El Kremlin suspende pagos con el extranjero por primera vez desde la Revolución Rusa

INTERNACIONALES 27 de junio de 2022 Por Javier G. CUESTA
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La última vez que el país había dejado de pagar sus deudas con el extranjero fue durante la Revolución Rusa, cuando los bolcheviques se negaron a reconocer las obligaciones del zar en 1918. Más de un centenar de años y el derrumbe de la Unión Soviética después, el Gobierno de Vladímir Putin ha incurrido en una nueva suspensión de pagos más simbólica que efectiva, pues la nación ya había sido marginada por gran parte de los mercados financieros internacionales desde que comenzó la ofensiva sobre Ucrania y, con ello, una avalancha de sanciones.

Este domingo finalizó el periodo de gracia de unos bonos que el Kremlin no ha podido devolver por las restricciones para operar con dólares y euros que atenazan a la nación desde hace cuatro meses, según reveló la agencia estadounidense Bloomberg. “Las Bolsas se encuentran con un escenario único donde el deudor en suspensión de pagos tiene la voluntad y los recursos para pagar, pero no puede”, recalcaba el medio.

Se trata de sendos bonos con vencimientos en 2026 y 2036, por los que los inversores esperaban recibir 71,2 millones de dólares y 26,5 millones de euros. Según informa Reuters, Moscú habría intentado transferir el dinero a finales de mayo, pero algunos acreedores de Taiwán no recibieron el dinero.

Rusia ya había suspendido pagos con los acreedores rusos en la crisis de 1998, pero nunca con los inversores foráneos desde el golpe bolchevique. En cualquier caso, su acceso a los mercados ya estaba muy limitado desde hace meses.

Ejemplo de ello es que ninguna de las tres grandes agencias de calificación de riesgos, Moody’s, S&P y Fitch, han anunciado la suspensión de pagos porque estas firmas han suspendido todos sus negocios y sus análisis del país y de sus empresas desde marzo, cuando la Unión Europea prohibió este tipo de actividades con Rusia,

Sí que podrían haber anunciado la suspensión de pagos los acreedores de Moscú, pero Bloomberg asegura que optarán por mantener un perfil bajo a la espera de ver cómo se resuelve la crisis desatada por el conflicto contra Ucrania. Su situación es compleja: el Kremlin ha anunciado que a partir de ahora les pagará sus obligaciones depositando rublos en una entidad financiera que se encuentra bajo sanciones.

El Departamento del Tesoro estadounidense hizo una excepción durante los primeros meses del conflicto y permitió a Moscú el pago de su deuda externa. Sin embargo, esta puerta se cerró en mayo y Putin aprobó el pasado 22 de junio un decreto para permitir el pago unilateral de las deudas en rublos en vez de las cifras pactadas originalmente en dólares y euros.

El ministro de Economía ruso, Antón Siluanov, afirmó que el nuevo mecanismo diseñado por el Banco Central de Rusia “no es una suspensión de pagos”, sino la única vía que tiene Moscú para devolver el dinero, dado que sus reservas están congeladas y la mayoría de los bancos rusos han sido vetados a raíz de las sanciones. “La creación de estas barreras artificiales para el pago de la deuda externa rusa era necesaria para colgarnos la etiqueta de default. Puede decir lo que sea e intentar poner esa etiqueta, pero quien entienda sabe que esto no es un default”, aseguró el alto cargo.

Citibank ejercía hasta principios de junio como entidad depositaria en Rusia para el pago de los eurobonos a los acreedores. Una vez dejó de ser mediador, le sustituyó el Depósito Nacional de Liquidación, pero fue incluido por la Unión Europea en su lista de instituciones sancionadas apenas un día después de ser designado para esa función.

Por otro lado, EE. UU., la Unión Europea y otros países aliados han congelado gran parte del fondo de 630.000 millones de dólares en divisas y metales preciosos que tenía Rusia en el exterior antes de lanzar su campaña militar. Según ha informado esta semana su banco central, este se había reducido a 582.300 millones de dólares al 17 de junio. No obstante, con el pretexto de evitar la congelación de sus activos y las sanciones, la Duma Estatal, la cámara baja rusa, tramita un proyecto de ley que declarará secreto de Estado toda la información sobre el volumen de las reservas de oro y divisas con las que cuenta el país.

El nuevo mecanismo de pagos decretado por Putin se asemeja al utilizado para abonar las facturas del gas. De forma resumida, Rusia abona en el Depósito Nacional de Liquidación sus obligaciones al tipo de cambio oficial en el momento de su vencimiento, y los acreedores deben abrirse allí unas cuentas especiales para retirar el dinero. Además, deben firmar que no litigarán jamás por ese dinero.

En el caso del gas, varios países se han negado a abrir esas cuentas en rublos con Gazprombank porque consideran que les deja en un limbo legal en el futuro si el Kremlin cambia sus condiciones. Polonia, Bulgaria y Finlandia ya han visto cómo Rusia les cortó el grifo de gas por no plegarse al mecanismo de pagos ruso.

Fuente: El País

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