Techint, la licitación en Vaca Muerta y un llamado al diálogo con el Gobierno

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El conflicto se originó en una licitación estratégica para el desarrollo energético en Vaca Muerta
  • Techint defendió su rebaja de precios y cuestionó la competencia de importaciones a valores de dumping
  • Paolo Rocca alertó sobre la sobrecapacidad global del acero y las prácticas comerciales desleales
  • El empresario apoyó la apertura económica, pero reclamó reglas que protejan la industria local
  • El Gobierno quedó en el centro de un debate más amplio sobre política industrial y comercio exterior
  • El caso reabrió la discusión sobre el equilibrio entre competitividad, inversión y desarrollo productivo

El cruce entre el Grupo Techint y el gobierno de Javier Milei, a partir de una licitación clave para el desarrollo energético en Vaca Muerta, expuso tensiones más profundas sobre el rumbo de la política industrial y la inserción de la Argentina en el comercio global. Tras la adjudicación del suministro de caños a una empresa india y el anuncio de una eventual denuncia antidumping, Paolo Rocca decidió hacer pública su posición mediante una carta en la que combinó defensa corporativa, diagnóstico sectorial y un pedido explícito de diálogo con la administración libertaria.

El episodio se originó en un proceso licitatorio para proveer tubos de acero destinados a un ducto de gran escala que permitirá transportar gas desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina. Tenaris, firma del grupo Techint, participó con una oferta inicial alineada con los valores internacionales del mercado. Sin embargo, al conocer una propuesta más baja de un competidor indio, la compañía decidió reducir su precio de manera significativa para equiparar la oferta, aun admitiendo que esa decisión no resultaba rentable en términos inmediatos.

Pese a ese ajuste, el consorcio adjudicó el contrato a la firma extranjera. Para Techint, la pérdida no fue menor: se trataba de una operación que representa una porción sustancial del mercado local de tubos con costura. Rocca explicó que la rebaja buscó preservar la continuidad industrial de largo plazo y evitar un impacto mayor sobre la producción y el empleo, pero remarcó que la decisión final quedó en manos de una empresa privada que actuó bajo sus propias reglas.

A partir de allí, el debate se trasladó del terreno estrictamente comercial al político. El empresario sostuvo que la industria siderúrgica enfrenta un contexto global de sobrecapacidad, alimentado por políticas de exportación agresivas de algunos países asiáticos que, según su visión, no operan bajo reglas de mercado. En ese escenario, señaló que las principales economías occidentales reaccionaron con medidas defensivas, como aranceles, cuotas y acciones antidumping, para proteger sectores considerados estratégicos.

Rocca planteó que la Argentina, al mantener una mayor apertura relativa, corre el riesgo de convertirse en destino de excedentes exportados a precios de dumping. Por eso, insistió en que la apertura comercial es necesaria y deseable, pero advirtió que su implementación debe contemplar mecanismos de defensa frente a prácticas desleales que puedan erosionar la confianza de los inversores y debilitar las cadenas de valor locales.

En su mensaje, el titular de Techint evitó la confrontación directa con el Presidente, aunque dejó en claro su desacuerdo con algunas interpretaciones oficiales sobre el rol de la industria nacional. Reconoció avances de la actual gestión en materia macroeconómica, equilibrio fiscal y reducción de la inflación, y destacó el respaldo internacional logrado en ese proceso. Al mismo tiempo, subrayó que la competitividad del sector productivo sigue condicionada por una elevada carga tributaria, desafíos laborales y un contexto de informalidad persistente.

El Grupo Techint presentó sus inversiones recientes y comprometidas como una señal de confianza en el país y como argumento a favor de una política industrial que combine apertura con reglas claras. Desde esa perspectiva, el conflicto por la licitación no sería un hecho aislado, sino un síntoma de una discusión más amplia sobre cómo compatibilizar la integración al mercado mundial con el desarrollo de capacidades productivas propias.

El pedido final de Rocca apuntó a construir un diálogo constructivo entre el sector privado y el Gobierno, orientado a definir políticas de inserción internacional y reformas estructurales que permitan competir en igualdad de condiciones. En el trasfondo, la licitación de Vaca Muerta dejó al descubierto un dilema central para la Argentina: cómo atraer inversiones y reducir costos sin resignar industria, empleo y valor agregado local.

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