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Milei buscará negociar apoyo legislativo con los gobernadores, que se unieron para plantear sus demandas frente al ajuste

POLÍTICA 17/12/2023 Brenda Struminger*
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La mayoría de los gobernadores no conocen personalmente a Javier Milei y la falta de un diálogo directo genera en una sensación de misterio e incertidumbre en el interior, donde no saben quién es el Presidente no sólo desde la perspectiva política, sino también humana. Todos esperan con ansiedad la reunión del próximo martes en la Casa Rosada, que está siendo organizada puntillosamente desde el viernes por el Ministro del Interior, Guillermo Francos, para buscar apoyo legislativo y garantizar la gobernabilidad.

El manejo de los tiempos es clave en el primer mes de gobierno de Milei, que está decidido a avanzar con su profunda reforma liberal lo antes posible para aprovechar el impulso de la victoria. Por eso apuró para el martes, a través de Francos, la convocatoria a los gobernadores, que ya se estaban impacientando y habían dejado saber su incomodidad con la falta de atención que estaban recibiendo.

Si bien el Presidente tiene decidido avanzar por la vía de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) con el argumento de la crisis, su intención es aprobar la mayor cantidad de proyectos por el camino legislativo para evitar presentaciones judiciales que tilden de anticonstitucionales sus decisiones y, sobre todo, el costo político de ser apuntado como un líder que no respeta las instituciones.

Por ese motivo, dejaron saber desde Balcarce 50, hasta que el encuentro no se haya producido el Ejecutivo no enviará al Congreso el misterioso paquete de leyes que no conocen ni sus propios diputados, en el que trabajan varios estudios jurídicos externos junto a los equipos de Economía, la Presidencia y la Jefatura de Gabinete de Nicolás Posse, y que incluirían sendas reformas política, económica, fiscal, laboral y jubilatoria. Se trata de la famosa “ley ómnibus” que, todo indica, finalmente se dividirá en varios paquetes por exigencia de la desconfiada oposición, que quiere analizar y votar “ley por ley”.

Aunque reacio a la rosca política, Milei sabe que es vital el gesto de recibir en persona a los gobernadores, que tienen fuerte injerencia sobre todo en el Senado y están complicados aunque donde la vicepresidenta, Victoria Villarruel, acaba de sellar un acuerdo con aliados que dejó en ascuas al kirchnerismo y les permitiría al menos alcanzar el quórum.

En Gobierno saben serán más espinosos, como el jubilatorio, pero el martes el Jefe de Estado buscará convencer a los gobernadores que lo apoyen al menos en el área económica. Ese día, adelantan, se hilará fino sobre la diversidad de temas que se pondrán sobre la mesa y funcionarán como moneda de cambio: el futuro de la coparticipación (Francos asegura que no se tocará a pesar de las versiones que circularon entre los libertarios más ortodoxos durante la campaña); el recorte y el traspaso del manejo de los codiciados Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de la órbita de Interior a Economía; el impuesto a las Ganancias; el pago de sueldos y de bonos de fin de año; el freno a la obra pública; los fondos para las cajas jubilatorias; y los apoyos legislativos para la ley que está por enviar Milei al Congreso.

El grupo

Después del balotaje ocurrió un hecho inédito. Alarmados por el triunfo del desconocido líder libertario, los gobernadores, acostumbrados a jugar de manera independiente (o, en el mejor de los casos, agrupados por afinidad política, personal o geográfica), se unieron en un único grupo de WhatsApp, donde están sumamente activos y conversan a diario, llamado “23 gobernadores y un jefe de gobierno”, donde están todos y sólo conocen a Milei en persona unos pocos, como los macristas de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y de Chubut, Ignacio Torres, y el peronista anti-K de Córdoba, Martín Llaryora.

La iniciativa fue liderada por Frigerio, que desde el 10 de diciembre ocupa el cargo de gobernador en Entre Ríos por primera vez, pero tiene relación con casi todos sus pares desde que lideró por cuatro años el Ministerio del Interior durante el gobierno de Mauricio Macri. Es uno de los mandatarios con el nexo más cercano con Milei, a quien conoció cuando el economista aún era sólo un consultor privado, conferencista y panelista de TV.

El grupo aceleró las conversaciones antes de la convocatoria a la reunión de Francos, y cada uno compartió por vía virtual con el resto las demandas y reclamos que tenían pensado hacerle conocer al Presidente desde sus distritos. Luego se las transmitieron al ministro, que los llamó a participar de una videoconferencia preparatoria cuatro días antes del encuentro con Milei, el viernes a las 18. Ese día los radicales estuvieron presentes de manera presencial junto al funcionario en la planta baja de la Casa Rosada y el resto participaron por Zoom desde sus territorios. La intención de la charla fue evaluar las demandas, para que el Gobierno pudiera preparar las respuestas y acelerar las modificaciones en la letra de las iniciativas legislativas, el programa económico y el DNU de desregulación de la economía según el resultado.

Más allá del grado de afinidad personal o ideológica, los mandatarios están mostrando su pragmatismo en el inicio del nuevo gobierno nacional. El “gitano” Ricardo Quintela, de La Rioja, que durante la campaña había amenazado estruendosamente con renunciar a su cargo si ganaba Milei, no sólo no concretó el aviso sino que lo felicitó apenas se impuso en la segunda vuelta. Mientras que los más duros, como el formoseño Gildo Insfrán o el santiagueño Gerardo Zamora se están reservando los resquemores.

Los líderes de fuerzas provinciales también están midiendo cómo avanzar. Rolando Figueroa, de Neuquén, ya avisó que una de sus principales preocupaciones es la obra pública, luego de que el Gobierno la frenara totalmente y avisara que sólo avanzará por medio de inversiones privadas, con intervención del Estado en el proceso de licitación y ejecución, pero no en el aporte de fondos.

En las provincias no hay una mirada unánime sobre el recorte de los giros anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y cada uno por separado ideó formas para compensar el retaceo, tanto en la relación con la Nación como puertas adentro. Pero hay varias coincidencias. Entre las principales está exigir que se cumpla la promesa de Francos de que se aplicará la reforma en la distribución del impuesto al cheque para que se coparticipe equitativamente el 50% de la recaudación entre todas las provincias (hasta ahora les correspondía el 25% de los ingresos).

Mientras se jactan de tener las cuentas equilibradas, algunos gobernadores proponen que, si es necesario implementar el ajuste, se mantengan sin falta dos transferencias que rigen actualmente y consideran esenciales: el incentivo docente, que en provincias como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos representan en promedio entre 35 y 60 mil millones de pesos, y el Plan Remediar. Y si bien habría cierto consenso en revertir la modificación del Impuesto a las Ganancias que se acotó por la vía legislativa durante la campaña de Sergio Massa -incluso con apoyo de Milei-, los referentes de PRO quieren que la responsabilidad política recaiga en los gobernadores peronistas y en el propio Presidente, que fueron los que aprobaron o contribuyeron a pasar una medida “electoralista” que los macristas consideraban inviable con el estado actual de las cuentas públicas.

En principio parece haber predisposición a acordar, y varios gobernadores empezaron a mostrar cierta sintonía inesperada con el espíritu de “austeridad” de la Nación a través de gestos como el recorte de gastos de la política a nivel local o la adopción de un enfoque de “emergencia” similar al propuesto por Milei y Caputo incluso entre aquellos caciques más afines al kirchnerismo, como Zamora, que empezaron a recortar desde el Estado provincial que defendieron con vehemencia durante la campaña de su líder, el derrotado Sergio Massa.

 

 

* Para www.infobae.com

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