Haití al borde del colapso: la violencia de bandas deja miles de muertos y se expande fuera de la capital

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La crisis de seguridad en Haití sigue agravándose con rapidez. En el último año, las bandas criminales no solo consolidaron su control sobre la capital, Puerto Príncipe, sino que extendieron su influencia hacia regiones clave como Centro y Artibonito.

Según un informe reciente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la violencia dejó un saldo estremecedor: 5.519 personas muertas y 2.608 heridas entre marzo de 2025 y enero de este año.

El documento, presentado por la portavoz Marta Hurtado, advierte que las bandas han logrado controlar corredores estratégicos, dominando rutas terrestres y marítimas que les permiten financiar sus actividades ilícitas y reforzar su poder territorial.

Un conflicto con múltiples actores

La violencia no solo involucra a las pandillas. También participan fuerzas de seguridad, empresas privadas y grupos de autodefensa, en un escenario cada vez más complejo.

De acuerdo al informe, los enfrentamientos entre bandas causaron 1.424 muertes y 790 heridos. Por su parte, las operaciones de las fuerzas de seguridad dejaron al menos 3.497 muertos y 1.742 heridos, incluyendo 247 casos denunciados como ejecuciones extrajudiciales.

En este contexto, el Gobierno haitiano habría contratado a la empresa militar privada Vectus Global, vinculada a capitales estadounidenses, para intervenir en operativos que incluyeron el uso de drones y disparos desde helicópteros. Según la ONU, muchas de estas acciones podrían ser consideradas asesinatos selectivos.

“Justicia popular” y abusos sistemáticos

A la violencia institucional se suma la acción de grupos de autodefensa que aplican lo que denominan “justicia popular”. Armados con machetes, piedras y armas de fuego, estos grupos han protagonizado linchamientos que dejaron al menos 598 muertos y 76 heridos en el mismo período.

El informe también alerta sobre graves violaciones a los derechos humanos cometidas por las bandas, que incluyen asesinatos, secuestros, extorsión, saqueos y trata de menores.

Uno de los datos más alarmantes es el impacto sobre mujeres y niñas: al menos 1.571 fueron víctimas de violencia sexual. Además, se documentaron casos de menores obligados a mantener relaciones con integrantes de estas organizaciones criminales.

Un país atrapado en la violencia

La expansión territorial de las bandas y la multiplicación de actores armados reflejan un escenario de profunda descomposición institucional, donde el Estado pierde capacidad de control y la población queda expuesta a múltiples formas de violencia.

El informe de la ONU pone el foco en la urgencia de una respuesta internacional coordinada que permita frenar la escalada y restablecer condiciones mínimas de seguridad en un país que atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente.

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