Los Alperovich hoy: a qué se dedican los herederos del clan tucumano

POLÍTICA 23/06/2024 Giselle Leclercq*
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El clan Alperovich supo ser el más poderoso de Tucumán. En la provincia, el apellido era sinómio de política, negocios y dinero. Sin embargo, en noviembre de 2019 todo cambió. José Alperovich, que en ese momento ocupaba una banca en el Senado de la Nación, fue denunciado por una sobrina por abuso sexual. Desde entonces, la familia comenzó a perder influencia. El último batacazo sucedió ayer, cuando se supo que la Justicia lo condenó a 16 años de prisión.

José Alperovich fue dos veces gobernador de Tucumán (entre 2003 y 2015) y tiene 69 años. Su padre fue un inmigrante judío de origen lituano, León Alperovich, que llegó a la Argentina en 1948, se casó con una mujer llamada Marta León, y luego de trabajar como vendedor ambulante y sastre, fundó una concesionaria de autos, León Alperovich Group. La empresa creció y el matrimonio también, en el sector agrícola.

Además de José, la pareja tuvo otros tres hijos: Naum, Sara y Leonor. Los hermanos, por estos días, atraviesan un conflicto. En mayo de 2011 murió León Alperovich y la administración de la compañía familiar pasó a estar en manos de su viuda, Marta. La mujer falleció en 2021 y fue entonces cuando tres de sus nietos presentaron una denuncia contra dos de sus tíos.

Martín, Matías y Marcela Melguir, hijos de Leonor Alperovich y sobrinos del ex gobernador, se presentaron en el Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de la III Nominación y señalaron que José y Naum habían influenciado a su madre para que les cediera la herencia en perjuicio de sus hijas mujeres. El expediente se inició cuando el dirigente ya había sido denunciado por su sobrina y su poder estaba en decadencia.

José Alperovich fue el único de sus hermanos que se dedicó a la política. Se recibió de contador público y ejerció la profesión durante varios años. Su primer paso en la vida política sucedió en 1995, cuando fue electo legislador provincial por la Unión Cívica Radical, partido del que se fue en 2001 para sumarse a las filas del Partido Justicialista.

Los tucumanos suelen hablar del matrimonio entre Alperovich y Beatriz Rojkés como una suerte de sociedad política y empresarial. En 1997, la mujer se asoció con su suegro y se puso al frente de la administración de la concesionaria. Para 2010, controlaba el 98% de la empresa, considerada una de las mayores distribuidoras de Ford y Volkswagen.

De la mano del crecimiento empresarial y a medida que Alperovich crecía como dirigente, Rojkés también decidió incursionar en la política. En 2005 fue electa diputada nacional por el Frente para la Victoria y en 2009 ingresó a la Cámara alta. En 2011 fue electa como presidenta provisional del Senado, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese puesto. Su estrecho vínculo con la expresidenta Cristina Fernández fue clave en la construcción que hizo el matrimonio.

En el libro El zar tucumano, Nicolás Balinotti y José Sbrocco recogieron que en ese año, 2011, Rojkés acaparó todas las miradas luego de que una investigación periodística la ubicara como una de las senadoras más ricas de la Cámara, con un patrimonio de $ 20.627.274.

Los dos hermanos de Rojkés también supieron ganarse un lugar en el clan. Carlos Rojkés es periodista de profesión, fue representante de la provincia en el Banco de Tucumán y tuvo un histórico ciclo de televisión que funcionó como una especie de vocería oficial de la gobernación mientras su cuñado fue mandatario. Silvia Rojkés de Temkin participó de la gestión de Alperovich como ministra de Educación mientras que su marido, Eduardo Temkin, formó parte del directorio del Instituto de la Provincia.

Los hijos. Alperovich y Rojkés tuvieron cuatro hijos: Gabriel, Sara, Mariana y Daniel. Los cuatro acompañaron a su padre ayer cuando el juez Juan Ramos Padilla leyó su condena. Su esposa participó de la audiencia a través de videollamadas aunque sin mostrar su rostro. Si bien hay versiones de un posible distanciamiento de la pareja, en público siempre lo defendió: “No sé si mi marido me fue infiel, pero no la abusó”, fue una de sus declaraciones.

Gabriel Alperovich se presenta en sus redes sociales como empresario y vicepresidente 1° del Club Atlético Tucumán. Una de las últimas noticias que lo tuvieron como protagonista fue de febrero de 2024, cuando se presentó en la Justicia para declarar en un histórico juicio relacionado con los disturbios por sedición policial que desencadenaron en saqueos en 2013 en su provincia.

El empresario continúa con el negocio de la concesionaria de autos. En la causa que investiga los saqueos, la fiscalía lo convocó como testigo para que diera explicaciones sobre por qué habían retirado los vehículos del negocio familiar dos días antes de que estallara el caos y si tenía información privilegiada por ser, entonces, el hijo del gobernador.

Al salir de tribunales, habló con la prensa y negó que esa información fuera cierta. Además, fue consultado por el juicio por abuso sexual que estaba enfrentando su padre: “Las pruebas y la Justicia van a decir la verdad en el corto plazo”.

Sara Alperovich es la hija con el perfil más público, ya que es legisladora en Tucumán. De profesión odontóloga, luego de que se conociera la condena contra su padre declaró que era “todo mentira” y que “la verdad va a salir a la luz”.

“Sarita” también vio opacada su carrera política luego de la denucia contra su padre. En octubre de 2023, el colectivo Ni Una Menos Tucumán cuestionó su eventual designación al frente de la Secretaría de la Mujer, Géneros y Diversidad de la provincia. Las organizaciones plantearon que su nombramiento, luego de haber defendido la inocencia de su padre, era un “mensaje peligroso y aleccionador para todas las mujeres”. La mujer respondió que se trataba de una “operación de bajo nivel” y sostuvo que continuaría colaborando con la gestión desde otro lugar.

Mariana Alperovich es, quizá, la menos conocida. Si bien se integró a la empresa León Alperovich Tucumán, cuyo directorio estuvo integrado por su madre y su hermano Gabriel, nunca se involucó en la vida pública. Un día después de que la Justicia condenara a su padre, lo visitó en el penal de Ezeiza y publicó un fuerte descargo en sus redes: “Siempre mantuve un perfil alejado de la política y los medios por elección personal, pero acompaño a diario a mi familia y los conozco. Realmente los conozco”, escribió en la primera parte del texto.

Y agregó: “Como mujer, me solidarizo con las víctimas y sobrevivientes de violencia de género. Pero en este caso, en esta denuncia falsa, plagada de mentiras y manipulaciones, yo creo en mi papá. Yo sé de la inocencia de mi papá. Creo en mi padre porque lo conozco; porque todos estos años desde que dejó la gobernación estuve aún más cerca de él, porque además conozco a la denunciante y también sé lo que vivió y con quién lo vivió”.

Daniel Alperovich, el último de los hermanos, también tuvo problemas en el pasado. Cuando se busca su nombre en Google, uno de los primeros resultados que

aparecen son noticias de 2021, cuando la Justicia de Santiago del Estero lo imputó como miembro de una asociación ilícita en una causa que investigaba el robo de 3.500 vacas.

“Fuimos estafados”, fue la explicación que dio el joven empresario, que era el socio gerente de La Galesa SRL, la empresa que administraba el campo donde se encontraron los animales robados.

 

 

* Para www.perfil.com

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