Milei impulsa una cumbre de la derecha regional para disputar poder y liderazgo en Sudamérica

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
el-presidente-javier-milei-10122025-2150834
  • Busca organizar una cumbre regional de la derecha con sede en Argentina
  • Apunta a consolidar una alianza política y cultural contra el socialismo
  • Pretende disputar poder a los gobiernos de izquierda de la región
  • Incluye aliados como Kast, Bukele, Noboa y Peña
  • Se alinea con la política exterior de Estados Unidos y Donald Trump
  • La cumbre principal está proyectada para este año, tras una etapa preparatoria

Javier Milei comenzó a mover fichas para dar forma a un proyecto político de alcance regional que excede largamente la coyuntura argentina. El Presidente trabaja en la organización de una gran cumbre de la derecha en el país, con la ambición de reunir a líderes internacionales que compartan una mirada crítica del socialismo y de la llamada cultura “woke”. El objetivo, según el propio mandatario, no es protocolar ni simbólico: apunta a consolidar una alianza estable que dé la “batalla cultural” en la región y capitalice lo que interpreta como un cambio de época en Sudamérica.

Desde el entorno presidencial aseguran que la iniciativa busca articular un bloque político con dos metas claras. Por un lado, ejercer presión y actuar como contrapeso frente a los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Por el otro, disputar la hegemonía regional a los gobiernos de izquierda o centroizquierda que hoy dominan parte del mapa político latinoamericano, como los encabezados por Lula da Silva en Brasil, Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México y Yamandú Orsi en Uruguay, a quienes Milei define como “enemigos de la libertad”.

El Presidente viene reforzando ese discurso en cada aparición internacional. En una entrevista con el periodista Andrés Oppenheimer, sostuvo que “la región despertó de la pesadilla del socialismo” y afirmó que la sociedad empezó a advertir que esas ideas “solo traen pobreza”. En la Casa Rosada repiten que ya se está trabajando en la conformación de un bloque inicial de diez países, con el objetivo explícito de enfrentar lo que Milei denomina el “cáncer del colectivismo”, tanto en sus versiones moderadas como en las más radicales.

Dentro del Gobierno ven al mandatario argentino como el líder natural de ese armado. En ese marco, comenzaron a delinear una lista de aliados estratégicos. Aparecen allí el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña y el salvadoreño Nayib Bukele, con quien Milei mantiene una relación política y personal fluida. También hay gestiones para sumar referentes de Bolivia y Perú, con la intención de ampliar el peso continental del bloque y reforzar su legitimidad regional.

La orientación internacional del proyecto es nítida. El eje de alineamiento apunta al Norte y, en particular, a Estados Unidos bajo un eventual nuevo mandato de Donald Trump. La defensa sin matices de la propiedad privada, el capitalismo y una política exterior dura frente a los regímenes autoritarios forman parte del ADN del espacio que imagina Milei. Esa posición quedó expuesta en la última cumbre del Mercosur, cuando el Presidente respaldó la postura de Washington contra Nicolás Maduro y se desmarcó del enfoque más dialoguista que promueve Brasil.

El escenario regional muestra, según la mirada oficial, una disputa abierta entre dos modelos de desarrollo y de organización política. En la cumbre de Foz de Iguazú, Milei desafió públicamente a Lula da Silva al afirmar que Sudamérica debe elegir entre avanzar hacia el futuro o quedar anclada en el pasado. En esa misma lógica, en el Gobierno destacan el triunfo electoral de Kast en Chile, con el 60% de los votos, como una señal de que la izquierda estaría en retroceso. Bajo ese esquema, ubican a Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Perú del “lado del progreso”.

Más allá de los gestos y las declaraciones, el proyecto se piensa a mediano plazo. Si bien no se descarta una primera reunión preliminar en el corto plazo, la cumbre central está proyectada para este año. Por ahora, el trabajo se concentra en una etapa previa: definir quiénes integrarán el espacio, cómo se estructurará el funcionamiento interno y qué reglas de coordinación política se establecerán antes de fijar una fecha definitiva.

La estrategia se apoya en las numerosas reuniones bilaterales que Milei mantuvo en los últimos meses. Esos encuentros “mano a mano” sirvieron para construir vínculos personales y generar confianza antes de lanzar formalmente la alianza. En el discurso oficial ya se habla de una “nueva Sudamérica”, con una división clara entre los países que buscan un giro liberal y aquellos que mantienen gobiernos de signo progresista. En ese esquema, Venezuela aparece como un punto de unión central: mientras Lula advierte que cualquier intervención sería un desastre, el bloque que imagina Milei apuesta por ejercer la máxima presión posible, en sintonía con la agenda de seguridad de Estados Unidos.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto

PERIODISMO INDEPENDIENTE