Récord histórico de atesoramiento: los dólares bajo el colchón baten todas las marcas

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El atesoramiento de dólares superó los u$s30.000 millones y marcó un récord histórico desde 2003.
  • La compra neta de billetes corresponde casi en su totalidad a individuos y familias.
  • El nivel de 2025 superó los picos registrados durante el gobierno de Cambiemos y los años de mayor tensión del kirchnerismo.
  • La demanda de dólares se mantuvo aun después de las elecciones y con menor volatilidad cambiaria.
  • El BCRA destaca que parte de las compras no implica dolarización plena de carteras.
  • Los bancos redujeron su posición cambiaria, priorizando la cobertura de depósitos y la operatoria del mercado.

El mercado cambiario argentino cerró 2025 con un dato contundente que vuelve a poner en primer plano una conducta arraigada en la sociedad: el atesoramiento de dólares. Con los últimos registros del Banco Central (BCRA) disponibles hasta noviembre, la compra neta de billetes sin fines específicos —la categoría con la que la autoridad monetaria rebautizó a la histórica Formación de Activos Externos (FAE)— superó los 30.000 millones de dólares y alcanzó un máximo histórico desde que se llevan estadísticas sistemáticas, en 2003.

Solo en noviembre, la compra neta de billetes sin fines específicos ascendió a 1.119 millones de dólares. Si bien se trató del nivel mensual más bajo desde marzo, el dato resulta significativo por el contexto: ya disipado el ruido cambiario propio de un año electoral y con un triunfo oficialista amplio, individuos y familias continuaron demandando divisas para distintos usos, desde el ahorro precautorio hasta operaciones financieras posteriores. Según el BCRA, la totalidad de este flujo corresponde a personas humanas.

Con este resultado, el acumulado de los primeros once meses de 2025 alcanzó los 30.517 millones de dólares, superando con holgura el récord previo registrado durante el gobierno de Cambiemos, cuando en plena crisis final de la gestión de Mauricio Macri el atesoramiento totalizó 27.215 millones. Aquel proceso, sin embargo, no se limitó a un escenario de inestabilidad: en 2017 y 2018, años de crecimiento y acceso al crédito externo, la compra de dólares también fue elevada, con registros de 22.775 y 26.882 millones, respectivamente.

El fenómeno tampoco es nuevo en términos históricos. Durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, en particular en 2008 y 2011, el atesoramiento superó los 20.000 millones de dólares anuales, impulsado primero por la crisis del conflicto con el sector agropecuario y luego por el impacto de la crisis financiera global y la instauración del cepo cambiario. La diferencia es que, en la actual gestión de La Libertad Avanza, los montos no solo se repiten sino que se amplifican.

La persistencia del comportamiento refuerza una lectura extendida entre economistas: el atesoramiento de dólares en la Argentina no responde exclusivamente al fracaso de los programas económicos, sino que atraviesa ciclos políticos y contextos macroeconómicos diversos. Como suele ironizar Miguel Broda, la fuga —o el ahorro en moneda extranjera— compite con el fútbol como deporte nacional. En ese marco, resulta poco probable que los datos de diciembre alteren sustancialmente el balance anual.

El detalle del Balance Cambiario de noviembre aporta más matices. El sector privado no financiero fue comprador neto de divisas por 151 millones de dólares en el mercado de cambios. Dentro de ese universo, las personas humanas explicaron la mayor parte de la demanda, con egresos netos por 1.596 millones, principalmente asociados a compras de billetes. El BCRA subraya que una porción de esos dólares permanece en cuentas locales o se utiliza luego para cancelar consumos con tarjeta en moneda extranjera, lo que atenúa su impacto sobre la posición de activos externos.

En paralelo, las transferencias de depósitos al exterior —las denominadas operaciones de canje— respondieron en buena medida a pagos de deudas comerciales y financieras o a giros de utilidades. En cuanto a los flujos financieros, las inversiones directas de no residentes mostraron ingresos netos modestos, mientras que las inversiones de portafolio registraron salidas.

El comportamiento de los bancos también ofreció señales relevantes. En noviembre, el sector financiero exhibió un superávit cambiario de 329 millones de dólares, explicado principalmente por una reducción en la Posición General de Cambios (PGC). Al cierre del mes, el stock totalizó 8.376 millones, con una fuerte participación de billetes físicos destinados a respaldar depósitos en moneda extranjera y la operatoria cotidiana del mercado.

En síntesis, aun con menor volatilidad cambiaria y un escenario político más despejado, el 2025 quedará registrado como el año del mayor atesoramiento de dólares de la historia reciente, una señal elocuente de las persistentes tensiones entre la moneda local, la confianza y las decisiones de ahorro de los argentinos.

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