La matanza de Babi Yar, el momento en que el Holocausto avanzó hacia el exterminio total

INTERNACIONALES 29 de septiembre de 2021 Por Guillermo ALTARES
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Las tropas del Tercer Reich, en su avance hacia el corazón de la URSS en el otoño de 1941, tomaron Kiev el 19 de septiembre. Solo diez días después, los escuadrones de la muerte móviles, los Einsatzgruppen C, apoyados por las SS y colaboradores locales, asesinaron en dos jornadas a 33.771 judíos en el barranco de Babi Yar. Aquella matanza significó un salto cualitativo en el Holocausto: el objetivo de los nazis no fue asesinar a los judíos de Kiev, como venía ocurriendo en las zonas ocupadas desde 1939, sino asesinar a todos los judíos de la ciudad, el exterminio total.


Babi Yar, que entonces estaba en las afueras de la capital ucrania y hoy forma parte de la urbe, representa el punto culminante del llamado “Holocausto de las balas”, el asesinato de millones de personas, en su inmensa mayoría judíos, pero también gitanos, prisioneros de guerra o resistentes, fusilados junto a barrancos, en fosas comunes excavadas a toda prisa, en bosques o en descampados cerca de los núcleos urbanos. La ONG Yahad in Unum, dirigida por el sacerdote francés Patrick Desbois, ha localizado miles de lugares de asesinato que habían sido borrados de la memoria. Al final del conflicto, casi 100.000 personas habían sido asesinadas en este barranco y un total de 1,5 millones de judíos habían sido exterminados en Ucrania, según datos recopilados por Raul Hilberg en su monumental La destrucción de los judíos de Europa (Akal).


“Esta matanza alcanzó una escala que no igualó ninguno de los campos de exterminio en un periodo de tiempo similar”, escribe el historiador y periodista de la BBC Laurence Rees en El Holocausto. Las voces de las víctimas y de los verdugos (Crítica). “Lo que las cámaras de gas ofrecían no era tanto una forma de matar a más personas en un solo día, en comparación con los fusilamientos, sino un medio de hacer que el asesinato resultara más fácil… para los asesinos”.

Ochenta años después, la memoria de Babi Yar se recupera lentamente con una serie de esculturas recién inauguradas que recuerdan a las víctimas, instaladas en lo que ahora es un parque, creadas entre otros artistas por la serbia Marina Abramovic. Durante la existencia de la URSS se ocultó deliberadamente que el objetivo de la masacre fueron judíos –en el primer monumento de 1977 ni siquiera se mencionaban–. “En muchos países hay fosas comunes, pero nadie quiere recordar a las víctimas”, ha declarado esta semana a The Economist el sacerdote Desbois, quien considera que las nuevas esculturas representan un mensaje de las víctimas para los verdugos: “Siempre volvemos”. En el 70 y 75 aniversarios se celebraron ceremonias de recuerdo con la presencia de dirigentes internacionales en torno al memorial que recuerda a las víctimas judías, construido en 1991 tras la independencia de Ucrania, y en este 80 aniversario está prevista una ceremonia de Estado en Kiev el 6 de octubre.

Fuente: El País

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