Giros de utilidades: una prueba para el dólar y las reservas en la etapa final del cepo

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
606363
  • El Gobierno habilitó el giro de utilidades al exterior correspondientes a 2025 desde el 1 de enero
  • La medida profundiza la salida del cepo, pero excluye las ganancias acumuladas entre 2019 y 2024
  • Analistas descartan una salida masiva de dólares y un impacto abrupto en el tipo de cambio
  • Los giros serían graduales y dependerán de decisiones societarias de cada empresa
  • La cosecha gruesa y emisiones de deuda aportarían dólares para compensar la demanda
  • La confianza y la estabilidad regulatoria serán determinantes para evitar tensiones cambiarias

Con el inicio del nuevo año, el esquema cambiario argentino sumó un nuevo capítulo en el proceso de liberalización impulsado por el Gobierno nacional. Desde el 1 de enero, las empresas quedaron habilitadas a girar al exterior las utilidades correspondientes al ejercicio 2025, una decisión que fue celebrada por el sector privado y por el mercado financiero como una señal de normalización, pero que abre interrogantes sobre su impacto en el tipo de cambio y en las reservas del Banco Central.

La medida representa otro paso en el desmantelamiento de los controles cambiarios vigentes desde 2019, cuando se reinstalaron fuertes restricciones a los movimientos de capitales. En este caso, el alcance es acotado: sólo podrán girarse ganancias generadas durante 2025, lo que deja afuera el stock acumulado entre 2019 y 2024. Esa limitación explica, en parte, por qué el mercado no percibe un riesgo inmediato de una salida masiva de dólares.

Sin embargo, el contexto macroeconómico obliga a mirar la decisión con cautela. Una eventual demanda significativa de divisas por parte de empresas presionaría sobre el tipo de cambio oficial y podría complicar la estrategia de desaceleración inflacionaria que impulsa el presidente Javier Milei. En ese escenario, el Banco Central se vería forzado a utilizar reservas para moderar movimientos bruscos, en un momento en el que las tenencias netas siguen siendo reducidas.

Los analistas coinciden, no obstante, en que el impacto sería limitado. Ricardo Delgado, director de Analytica, recuerda que no existen estadísticas precisas sobre el monto de utilidades a girar, pero los registros históricos ubican esa cifra entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales. Para esta etapa, incluso, estima un número menor, dado que varias empresas ya canalizaron remesas a través del contado con liquidación. En ese marco, descarta una presión relevante sobre el dólar o las reservas.

La idea de un efecto “Puerta 12”, con empresas apurándose a girar utilidades de manera desordenada, también pierde fuerza. Delgado sostiene que los giros se darán de forma gradual y ordenada, lo que reduce la probabilidad de un salto abrupto del tipo de cambio. A esto se suma un factor operativo clave: antes de cualquier transferencia deben celebrarse asambleas de accionistas que aprueben la distribución de ganancias, lo que introduce tiempos administrativos que juegan a favor del Gobierno.

En la misma línea, el analista financiero Gastón Lentini señala que esa demora natural permite ganar margen hasta, al menos, el segundo trimestre del año. Si el diálogo entre el Gobierno y las empresas es fluido, la demanda de dólares podría activarse después de abril, coincidiendo con el ingreso de divisas de la cosecha gruesa del sector agroexportador. Ese flujo ayudaría a absorber la presión adicional sin sobresaltos cambiarios.

Lentini agrega otro elemento no menor: la confianza. Si las casas matrices perciben estabilidad y previsibilidad, parte de las utilidades podría reinvertirse localmente en lugar de salir del país. Pero advierte que la historia argentina, marcada por cambios normativos recurrentes, sigue pesando en la toma de decisiones de los directorios del exterior.

Desde otra óptica, el economista Gustavo Ber también relativiza el impacto de la medida. Considera que la calma cambiaria se mantendrá en el corto y mediano plazo, apuntalada por la reanudación de emisiones de deuda corporativa y provincial en moneda extranjera. Esas colocaciones, favorecidas por un contexto financiero internacional más benigno tras los recortes de tasas de la Reserva Federal, aportarían oferta adicional de dólares al mercado.

Así, la habilitación para girar utilidades aparece menos como un factor de tensión inmediata y más como una prueba de consistencia del programa económico. El desafío será administrar los tiempos y los flujos en un equilibrio delicado entre la apertura financiera y la fragilidad de las reservas.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto

PERIODISMO INDEPENDIENTE