


El Gobierno acelera en el Congreso la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- El Gobierno envió al Congreso el acuerdo Mercosur–Unión Europea con la intención de ratificarlo cuanto antes.
- El tratamiento legislativo aún no tiene fecha definida y depende de pasos formales previos.
- El Ejecutivo busca una ventaja exportadora frente a otros socios del Mercosur.
- El Parlamento Europeo derivó el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría demorar su aprobación.
- La mayoría de los bloques legislativos argentinos anticipó su respaldo al tratado.
- El peronismo evalúa el impacto económico y propone una comisión bicameral de análisis.
La Casa Rosada dio un paso clave al enviar al Congreso el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea para su ratificación, con la intención explícita de que la Argentina sea el primer país del bloque sudamericano en aprobarlo. La iniciativa fue incluida en el temario de las sesiones extraordinarias de febrero, aunque por ahora no existe una fecha definida para su tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados. En el oficialismo admiten que el proceso legislativo recién está en su fase inicial y que la prioridad inmediata es cumplir con los pasos formales previos.
Según explicaron fuentes gubernamentales, el texto del acuerdo —que supera las 5.000 páginas y fue traducido a varios idiomas— se encuentra en proceso de publicación oficial a través de la Secretaría Parlamentaria. Esa instancia resulta imprescindible antes de que pueda comenzar el debate parlamentario propiamente dicho. El volumen y la complejidad técnica del documento obligan a un análisis detallado, aunque en el Ejecutivo confían en que el respaldo político mayoritario permitirá avanzar sin grandes sobresaltos.
El apuro del Gobierno no es casual. La entrada en vigencia del tratado permitiría a la Argentina acceder antes que otros socios regionales a cuotas de exportación relevantes, especialmente en productos sensibles como la carne. En un contexto de competencia creciente entre los países del Mercosur por mercados externos, la ventaja temporal se convierte en un activo estratégico. Esa lógica también explica la coordinación política con Brasil: esta semana, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva envió el acuerdo al Congreso brasileño y pidió a todas las fuerzas políticas que aceleren su aprobación.
En el plano regional, el debate avanza a distinto ritmo. En Brasil, la Cámara de Diputados comenzó a conformar las comisiones de Relaciones Exteriores y de Mercosur, que deberán analizar el tratado antes de su votación. Se espera que esos cuerpos queden formalmente constituidos en los próximos días. En la Argentina, el oficialismo observa con atención ese proceso, consciente de que un avance paralelo fortalecería la posición sudamericana frente a Europa.
Sin embargo, el escenario internacional introdujo un factor de incertidumbre. Hace dos semanas, el Parlamento Europeo anunció que remitirá el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que evalúe su compatibilidad con los tratados comunitarios. La decisión fue leída como un freno político, ya que la revisión judicial podría extenderse hasta dos años y retrasar la ratificación definitiva por parte de los países europeos. Aun así, en Bruselas no descartan una implementación provisional impulsada por la Comisión Europea, incluso sin el aval inmediato de la Eurocámara.
En el Congreso argentino, el clima es mayoritariamente favorable. La mayoría de los bloques ya adelantó su respaldo al tratado, lo que fortalece al oficialismo. El PRO celebró la concreción de un proceso iniciado años atrás y subrayó las oportunidades que se abrirían para las pymes, las economías regionales y los exportadores. La UCR, por su parte, destacó la necesidad de ampliar la escala y la competitividad en un contexto global desafiante. También expresaron su apoyo otros espacios legislativos.
El peronismo, en cambio, mantiene una postura más cautelosa. Si bien no cerró la puerta a la ratificación, impulsa la creación de una comisión bicameral que analice el impacto del acuerdo en la economía local, especialmente en los sectores industriales más expuestos a la competencia europea. Esa discusión anticipa un debate más profundo sobre los costos y beneficios del tratado en el mediano plazo.
Desde el Gobierno insisten en que el acuerdo eliminará aranceles para más del 90% de las exportaciones del Mercosur y conformará un mercado integrado de más de 700 millones de personas. Según la visión oficial, la iniciativa ampliará de manera sustancial la inserción internacional del país y aumentará la proporción del PBI mundial con la que la Argentina mantiene acuerdos comerciales. Mientras el trámite legislativo avanza y Europa define sus tiempos, la apuesta del Ejecutivo es clara: acelerar puertas adentro para no perder terreno afuera.






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