente al sector industrial y comercial.

La restricción financiera anunciada este lunes solo permite esperar una desaceleración y/o parate de la producción y eventualmente faltante de productos básicos, suspensiones y despidos.

No hay dólares suficientes ni gasoil y todas las variables de la economía tiemblan, las remarcaciones en previsión de una devaluación descontrolada vuelan y se encienden todas las alarmas. Las organizaciones empresariales, industriales y del campo advierten sobre la gravedad del momento pero para el gobierno todo puede esperar. Alberto tiene otras prioridades.

La intempestiva incursión presidencial a la terapia intermedia en la que la varias veces procesada y condenada Milagro Sala cursa una cuadro crítico de “trombosis venosa profunda”, según el parte médico oficial, coincidió con uno de los días más difíciles del año. El gesto presidencial solo sumo desconcierto.

Ajeno a todas estas inquietudes el primer mandatario se ausentó de la reunión de gabinete, a la que tampoco concurrió el su vapuleado ministro de economía y apareció en las redes manoseando a Milagro Sala en su convalecencia sin gel y sin barbijo.

Las variantes BA4 y BA5 de Omicrón, no parecen estar en el registro del Jefe de Estado ni de ninguno de los suyos. Menos aún de los responsables de la salud de la señora Sala. Tampoco parece reparar en la inflación que galopa en las góndolas a un ritmo desenfrenado y fatal. Vive y transita en otra dimensión. Mas allá del bien y del mal.

No queda del todo claro si al decidir su viaje se cortó solo, en otra escena de sobreactuación de kirchnerismo explícito, o si los suyos fue una misión política suicida para instalar la idea de un indulto en las causas de corrupción. En cualquier caso, la escapada jujeña lo puso en el ojo del huracán. Ahora todos le piden un poco más.

Todo muy lindo pero “que ponga las pelotas arriba de la mesa y se las juegue por algo…la única alternativa que hay es el indulto”. replicó Juan Grabois, siempre dispuesto a subir la apuesta.

Si Alberto Fernández esperaba ser rescatado del desamor K por la piadosa visita a Jujuy, la movida le salió mal. Ahora esperan que vaya hasta el final con Milagro y llegado el caso con CFK. Indulto para todos, todas y todes.

“No les pido que me ayuden, les pido que se callen”. Alberto Fernández prepoteó desde la televisión a la oposición política en general y al macrismo en particular. Ninguna reprimenda a los propios que no paran de hablar y cascotearlo.

Hebe de Bonafini, por caso, quién le pidió que se calle, que pare de mentir, porque dijo “ya no le creemos” para agregar que con cada palabra cava la fosa en la que va a caer. Cero eufemismos.

Panelista de su propio reality. Alberto Fernández tiene para cada cosa una explicación.

“Es la tercera vez que nos pasa que nos quieren dar un golpe de mercado”, dijo esta semana.

El Presidente parece ya haber olvidado que la corrida que hizo caer de forma abrupta el precio de los bonos ajustados por CER se debió a venta que hizo Enarsa (manejada por La Cámpora) con el objetivo de comprarle dólares al BCRA para pagar energía.En ese momento el Presidente del Banco Central habló de maniobras especulativas.

“Tenemos un problema de crecimiento”, dice el Presidente para justificar la falta de dólares y de gasoil en el momento de mayor entrada de divisas por exportación en mucho tiempo. O sea, porque la economía vuela nos faltan dólares y gasoil.

Berni, inefable, aseguró que “el problema no son los jugadores sino el técnico”. No se refería está claro, de la selección nacional.

Mientras Fernández se pasea de la sala al comedor, en los pasillos del Patria se cocina a fuego no tan lento una nueva versión del operativo clamor.

Andrés “el Cuervo” Larroque reaparece en su carácter de vocero de todo lo K. “La fase moderada se agotó…Cristina es la única dirigente que genera esperanza” asegura el Ministro de Desarrolla Social de la Pcia de Bs As.

“Es la única persona que todavía es creíble y está dispuesta a enfrentar el poder”. Está claro que para Larroque y los que él expresa Alberto Fernández ya fue.

“Que Cristina esté en la boleta nos ayuda”, dijo Leandro Santoro. Muy cercano a Alberto Fernández, diputado del FdT, dijo que CFK es la accionista mayoritaria porque la gente la adora y llamó a entender que la gobernabilidad descansa sobre ese afecto.

La idea de “Cristina candidata 2023″ engolosina los paladares K y la de todos los que tienen algún territorio o caja que defender. Todos se alinean por estas horas detrás de la Vice.

Héctor y Mariano Recalde se sumaron al movimiento coral de los que salieron a instalar una nueva versión de una “Cristina Eterna”.

No hay manera de saber, al menos por ahora, qué piensa de este asunto CFK. Nadie sabe si ella está dispuesta a volver a competir en un escenario que le es absolutamente adverso y con los peores registros de imágen que haya conocido en toda su carrera política. Lo único claro es que el Jefe de Estado ya no goza de ni siquiera de una hilacha de su consideración.

“El poder no pasa por ver quien tiene la lapicera, sino por quién tiene la posibilidad de convencer. Perón nunca necesitó de una lapicera”, dijo Alberto en el acto de la CGT. Parecía un mensaje a Cristina. “Perón fue un gran pragmático… por eso utilizó herramientas de la izquierda y de la derecha”. Otro disparo a la respuesta siempre ideologizada de su jefa política.

“No me pidan convicción, yo estoy convencido de lo que hago”, dice él. No se le pide convicción sino decisión y coherencia. Algo que está claro no quiere o no puede ofrecer.

No está registrando que ya nadie le pide nada, porque nadie espera ya nada de él. Este es el aire que se respira en el oficialismo.

Cristina Kirchner sigue re alineando al PJ en torno a su figura. Se espera para este sábado un acto en el que se la verá rodeada de intendentes y gobernadores. Puede que de este encuentro en Ensenada, que seguramente será una demostración de poder al interior del aparato peronista, surja alguna pista, algún indicio de hacia dónde vamos y bajo qué hoja de ruta llegaremos al 2023.

Puede que CFK logre neutralizar el dispositivo político que la llevó nuevamente al poder, pero es altamente improbable que pueda superar el desastre que el zafarrancho de medidas distorsivas tomadas a la desesperada va dejando en nuestra economía. Con ese lastre le tocará cargar mal que le pese y de esta pesadilla en la que nos metió a todos, más temprano que tarde deberá rendir cuentas.

 

 

* Para www.infobae.com

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