Recaudación 2025: un cierre ajustado, pero con balance anual en terreno positivo

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La recaudación de diciembre volvió a ser débil en términos reales, con resultados dispares entre impuestos.
  • El acumulado de 2025 rondaría los $181 billones, con un crecimiento real de entre 5% y 6%.
  • El Impuesto a las Ganancias creció 10,8% real interanual, mientras el IVA cayó 4%.
  • Impuestos Internos y Otros Coparticipados mostraron fuertes retrocesos.
  • Hubo mejoras en Combustibles y monotributo, aunque con impacto limitado en el total.
  • El Gobierno logró compensar la eliminación del Impuesto PAIS en el balance anual.

Aunque diciembre volvió a mostrar señales de debilidad en la recaudación tributaria en términos reales, el balance global de 2025 dejaría al Gobierno con un resultado favorable. En un contexto marcado por la eliminación del Impuesto PAIS y por un desempeño dispar de los principales tributos, los ingresos fiscales habrían logrado sostenerse a lo largo del año y cerrar con una mejora real respecto de 2024.

Las estimaciones preliminares indican que, si la recaudación de diciembre se mantuvo en torno a los $15 billones —un nivel similar al registrado en los meses previos—, el total acumulado de 2025 rondaría los $181 billones. Ese monto implicaría un crecimiento real de entre 5% y 6% en comparación con los ingresos del año anterior, un dato que el equipo económico observa como clave para validar su estrategia fiscal en un escenario de ajuste y reordenamiento tributario.

El comportamiento de los impuestos centrales fue heterogéneo. Según datos de la consultora Politikon Chaco, el Impuesto a las Ganancias mostró en diciembre un crecimiento interanual real del 10,8%, consolidándose como uno de los principales sostenes de la recaudación. En sentido contrario, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) registró una caída real del 4%, reflejando la persistente debilidad del consumo interno y compensando parcialmente la mejora observada en Ganancias.

La evolución del IVA, históricamente considerado un termómetro de la actividad económica, volvió a encender señales de alerta sobre el nivel de gasto de hogares y empresas hacia el cierre del año. La contracción de este tributo, que tiene un peso decisivo en la recaudación total, explica en gran parte por qué diciembre habría vuelto a arrojar un resultado flojo o, en el mejor de los casos, apenas neutro en términos reales.

Otros impuestos también exhibieron desempeños negativos. Los tributos Internos mostraron caídas interanuales del 27,3% y mensuales del 19,8%, mientras que el rubro Otros Coparticipados se desplomó un 75,6% interanual y retrocedió 0,3% frente al mes anterior. Estos retrocesos profundizaron el cuadro de disparidad entre los distintos componentes de la recaudación y limitaron el impacto positivo de los tributos más dinámicos.

En contrapartida, se observaron incrementos en impuestos específicos. El Impuesto a los Combustibles registró una mejora asociada a la actualización de la suma fija, una decisión que tuvo impacto directo en la recaudación de ese rubro. También se destacó el fuerte aumento del producido del monotributo, con una suba del 134%, aunque su incidencia sobre el total de ingresos sigue siendo marginal debido a su bajo peso relativo.

En este contexto, el dato más relevante para el Gobierno no está tanto en el desempeño puntual de diciembre, sino en la foto anual. A lo largo de 2025, la administración nacional habría logrado compensar la pérdida de recursos derivada de la eliminación del Impuesto PAIS, uno de los cambios tributarios más significativos del año. La recomposición de Ganancias, junto con ajustes en otros gravámenes, permitió sostener el flujo de ingresos sin recurrir a la reinstalación de tributos transitorios.

Desde el oficialismo destacan que este resultado refuerza la consistencia del programa fiscal, en un año atravesado por tensiones económicas y por un proceso de reordenamiento del esquema impositivo. Sin embargo, la debilidad persistente del IVA y la caída de otros impuestos sensibles plantean interrogantes de cara a 2026, especialmente si la recuperación del consumo no se consolida.

Así, el cierre de 2025 deja un balance ambivalente: un último mes con señales de fragilidad, pero un acumulado anual que permite al Gobierno exhibir un resultado positivo y sostener que la recaudación logró adaptarse a un nuevo mapa tributario, sin el aporte de un impuesto que durante años fue central para las cuentas públicas.

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