La revisión del FMI vuelve a poner bajo la lupa el frente fiscal y las reservas

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La revisión del acuerdo con el FMI es decisiva para destrabar un nuevo desembolso.
  • El resultado fiscal aparece alineado con las metas comprometidas.
  • La acumulación de reservas es el principal punto de conflicto con el organismo.
  • El Gobierno deberá pedir un waiver por el incumplimiento de esa meta.
  • El Banco Central reforzó la compra de dólares para mostrar corrección de rumbo.
  • El exigente calendario de pagos vuelve clave la continuidad del acuerdo.

La relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional ingresa en una instancia decisiva con el inicio de la segunda revisión del acuerdo por 20.000 millones de dólares firmado meses atrás. La evaluación que realicen los técnicos del organismo será determinante para la continuidad del programa y para la liberación de un nuevo tramo de financiamiento, clave para sostener el delicado equilibrio de las cuentas externas.

El examen se centrará en el desempeño reciente de la economía y, en particular, en el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno. De aprobarse la revisión, se habilitaría un desembolso adicional de 1.000 millones de dólares, un refuerzo relevante en un contexto marcado por fuertes necesidades financieras y un calendario de vencimientos exigente.

Dentro de los puntos bajo análisis, el resultado fiscal aparece como el aspecto más alineado con lo pactado. Los números del último ejercicio muestran un superávit primario cercano al 1,4% del Producto Bruto Interno, por encima de la meta comprometida originalmente, que se ubicaba en torno al 1,3%. A su vez, el resultado financiero también cerró en terreno positivo, con un saldo equivalente a aproximadamente 0,2% del PBI. Estos datos refuerzan el argumento oficial de que la estrategia de ajuste permitió ordenar las cuentas públicas y cumplir con uno de los pilares centrales del acuerdo.

Distinto es el panorama en el frente externo, donde la acumulación de reservas se consolidó como el principal foco de tensión con el organismo. Las estimaciones privadas indican que la meta comprometida para el último año quedó muy lejos de alcanzarse, con un desvío superior a los 11.000 millones de dólares. Frente a ese incumplimiento, el Gobierno deberá solicitar un waiver, es decir, una dispensa formal que permita avanzar con el desembolso pese a no haber alcanzado el objetivo previsto.

Consciente de esa debilidad, el Banco Central puso en marcha una estrategia específica para recomponer reservas, con compras en el mercado que permitieron sumar divisas en las últimas semanas. Este movimiento fue presentado ante el Fondo como una señal de corrección del rumbo, en un intento por demostrar voluntad de converger hacia las metas acordadas y reducir uno de los principales cuestionamientos del programa.

El respaldo político del organismo también juega un rol relevante en esta etapa. Desde el equipo económico destacan los mensajes públicos de apoyo al desempeño reciente de la economía argentina, en particular en materia fiscal y de estabilidad macroeconómica. Sin embargo, puertas adentro, la discusión técnica se mantiene centrada en la capacidad real del país para sostener la acumulación de reservas en un contexto de apertura cambiaria y alta sensibilidad del mercado.

Más allá de la revisión en curso, el vínculo con el FMI está atravesado por un calendario de pagos exigente. Durante el próximo año, la Argentina deberá afrontar vencimientos por casi 4.500 millones de dólares, distribuidos a lo largo de varios compromisos. Si bien algunos de esos pagos ya fueron cancelados, el resto del cronograma seguirá presionando sobre las cuentas externas y refuerza la importancia de mantener abierto el flujo de desembolsos del acuerdo vigente.

En ese marco, la revisión se convierte en algo más que un trámite técnico. Para el Gobierno, representa una prueba de consistencia de su programa económico y una instancia clave para sostener la estabilidad financiera. Para el Fondo, es una oportunidad de evaluar si el ajuste fiscal alcanza para compensar las fragilidades del frente externo. El resultado de esa pulseada definirá el próximo capítulo de una relación que sigue siendo central para el rumbo económico del país.

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