Viotti no puede con su ¿forma de ser?: readecúa el Presupuesto, pero destina medio millón de pesos a bizcochos y facturas

RAFAELA R24N

hoy

El intendente Leonardo Viotti ya no tiene el mismo margen de maniobra que al comienzo de su gestión. El freno que le impuso el Concejo Municipal para seguir aumentando impuestos obligó al Departamento Ejecutivo a reordenar el Presupuesto 2026, redistribuyendo partidas hacia distintas áreas consideradas prioritarias.

Sin embargo, entre las modificaciones aparece una decisión que difícilmente pase inadvertida: el Municipio prevé destinar $450.000 a la compra de refrigerios, cafetería, bizcochos y facturas.

El monto es insignificante dentro del presupuesto general, pero el debate no pasa por la cifra sino por el mensaje político que transmite. Cuando se les exige un esfuerzo permanente a los contribuyentes, resulta cuanto menos llamativo que el Estado siga destinando dinero para gastos que perfectamente podrían eliminarse.

Porque cuando la plata no sale del bolsillo de los funcionarios, pareciera que siempre existe algún argumento para justificar este tipo de erogaciones.

Y allí aparece una pregunta inevitable.

¿Qué necesidad tiene el Municipio de seguir comprando facturas y bizcochos con dinero de los vecinos?

Más aún cuando Rafaela enfrenta problemas mucho más urgentes y existen áreas donde cada peso podría tener un impacto mucho mayor.

A esta altura ya no sabemos si se trata de una forma de ser o si la compra de bizcochos y facturas responde a algún compromiso con el proveedor. Nos queda la duda.

Más fondos para Seguridad

Uno de los principales cambios presupuestarios beneficia a la Secretaría de Prevención en Seguridad, que recibirá un importante refuerzo económico.

Por un lado, se incorporan 25 millones de pesos provenientes del Programa Vínculos, aportados por la Provincia para la compra de equipamiento.

Además, el Ejecutivo propone reasignar otros 25 millones de pesos del propio presupuesto municipal para fortalecer el Centro de Monitoreo, elevando así a 50 millones de pesos la inversión prevista para esa área.

Cambios para el Centro de Oficios

La Secretaría de Desarrollo Económico, Innovación y Empleo también tendrá modificaciones importantes.

El proyecto redirecciona 17 millones de pesos para fortalecer el funcionamiento del Centro Municipal de Capacitación en Oficios, incorporando partidas destinadas a maquinaria, herramientas, mobiliario, conectividad, seguros, alquileres y funcionamiento general.

Dentro de esa reorganización aparece la partida de 450.000 pesos para refrigerios y cafetería, un gasto que seguramente generará debate durante el tratamiento legislativo.

Mientras tanto, el programa de Protección y Promoción del Empleo sufrirá un recorte superior a 1,6 millones de pesos.

Cambios en otras áreas

La iniciativa también propone trasladar 12 millones de pesos originalmente destinados a la Terminal de Ómnibus hacia obras de reparación en edificios vecinales.

En Fiscalía, los recursos previstos para comprar dos motocicletas serán utilizados para adquirir cámaras de videovigilancia.

En Educación, se reasignan fondos para incorporar una mesada de acero inoxidable al Jardín Municipal Nº 2.

Y en Desarrollo Humano y Salud se modifican partidas para afrontar un reclamo administrativo.

El Concejo analizará cada modificación

Antes de emitir dictamen, los concejales resolvieron convocar a la secretaria de Hacienda y Finanzas, Silvina Bravino, para que explique cada una de las reasignaciones presupuestarias propuestas por el Ejecutivo.

Si el oficialismo considera que el proyecto reviste urgencia, podría debatirse durante julio en una sesión extraordinaria.

Cuando el Estado pide austeridad, la política debe empezar por casa

Nadie discute que 450.000 pesos no cambian el destino de las cuentas municipales.

Lo que sí discute la sociedad es el criterio con el que se administra el dinero que aportan los contribuyentes.

Si un gobierno sostiene que los recursos no alcanzan, que debe reorganizar partidas y que las prioridades cambiaron, el primer gesto debería ser eliminar completamente aquellos gastos que no resultan indispensables.

Porque el problema no son los bizcochos ni las facturas. El problema es la cultura política que sigue considerando normal gastar plata ajena en cuestiones prescindibles mientras miles de vecinos conviven todos los días con calles destruidas, problemas de seguridad, barrios que reclaman obras y familias que esperan soluciones mucho más importantes que una bandeja de medialunas.

La austeridad no se declama. Se practica. Y siempre debe comenzar por quienes administran el dinero de los demás.

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