El corazón oculto del planeta: el núcleo terrestre podría concentrar la mayor reserva de hidrógeno

CIENCIA Agencia de Noticias del Interior
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  • El núcleo terrestre podría contener entre nueve y 45 veces el hidrógeno equivalente a los océanos.
  • El hidrógeno representaría entre el 0,36 % y el 0,7 % del peso total del núcleo.
  • El hallazgo respalda la hipótesis de que el agua estuvo presente desde la formación inicial del planeta.
  • La investigación utilizó tomografía de sonda atómica y simulaciones de alta presión.
  • El hidrógeno del núcleo podría influir en la generación del campo magnético terrestre.
  • Persisten incertidumbres sobre la cantidad exacta debido a limitaciones experimentales.

Una nueva investigación científica propone un cambio profundo en la manera de entender la estructura interna de la Tierra. Según estimaciones recientes, el núcleo del planeta podría albergar hasta nueve veces más hidrógeno que todos los océanos superficiales combinados. Incluso en el escenario más amplio, la cifra podría ascender a 45 “océanos” equivalentes de hidrógeno atrapados en las profundidades metálicas del globo.

El hallazgo sugiere que entre el 0,36 % y el 0,7 % del peso total del núcleo estaría compuesto por hidrógeno. Aunque ese porcentaje parece reducido, en términos absolutos implica una reserva colosal. De confirmarse, el núcleo —y no la superficie cubierta en un 70 % por agua— sería el principal depósito de este elemento esencial para la vida.

La investigación también reaviva el debate sobre el origen del agua terrestre. Durante décadas, una hipótesis sostuvo que gran parte del agua llegó a la Tierra a través del impacto de cometas y asteroides. Sin embargo, los nuevos cálculos respaldan la idea de que el hidrógeno —y por extensión el agua— estuvo presente desde las primeras etapas de formación del planeta, hace más de 4.600 millones de años. En ese escenario, el núcleo habría capturado grandes cantidades de hidrógeno en el primer millón de años de historia terrestre.

Comprender cómo se distribuye este elemento en el interior profundo no es sencillo. El núcleo, compuesto principalmente por hierro y níquel, se encuentra a miles de kilómetros bajo la superficie y sometido a presiones y temperaturas extremas imposibles de reproducir con facilidad. Además, el hidrógeno presenta un desafío adicional: es el elemento más ligero y pequeño de la tabla periódica, lo que dificulta su medición con técnicas convencionales.

Hasta ahora, las estimaciones variaban ampliamente. Algunos estudios sugerían cantidades mínimas, mientras que otros planteaban volúmenes muy superiores. Las diferencias se debían, en parte, a los métodos indirectos utilizados, como la difracción de rayos X para observar cómo el hidrógeno altera la estructura cristalina del hierro.

La nueva investigación adoptó un enfoque distinto. Los científicos recrearon en laboratorio condiciones similares a las del núcleo terrestre utilizando hierro sometido a presiones extremas en una celda de yunque de diamante y calentado con láseres. Posteriormente, aplicaron tomografía de sonda atómica, una técnica que permite visualizar y contar átomos individualmente en tres dimensiones.

Mediante este procedimiento, observaron cómo el hidrógeno interactúa con el silicio y el oxígeno dentro de nanoestructuras metálicas. Detectaron una proporción aproximada de uno a uno entre hidrógeno y silicio, lo que, combinado con estimaciones previas sobre la cantidad de silicio en el núcleo, permitió calcular el volumen probable de hidrógeno almacenado.

Más allá del volumen en sí, el hallazgo tiene implicancias geofísicas. La interacción entre hidrógeno, silicio y oxígeno podría haber influido en la transferencia de calor desde el núcleo hacia el manto, un proceso clave en la generación del campo magnético terrestre. Este escudo invisible protege al planeta de la radiación solar y ha sido determinante para el desarrollo y la persistencia de la vida.

Sin embargo, los propios investigadores reconocen que existen incertidumbres. Parte del hidrógeno podría haberse perdido durante los experimentos al reducir la presión, lo que implicaría que las cifras actuales podrían subestimar la cantidad real. Otros especialistas advierten que el cálculo depende de supuestos sobre la disposición atómica en el núcleo y sobre la interacción con otros elementos.

Aun con esas reservas, el estudio aporta una pieza relevante para comprender la evolución temprana del planeta y la disponibilidad de elementos volátiles fundamentales, como el hidrógeno, el carbono o el nitrógeno. Si el núcleo efectivamente concentra la mayor parte del hidrógeno terrestre, la imagen tradicional de los océanos como principal reserva deberá matizarse.

El centro metálico y fundido de la Tierra, invisible e inaccesible, podría ser en realidad el gran archivo químico de los orígenes planetarios. Allí, bajo presiones inimaginables, estaría almacenada una parte sustancial de la historia del agua y, en consecuencia, de la vida misma.

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