Sin acuerdo sobre cómo pararse ante Milei, la CGT busca rearmarse luego de la votación de la Ley Bases

POLÍTICA 16/06/2024 Juan Pablo Kavanagh*
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Con la ley Bases sancionada en el Senado, la CGT comenzó a recalcular movimientos bajo una interna que crece entre los sectores más combativos y aquellos que se sienten cómodos en el diálogo, sin acuerdo sobre cómo pararse frente al Gobierno. Por lo pronto, la idea es tener un encuentro para limar asperezas.

Según pudo reconstruir PERFIL de parte de fuentes sindicales, Héctor Daer, la cabeza de los denominados “gordos” y quien abrió conversaciones con el oficialismo, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri y Gerardo Martínez, integrantes del ala “independiente”, tomarán contacto a partir del 24 de junio con Pablo Moyano. Será el primer encuentro de mesa chica tras el sucedido el 9 de mayo, el día en que celebraron “la contundencia” del segundo paro nacional en menos de seis meses.

El hijo de Hugo, hombre fuerte de Camioneros y triunviro de la central, es el dirigente que mayor presión ejerce para que exista un nuevo paro nacional y aumentar los dardos contra la gestión libertaria. No tiene problemas, además, en encarar acciones sin la anuencia de sus pares, con ejemplos de sobra: en una semana, comandó el anuncio de la movilización contra el proyecto libertario que logró aprobación en el Senado y mantuvo un perfil alto, a diferencia de los otros dirigentes cegetistas que cultivaron otro rasgo, disparando críticas al gobierno de Milei desde los foros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza.

Como apunta un cuadro sindical, la intención del próximo cónclave es en principio bajar los decibeles del ruido interno que existe. En eso coinciden todos: a nadie le conviene una ruptura de la central bajo este contexto y todos intentarán preservar la unidad. Pero también deberán unir posiciones que hoy están claramente encontradas.

Bajo ese marco, un cuadro sindical anticipa que, además de las charlas de rigor sobre lo que sucedió en las últimas semanas con la aprobación de la normativa Bases y revisar lo actuado por cada ala sindical, cada sector llevará propuestas concretas para diagramar la hoja de ruta. “Tenemos que tratar de contener la embestida del Gobierno, que quiere desacreditar al mundo del trabajo a toda costa”, es el deseo de un dirigente que tiene la particularidad de conversar con todas las tribus que toman las decisiones de peso.

Moyano no esconde cartas. Evita cuestionar a sus compañeros pero impulsará nuevas acciones de fuerza mientras que gordos e independientes creen que no es momento de instrumentar otro paro contra la administración libertaria. Es más: consideran que el próximo paso de la CGT en contra de Milei estará condicionado por un clima social que con el paso de los meses se recalentará gracias a los despidos y la falta de poder adquisitivo. “La sociedad se va a dar cuenta de que esto no va y la CGT canalizará esa bronca”, es el razonamiento de un integrante.

En los pasillos de la calle Azopardo hay otro pensamiento: intuyen que este gobierno, por sus déficits de gestión, no podrá mostrar éxito con la ley Bases y contará con innumerables problemas. “Es mejor que tenga la ley, así choca sin excusas”, dice un referente sobre el panorama libertario.

Por otro lado, en la central hay coincidencias en rechazar el proyecto que cuenta con el aval del oficialismo y que declara la educación como servicio esencial, una iniciativa que se debate en la Cámara de Diputados.

Sergio Romero, el secretario de Políticas Educativas de la CGT y máximo exponente de UDA, sostuvo: “En la visión de esta política oficial que apunta a esmerilar ‘lo público’ se impone atar a los trabajadores y las trabajadoras del sistema –docentes y no docentes– a un régimen de esencialidad por fuerza normativa”.

 

 

* Para www.perfil.com

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